martes, 7 de mayo de 2013

Farah, cabalgando de nuevo en su camello volador.



Se sintió llena de vida, cabalgando de nuevo junto a su pequeño Clan. Había visitado a su familia, y estar con su madre, sus hermanos e hijos, la llenaron de paz.
Abandonó el campamento familiar en compañía de todos ellos, que visitaron su tienda, y las de su nuevo Clan.
La vida nómada no permite agrupar a mucha gente en un mismo campamento. Permitió que la lejanía, y los errores, cometidos por el Clan anterior se disipasen, en una mirada fija a las llamas del hogar, en plena noche, insomne.
Desde que se había trasladado a Occidente sentía menos necesidad de dormir que antes, debería ser debido a la entrada inminente del verano, con su fuego que baja del Cielo de día, para refrescar la noche en aromas de humedad.
Abandonó la sintaxis, vieja e inservible, como un cacharro muy preciado pero agujereado en el fondo, dónde ya no se puede cocinar…
Los programas fueron barridos de su vida, y retuvo en su mente la imagen de Cheikha Rimmiti con gafas, cantando ya muy anciana, justo antes de morir en su largo periplo alegrando las almas de quienes escuchasen con atención su voz rasgada.
Los carteles se descolorieron, hechos jirones tras la larga temporada de lluvias que había animado el Desierto. Los libros, atesorados en su caja azul turquesa, fueron encinchados en las angarillas de su camella blanca, preparados para un vuelo a todo galope por el cielo, de un azul indescriptible, como sólo se ve en África.

sábado, 27 de abril de 2013

DE LA COBARDÍA, Y DE COMO FARAH SE CONVIRTIÓ EN UN SER SALVAJE.





Se sintió insultada, en su alma de noble 

guerrera, por la cobardía de vivir sin 

honor.

Emplumó sus orejas, a la manera Guaraní, 

tatuó su barbilla, según la tradición 

Touareg, y se dispuso a despedazar la 

cobardía con sus propios dientes, si 

fuese necesario.

Un animal salvaje, desconocido, furioso, 

brotó de lo más hondo de su ser, ante la 

deshonra continuada. Añoró sus tierras, 

“las tierras malas”, que nadie quiso y que 

ella amaba con pasión.


El recuerdo de aquella tierra roja, 

venturosa y feliz que le había devuelto la 

felicidad y la fiereza, la acarició. Pensaba 

que ya todo estaba perdido, cuando llegó 

allí, de la mano de su compañero, de mil 

lágrimas derramadas, melancólicos los 

dos por un mundo que ya no existía.


 Deseó volver a recorrer aquellos páramos 

que la hicieron feliz. Aquel desierto 

amado, arenoso en los Jables, y 

pedregoso en la Hamada. Su mente tenía 


grabada cada cima de cada montaña, 

cada sendero, cada gavia.

Sin amor, sólo deseaba ser mecida por el 

rumor del mar y la música del viento. 

Caminaría sin descanso, para siempre, en 

un eterno peregrinar. Como golondrina de 

África, volaría de nuevo a aquellas tierras, 

jamás abandonadas, sólo por un instante, 

en el mismo instante en que fue 

desafiada, de manera brutal. Se juró no 

soportar más aquel despropósito de 

ignorancia, y tornó a ser salvaje, nómada 

mezcla de navegantes portugueses, 

cristianos nuevos del Reino de Navarra. 

Su sangre africana se mezcló con sus 

orejas emplumadas, a la moda guaraní, 

tupí, y emprendió el camino para no 

regresar jamás.


martes, 23 de abril de 2013

Farah en el Planeta de las Calabazas.



De repente había aterrizado en el Planeta en el que todo se transformaba en calabaza.
Recordó un cuento, le costó, ya que odiaba ese cuento con todas sus fuerzas de mujer.
Hablaba con personas que encontraba, y tras un par de sucesos vividos junto a ellas, se transformaban en calabaza.
No era a medianoche, como en el cuento odiado, era así, a cualquier hora del día o de la noche. Con Sol radiante, nubes o lluvia. Con Luna creciente o menguante. Todo se tornaba calabazas.
Se sintió maravillada, estupefacta, al comprobar que el cuento de su infancia, en cierta manera se volvía realidad, ¿o la realidad se tornaba cuento?
Se sintió desvariar, la música de Roberto Carlos sonaba en su cerebro desde hacía dos días, y la vio reflejada en una pantalla, carretera adelante. Camión de carga, Brasil adelante.
Aparecieron ante sus ojos Petrolina, Lençois, Mucurugé, para luego volverse calabazas, de una vida pasada en la felicidad de la inconsciencia de lo que estaba por venir, cuando sus pies pisaron aquellos parajes, realmente, y no en la pantalla-calabaza.
Hablaba con amores-calabaza, que no resistían ni hasta la medianoche, desapareciendo la bandada de corazones rojos, apareciendo en su lugar calabazas que reían crueles, de ella, mientras cocinaba.
Observó la felicidad de la loba Habiba, durmiendo en su lecho de color verde, regalo de su tía Calabaza, que se había desmoronado ante ella dos días atrás, casi llorando, implorando una compasión obtenida.
Farah era fiel, amaba a sus amables y desconfiaba de tanta calabaza…
Alguna cosa extraña estaba sucediendo en su vida, pero no vio un mal signo en todo aquello. Muy al contrario, observó como una nueva realidad se abría ante sus ojos. ¿Muro de Berlín? ¿Primavera árabe? Sólo un montón de calabazas, y sonrió para sí misma, acostumbrada a aquellas historias de magia del Norte de Brasil…

miércoles, 17 de abril de 2013

TARO, EL ECO DE MANRIQUE.

Del Silencio, la ausencia de nación y otras incertezas.






Decidió dejarse invadir por el Silencio, de sus tripas, su corazón latiendo, sus huesos estallando por el frío que se resistía a abandonarla. Desde hacía días  se sentía de ningún lugar. Recordó las palabras del cantante, que decían que las cosas no llegan a realizarse como uno las imaginó en su origen.
Esta declaración la convirtió inmediatamente en Ciudadana del Planeta irrealizado, desechando, por demasiado obvias, nacionalidades, fronteras, banderas y ejércitos, por demás inservibles.
El Silencio de las tripas le permitía escuchar el llanto, la agonía de todas las personas atrapadas por sistemas, fueran nacionales, transnacionales o internacionales. Y decidió continuar en aquel Silencio un día más, por recomendación del Aire.
Áspera, se desprendió de cualquier sutileza que no fuera la voz que cantaba, primitiva en su origen, elaborada en su modernidad.
Continuó ásperamente esculcando, arguyendo y sospechando, de cualquier cosa que no fuera animal, planta o piedra. Excluyó, por supuesto, a la “Hermandad de los que saben”, por hallarla cierta, segura e incorruptible.
La sonrisa de la radio le acarició el oído. Hablando de “diques secos”, educación femenina, ¡oh, al fin alguien pensó que existimos!
 En su pensamiento escachado, por miles de años de Civilización errónea, incierta, Imperial o Republicana…

domingo, 7 de abril de 2013

LOS NIÑOS...



Los niños de El Salvador eran arrastrados por la tropa asesina, entrenada por los EEUU, para convertirlos en niños 
soldado. Los niños de Liberia, Afganisthán, y de todos los países del mundo, os maldecimos. A vosotros, ladrones de 
sueños, repugnantes arrebatadores de sonrisas e inocencia.
Los niños que ahora mismo duermen en las calles de Bombay, con toda su familia en un cartón, por el que han de pagar alquiler, las niñas casadas con viejos malignos en Mauritania, las niñas mutiladas en Gambia, os maldecimos, por desgraciados y perpetuadores del horror, de la tristeza, y 
por cambiar la felicidad de la infancia por llantos y gritos de terror.
Los niños de Palestina, de Israel, de Iraq, os maldecimos por asesinos, por habernos tirado misiles y bombas incendiarias, cuando no gas nervioso, minas anti-persona que nos han dejado sin brazos o piernas, quemados los sentimientos, la vida y las ganas de ser personas felices.
Los niños de la calle de Brasil, que serán masacrados a miles antes de la Copa del Mundo o de las Olimpiadas, también escupen en vuestra cara, porque habéis perdido la vergüenza, el honor y la dignidad, peor aún, quizá nunca la habéis conocido, convirtiéndoos en meras réplicas de 
vuestros maltratadores, abusadores, masacradores…
Nunca me borraréis la sonrisa, ni olvidaré que fui feliz, siendo niña, aunque me lo pusiérais muy, muy difícil.
Las niñas y niños del Sáhara…

domingo, 31 de marzo de 2013

Presentación de "Marfea" y "Encajes" por Felicísima Martín Capote


Creo que la valoración literaria de la obra de Jesús Azcona Cubas la dejo en manos de Ángel Morales, experto en estas lides, ya que para mi es difícil ser justa en las apreciaciones pues no soy una especialista en crítica literaria. Si voy a hablar de lo que creo que Suso intenta transmitir como persona.
En este mundo tan dado a idolatrar y muchas veces a denigrar a las personas, he tenido la gran oportunidad de conocer a alguien a quién no le importan estas valoraciones siendo fiel a si mismo. Así he podido conocer el lado más humano, más crítico y más versátil de Jesús y también a su mundo, un mundo creado a fuerza de vivir y luchar.
No es de extrañar que en sus libros plasme aquellas situaciones que acontecen en la vida cotidiana, pero no la vida cotidiana de un espacio reducido como es el de nuestras islas, sino que como buen universalista que es, se ha encargado de observar y aprehender modos de vida, costumbres, tradiciones y a ser respetuoso con ellas sin perder un ápice de su libertad y de su independencia,independencia física y de pensamiento, capaz de expresar con absoluta claridad lo que es mundo hecho de mentiras, engaños, desprecios, decepciones, corrupción pero también capaz de expresar sentimientos de respeto, de amor por la cultura, de apoyo y confianza para los demás, de luchar para mejorar la vida de los otros y todo ello desde una perspectiva comprometida, una perspectiva transmitida por unos padres con convicciones políticas igualitarias, por unos amigos con los que ha compartido su ideario de libertad y justicia, sabiendo que la vida es algo efímero pero que mientras tengamos recursos no dejaremos de luchar y compartir, porque compartiendo hemos crecido y hemos trabajado para que los valores, al menos de los que nos rodean, sigan firmes e intactos en esta sociedad.
Hemos compartido las experiencias de nuestros viajes, del teatro, de los amigos comunes, ha participado en mis tareas docentes y a la misma vez hemos crecido juntos. Esta experiencia de compartir sus puntos de vista, que a nadie dejan indiferente, muchas veces me han hecho pensar si todavía somos los jóvenes que salíamos de casa juntos para ir de fiesta, los jóvenes que amaban la libertad de expresión y la igualdad social. Aquellos que luchaban frente a los conflictos y compartían las huelgas tanto como podíamos compartir una ranchera de la revolución de Pancho Villa como de la revolución cubana en la casa de Ángel Morales. Hoy se bien porque estoy aquí, y creo no equivocarme, quizá el autor haya querido compartir esta bella ocasión con alguien que, como él, nunca ha aceptado este mundo de falacias, donde lo vivido, el ser no es tan importante, para dejar un espacio cada vez mayor al envoltorio. Puedo decir con entera libertad que Suso se ha dedicado a desmontar todas estas falacias desde el punto de vista psicológico, antropológico y sociológico. Conocedor de muchos países y estudioso de varios idiomas, le ha posibilitado no ceñirse a un patrón establecido, sino vivir con la mayor autenticidad y extraer lo mejor de cada parte. Por eso el mundo de Suso se encuentra en un punto muy alto si lo medimos por el rasero de este y quizá sea conveniente encontrar en su literatura, en las heroínas de nuestras conversaciones, valga de ejemplo Valentina Tereshkova o Mary Kingsley o tal vez en sus sueños de paz, igualdad y justicia la posibilidad de hacerle una buena crítica literaria.
Espero que sus aportaciones literarias tengan el éxito y el justo reconocimiento que merecen.
Felicísima Martín Capote