El paraiso no existe Jesús. Pero hay espacios que nos acercan a nuestro sueño: la placidez, la calma, la inquietud y el escalofrio que nos recorre al regresar a lugares conocidos y ahora, por fin reconocidos. La búsqueda es infinita y atraviesa sitios impensados, lejanos y cercanos. Somos el viaje y la estancia.
2 comentarios:
El paraiso no existe Jesús. Pero hay espacios que nos acercan a nuestro sueño: la placidez, la calma, la inquietud y el escalofrio que nos recorre al regresar a lugares conocidos y ahora, por fin reconocidos. La búsqueda es infinita y atraviesa sitios impensados, lejanos y cercanos. Somos el viaje y la estancia.
Totalmente de acuerdo, como decía el poeta rey de México pre-cplonial Netzahualcoyotl: "Sólo un poco aqui"
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