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jueves, 25 de mayo de 2017

“Orgullo.”




Él pasó unos días taciturno.
Barba crecida, cabello sin cortar.
Ropa descuidada, y hasta un poco sucia.

Ella lo conocía bien.
Sabia de sus abismos, mentiras y, su extraña forma de manipular. Era vieja como el mundo, y lo hacía sentirse victorioso.

Ella lloró. Consultó con su manada de lobas y lobos fieles.
Finalmente dejó de llorar, y aceptó su destino.

Se salvó, ella como Ismene.
En otro tiempo hubiera sido muerta, enterrada en vida, como Antígone, por desafiante.
Había ella aprendido a decir que no, como Ismene en conversación con Antígone.

Se libró así de sacrificios ya pasados, que le habían costado caer en el socavón de la cámara subterránea.

Él seguía pedaleando, ajeno a la sabiduría de las hijas de Edipo, Rey.

 Infantil.

Pensaba él, que podría conseguir convencerla, para inaugurar una tercera cámara nupcial.

Podrida.

Un engaño doble, triple y cuádruple, dado el aumento de la prole a su cargo.


Ella decidió no sucumbir a su engaño.
La asistieron la Templanza, garra, y la Sabiduría.

Albahacas, hortelanas y orquídeas acudieron a llenar su soledad, secando su llanto.

La loba Habiba  dormitaba, feliz de no tener que competir más por el corazón de ella.

Él quedó en la favela.

Ella sola, en las alturas de Copacabana. Piso luminoso con vistas al Atlántico.

No le habían influido clasismos ni advertencias a la hora de entregar su corazón.
Tampoco a la hora de cerrarlo.




Fotografía "Phallas-Athaenea", Terraza del Círculo de Bellas Artes, Gran Vía-Madrid. Farah Azcona Cubas. Todos los Derechos Reservados.




martes, 23 de mayo de 2017

Conversaciones urgentes.



El teléfono no paraba de sonar, y estaba en modo altavoz.
Ella estaba terminando el peinado de una señora evangélica, apurada por llegar al Tanatorio.
Cada llamada, con voz femenina de musicalidad cubana, anunciaba un éxito en las “mechas”, buenas nuevas sobre hijas, estudios y haciendas.

Él llegó de la calle.
Con sombrero panamá y bermudas.
Trajo noticias de Cuba. Hablo con fulano, mengano y zutano.
Observó, saludó y volvió a la calle, a hacer compras para el almuerzo.

La melodía de las voces de él y de ella, no dejaba entrever la hostilidad acumulada durante años de pesares, luchas, fatigas y enfermedad.

Al llegar él de la calle, con boniato y carne, surgió la alegría y la conversación entre los tres.
Fueron de Rohani el ganador de las Elecciones Presidenciales de Irán, a cantar estrofas de “Buche y pluma na´ ma”

Cocinaron, lavaron y rieron.
Las cafeteras animaban el ambiente, mientras el teléfono seguía tocando, urgente.
Sonó la alarma que habían aparejado para que la harina de maíz, cocinada en olla exprés de mágico vapor, no se quemara.

Entraron las dos en conversación femenina, intima.

Bailaron de Sartre a Freud, y lucharon por recordar el término “Existencialismo”, rebuscando en sus cabezas ajetreadas. Del Ecumenismo al Islam, y ahí la comida estuvo lista.

Prepararon la mesa para ellas.

Él seguía en la calle…





Ilustración, Cándido Portinari-Brasil. "Mestizo"

viernes, 19 de mayo de 2017

“Como Dios manda”.



Él era un hombre con un peluquín pelirrojo, y caminaba jorobado, delante, con un papel, o sobre, en la mano.
Lo encorvado de su andar le hacía tener la mandíbula laxa, dejando entrever una dentadura postiza alargada, encía retraída.
Vestía el hombre chaqueta de paño de mala calidad, estilo años cincuenta, a cuadros escoceses.

Ella, ojeras inmensas, caminaba detrás. Lejos, a la derecha del jorobado.
Es vieja y enjuta, usa una chaquetilla de punto, tejida con creencias de resignación y obediencia.

Regentaban un bar de nombre canadiense, recuerdo de su emigración largo tiempo atrás, cerrado y recién reformado. También tienen una pensión.
Tienen todo perfecto, limpio y pulcro sobre las costillas de la mujer de grandes ojeras.


Viven esperando la vuelta de un hijo que quedó allá, en Canadá, para que “tome las riendas del negocio familiar”.

Pulcro y cerrado.

El hijo, dicen en el barrio, no quiere volver, y no me extraño.


Curiosamente, viste la pareja de colores claros, siempre con la misma ropa. Ropa de quehaceres cotidianos.

A veces, él gritaba algo incomprensible, desde delante, girando el peluquín pelirrojo en contorsión macabra.

Ella bajaba la mirada, rezongando una respuesta inaudible, con ojos vengativos. Era el único atisbo de Libertad que se respiraba entre la pareja, de jerárquica distancia, casi procesión.


Para  .


sábado, 13 de mayo de 2017

Del padre.



Vive para siempre, el padre.

Allá en los árboles que me enseñó siendo apenas una niña.

Sus amorosos brazos morenos, me abrazaban en la cuna.

Los mismos brazos enjutos que tomé para bañarnos juntos

en el Atlántico.

En el final.

No asistí, más que a tu lecho.

Te di de comer y lloré contigo,

al devolverte el cuidado.

Dejé una piedra en tu tumba, y no volví.

Tu risa vive en

mi

tu

corazón.



Adiós padre.

lunes, 8 de mayo de 2017

Medea cibernética.



Después de dos décadas de destierro.

Sólo me quedó una lata vacía de precioso diseño, y una moneda de 1927.

Quien salió de mi corazón no volvió a entrar, nunca.

No éramos parientes. No éramos nada.

Entraron a mi vida plantas, cernícalos y una Loba fiel.

El Sol, la Tierra y la Natura.

La magia de Medea.

La Loba Fiel sabe leer los signos, los muerde, y me avisa.

“El cuero de tu lecho está corroído”, me avisó. No le hice caso.

Manías de loba vieja, pensé ignorante de mí.

Anduve en líos sociales, que me repelían desde la infancia.

Por el trabajo que dan y la Hipocresía que hay que ejercer.

Apesadumbrada, supe.

Que mi camino es el duro.

Que lo elegí yo.

Acarreo un carromato de consecuencias insalubres.

¿Dónde quedaron aquellas fanfarrias?

Nunca me interesé por su paradero, ni disfruté de verme envuelta en ellas.

Decididamente no quiero ser nada.

Nada más que lo que soy, pues mi latido no está enfermo ni está podrido.

Allá seguirá el escándalo, por lo que dije. Por lo que hice y lo que fui.


Nunca quise ser otra cosa.

sábado, 6 de mayo de 2017

Infancia-Incidentales. Brasil-Marruecos.



Infancia-Incidentales.
Brasil-Marruecos

1-         Niño reprendido por su padre con puñetazo en la cabeza. Tánger, Marruecos.


2-         Niño que trabaja asando carne en el bar familiar. Plaza “Talborjt”-Agadir-Marruecos.


3-         Niñas y niños venden fichas telefónicas vigilados por adultos con chaleco identificatorio que dice “Sindicato del Menor Trabajador”. “Terminal Rodoviária”, Salvador-Bahía. Brasil.


4-         Niña de la calle que orina en la puerta de la Mezquita, por haber sido expulsada por responsable del edificio. “Talborjt”-Agadir, Marruecos.


5-         Niñas y niños de la calle que venden cacahuetes por las mesas. Son expulsados por el dueño del bar con el argumento “espantan a los turistas”. Salvador-Bahía, Brasil.


6-         Niños de la calle meten los equipajes de turistas en las bodegas del autobús que les llevará a su hotel. Los turistas dicen “si se creen que les voy a dar un céntimo están arreglados”. Aeropuerto Internacional-Salvador-Bahía, Brasil.


7-         Niño de la calle, adicto a la cola-pegamento. Eczema infeccioso en todo el rostro. Porta un radio-cassete color rojo. Plaza de “Talborjt”-Agadir, Marruecos.


8-         Niño que arrastra un día entero sus utensilios de limpia-zapatos. Agadir, Marruecos.


9-         Niñas que deben andar dos horas para ir al colegio distante unos 14 kilómetros todas las mañanas. Alto Atlas, Marruecos.


10-     Niños que merodean por el manglar en busca de clientes de prostitución. Maceió-Alagoas, Brasil.



11-     Niño de la calle, homosexual, adolescente. Recibe paliza y es desnudado. “Pelourinho”, centro histórico-Salvador, Bahía, Brasil.




domingo, 30 de abril de 2017

INFANCIA.



Se me dar um cigarro, eu dou. Tía”
“Si me das un cigarro, me acuesto contigo, Tía”.

Así me saludó un niño de la calle en Salvador, Bahía, a la salida de mi trabajo como ilegal en un restaurante.

Mi mente, con un nuevo paradigma para comprender situaciones violentas de verdad, a las que nunca antes en mi vida me había enfrentado, me animó a responderle, de manera subjetiva, para no morir de dolor:

“Criança nâo fuma”. “Los niños no fuman”, desentendiéndome de su ofrecimiento sexual, con un tono autoritario, maternal.


El silencio y el canto de los pájaros me sosiegan. Lo suficiente para contarte lo que vi en la mirada de aquellas niñas y niños.
Muy pequeños, desde los apenas dos años de edad, hasta pre púberes de entre diez y doce años.
A partir de esa edad son demonios diminutos, encallecidos por la barbarie.
El mayor número ha huido de palizas, violaciones y esclavitud de parte de sus propias familias.


“Y yo me pregunto”, como Netzahuátlcoyotl el rey poeta de Tlexcoco, ¿para qué tanto dolor?

“Sólo un poco aquí”, cantaba el rey nahuátl.


Para estas niñas y niños sólo será “un poco aquí” lleno de miseria y profundo dolor.
Una herida abierta y sangrante será su vida.
Todos los días miles de adultos le echan sal a su herida. De cicatrices groseras y mal cosidas.
Hay costuras que nunca cierran, jamás.
Se los dice una niña, que fue, de la calle.

Poesía de Nezahualcóyotl