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sábado, 28 de noviembre de 2009

TRES LETRINHAS...




El poder de la palabra "Si" acarició su oído, mientras la tarde caía con una suave luz azul.
La desilusión acarició su alma y recordó los dulces besos que la vida le había regalado...
La música la acompañó en aquella soledad deseada, buscada hasta que por fin había llegado para quedarse para siempre

.Miró el dulce rostro de la loba Habiba y se sintió mejor que nunca. Al fin una compañera que corría con ella por la pradera de la ciudad, sin permitir que sus afanes las interrumpieran.
Una relación perfecta, comenzada cinco mil años atrás, cuando Farah era joven y nació la lobezna mas vivaracha del bosque.
 Aún se extrañaba de que solo ella pudiera ver cuan vieja era, como en un milagro, mientras los demás la veían como si fuera una chiquilla que aún correteaba por las estrechas callejuelas de la Medina.
 Atrás había quedado el azul de su pueblo y aquellas teclas desdentadas del piano del bar, en el que cantaban las mujeres, sin saber que en unos años aquello ya no existiría.
Una ola de pavor y de desolación habían acabado con la voz de Rimitti y los acordes del piano argelino que la adornaba. Solo ver su mano pintada con henna le recordaba algo de su feliz infancia.

Atrás sus años de juventud en una Barcelona gris y llena de gente de todo el mundo, cuando aun la palabra inmigración no existía...

Lo exótico de sus cabellos rojos, sus manos tatuadas y su barbilla dibujada no habían llegado aún a ser el hastío de una Europa agotada y vacía. Cuando en las noches andaba por aquel callejón del Raval, de la mano de un motero italiano con una barba rubia, no existía aquel muro invisible que ahora la insultaba, llamándola bárbara, africana, musulmana de mierda...

"Es que los musulmanes no aceptan a los demás ..." era la coletilla que adornaba el comentario anterior.

"Es que los gitanos quieren acabar con nuestro país..."

Tenía que escuchar una y otra vez, mientras su corazón de gitana se revolvía en la tristeza de lo imposible, un mundo como el que ella había conocido, de fronteras lejanas, con todo por descubrir...

viernes, 27 de noviembre de 2009

Intente proteger a los que están a su alrededor...


"Intente proteger a los que están a su alrededor del humo del tabaco", leyó mientras pensaba que algunas personas deberían llevar la misma leyenda a un lado de su cuerpo.
 El amor tóxico sería para siempre, y desde ahora, una nueva enfermedad, a extinguir, con posibles vacunas que alejen de nosotros a los infieles amantes que tengan el propósito de envenenarnos para, después de vernos torpes y sin defensas, lanzar su ataque certero contra nuestro corazón.
Enferma por el veneno acumulado, Farah seguía sin entender nada de su vida, tambaleándose de un libro a otro, sin lograr comprender nada de lo que leía. Y lo que era aún peor, sin poder articular nada más que aquel discurso viejo sobre falsedades y narcisistas, que ya le olía a chamusquina hasta a ella misma. Comprendió entonces que el propio veneno no la dejaba razonar con claridad, una vez vencida su paciencia y su tesón...
Avanzó por el interminable pasillo de su diaria rutina y sacrificó toda su escasa inocencia en pos de comprender que mecanismo la llevaba a enredarse cada vez más en aquel amor tóxico, que todo lo puede y nada deja sin contaminar.
 Llenó sus plantas de agua y vio como la saludaban, envenenadas ellas también por el calor africano y la falta de emociones, viviendo en aquella reserva de plástico en que se había convertido la tierra para ellas. No dejaba de sonrojarse, hablando en el silencio con sus plantas, con un seguro diagnóstico que ella no conocía, y las sintió sus hermanas, descoloridas y perdiendo las hojas todas ellas, mujeres y plantas, en aquella casa marchitándose por segundos.
No deseaba ya andar a la orilla del mar, ni oler el perfume del bosque, ni en invierno ni en verano, y sintió como la amargura estaba tomando cuenta de su rumbo, adornando el interminable pasillo por el que discurría todo: amor, suciedad y plantas resecas en aquella triste, y diaria, sangría a la vida en que se convertían los días grises de Farah, estafada por Bill y su sonrisa de oro...
No dejó de recordar la advertencia coránica sobre lo verde de las cosechas que un día amarilleará, llevándose consigo la alegría de lo mundano y se sintió vieja, muy vieja en su carrera meteórica por el amarillear del amor en su vida.
 Un capítulo más en su historia médica sería aquel diagnóstico de planta: hojas amarillentas y tronco reseco. Una medicina de reverdecer para amarillear eternamente sería el tratamiento indicado por el tóxico doctor: la vida

miércoles, 11 de noviembre de 2009

LOS PÁJAROS CONTRA ELLA


Cuando aparecieron dos cernícalos volando delante de su terraza, Farah supo que algo nuevo venía a su vida, e inconscientemente se aterrorizó, al tiempo que se predispuso a aceptar la nueva experiencia.
Años de estudiar los signos le habían hecho amar a aquellos pájaros portadores de nuevas, que más de una vez le habían dado un picotazo en el alma, haciendo jirones de carne ensangrentada su corazón...
Llegó un nuevo mensaje y se sorprendió al ver quién lo enviaba.
 De nuevo sumergida en aquel laberinto de hombres-niño que buscaban su alma de anciana para que les guiase en su andadura, a ciegas por las emociones. Ella había llegado a comprender, que no tenían la culpa de haber sido educados en aquel juego de poder, que muchas veces les restaba inteligencia. Una inteligencia alejada del intelecto, que solo viene del corazón hecho jirones ensangrentados que tenemos las mujeres.
Puro nervio de acero en el caso de ellos, de plata muy vieja en el caso de ellas...

La música de muchos años atrás le acarició el cuello, y se sintió serena y confiada, como decía la cantante, al abrir el mensaje de su correo.
Un hombre-niño solicitaba su perdón por haber sido descortés, extraño, ridículo, explicándole que había sido causado por el amor que sentía por otra persona, y que le había hecho sentirse deshonrado. Sin honor al mentirles a las dos-que cosa tan tierna y tan infantil- pensó Farah, y le perdonó al instante, no sin antes herirle en lo más profundo, conociendo su miedo por la locura y el escándalo, escupido por ella en la conversación.

Se sintió feliz de haber mudado aquella piel hacia años. Feliz en su suerte por ser reptil, avanzó hacia su paquete de cigarrillos. Deseó hacer su maleta con pausa y guardar en ella pocas cosas, las justas para emprender un viaje que le mostrara algo completamente alejado del asfixiante meter la llave siempre en la misma puerta.
Quitó los cabellos que caían en su frente y apuró el humo tóxico que le transmitió el amor por lo letal, atesorado en tantas baladas de adolescencia.

Explicó al triste niño deshonrado que seria más fácil ser amigos, hablar sobre lo lúdico y falto de amor de un encuentro intimo, sin aspirar a ser héroes de novela. Sin corazones desgarrados, sin previos agravios, sin sufrimientos dramáticos, nada de eso era necesario para encontrarse desnudos frente a frente, en la nada, cosa natural en su vida de desierto.
Tan desgarrados como los gritos de los cernícalos. Hablándole al viento para buscar su corriente y volar sin gastar energía, disfrutando del placer de suspenderse en el aire. Por el puro y simple placer de volar, de disfrutar de sus alas sin culpabilidades, algo para lo que estaba completamente preparada.

Mentalmente deshizo su maleta y volvió a quedarse en el universo de la llave. Todos los días la mismísima llave, entrando en la misma puerta, placer descubierto en unos segundos, y que a veces es imposible percibir. Sobre todo cuando uno es un pájaro y solo quiere volar...

sábado, 5 de septiembre de 2009

El mundo nuevo...


Conocer a Bill había dejado a Farah desconcertada. Nuevamente se topaba con el mismo juego ancestral…
 Bill no puede comprometerse, Bill es ya un hombre comprometido que promete volver cuantas veces le plazca a desmoronar su pequeño mundo y Farah deberá mostrarse sumisa y complaciente.

 Sumida en la tristeza del engaño pretendido, Farah continuó como un autómata, entrando y saliendo sin más, consumiéndose en aquel mundo que era solo suyo. Se tenía a si misma en toda su integridad, y eso ya era un gran alivio en medio del caos. No se cerraba al amor jamás y seguía en pos de un verdadero hombre, agotada de tantos hombres-niños que entraban y salían por doquier de su vida.

Hablaba con su amiga sobre todo esto, y ella le dijo que conservar la coherencia entre aquella maraña de intenciones que traían los hombres-niño suponía una prueba de la inteligencia y madurez para Farah.
Cuando volvía del trabajo vio al chico de las medicinas sudando delante de su máquina expendedora de última generación y sintió ternura por él. Le dieron ganas de acogerlo en sus brazos pensando que seguramente lloraría como un niño en cuanto sintiera el calor humano.
Al final ella comprendía cuanta soledad existía en aquella incapacidad de relacionarse de todos ellos, su falta de madurez y de experiencia. Ella solo lo comprendió cuando tuvo más de cuarenta.

 Agosto no ayudaba, y cuanta menos gente había en la ciudad más le llamaba la atención el comportamiento cruel que desplegaban, el calor y los humanos. Así sin más decidió irse desprendiendo de Bill y de su tierna niñez de hombre. De su sonrisa nerviosa y de su voz temblona repitiendo una y otra vez su nombre, en la oscuridad de su habitación. Recordó como se habían abrazado y cuanto amor había surgido de aquel segundo interminable de comunicación química. Un amor capaz de confundirla hasta hacer aparecer un eczema en su piel, que se enrojeció y agrandó igual que la distancia de Bill, que aumentaba a cada segundo…
No supo a que atenerse y de nuevo se sintió viva y fuerte. Tomó su bolsa de cuero falso y emprendió de nuevo la ruta de la vida, ésta vez cauterizada por un pequeño tiempo, ante lo hiriente del amor de Bill…
Le aterraba comenzar a cada segundo desde la nada más absoluta, cada vez más llena de experiencia, coherencia y madurez. Simplemente se tambaleaba en sus primeros pasos por la verdadera independencia personal deseando volar y viajar transportada por el viento reseco y caliente que venía de la costa africana. Se sintió como aquellas hojas secas arrastradas por el viento que tropezaba en las calles ahogadas por el verano.
 Por un minuto su mente vio como todos se solazaban en el mar y su mente aborreció el estío y su tedio mortal. Faltaban pocos días para que todos se disfrazaran con su monotonía cotidiana y volvieran a llenar las calles de la ciudad con sus malos humores, bocinazos de claxon y sus intenciones egoístas de llegar a todos lados los primeros… Como si nada hubiese pasado y recordó cuando ella formaba parte de esa marea humana.
 Ayer hablaba con un hombre chino y de su esfuerzo por aprender español, hoy hablaba con una chica de Sudamérica tan agobiada por sus problemas que ni percibía su desconocimiento absoluto del idioma… Valoraba cada vez más el esfuerzo humano, la valentía de una mujer que casi no puede andar por la calle pero aún así lo intenta, y se abre paso, sola frente al universo, decidió que ese es el mundo al que quiere pertenecer y no al de someterse a una sonrisa masculina preciosa, o al abrazo más candoroso que le habían dado en muchos años.

Farah, Bill y los cernícalos


Farah recordó a Bill, mientras contemplaba la sala de su casa con aquella luz azul tamizada por las cortinas de seda. Sintió que le faltaban sus palabras, su increíble parecido en la forma de ordenar sus pensamientos, y deseó que fueran una única persona para no tener que conocerle ni separarse nunca más de él…
Alejó la tristeza de su mente para alejar al genio Maimón y que no se atravesara en su camino, siguiendo el consejo de su amiga que le dijo una vez que nunca se fuese a dormir triste o contrariada ya que el genio se enfadaba y se quedaba presente en nuestra vida, quitándonos la respiración y haciéndonos llorar, para siempre. Las letras árabes pintadas por ella en lo más alto de la pared la saludaron dándole la bienvenida a su vida, abandonada por unos meses a la deriva. Solo Bill y su dulzura con ella la habían traído de vuelta a su corazón, al amor que jamás había encontrado en su largo camino por el mundo. Pensó en la felicidad que le había dado ser una viajera en el tren que la había llevado por Francia, Marruecos o sabe Dios que paraje del planeta Tierra… Recordó los búfalos de agua de Brasil y deseó ser amada por un hombre como Bill, que escuchase con dulzura el relato de su periplo en busca del amor. Pensó en el tren nocturno que va de Tánger a Marrakesh, recordando su silencio, el más mágico silencio que jamás Farah había sentido, y que le había permitido escuchar la voz de su interior, en el medio de las conversaciones intrascendentes de los turistas que subían al tren en el aeropuerto de Casablanca, cargados de recuerdos de Egipto… Una voz que le había preguntado ¿A donde vas Farah?
Solo cuando se sintió perdida en aquel desvencijado vagón de tercera clase, elegido a propósito por su amor a lo sórdido, atravesando la nada en mitad de la noche africana, había despertado ante si misma, y se encontró de pronto frente al ventilador que su amiga le había regalado, en el medio de la mismísima nada norteafricana que repentinamente había invadido su salón.
La soledad le habló con su código perfecto. Los muebles mimados por ella hasta convertirlos en seres animados le sonrieron y las letras de su paquete de cigarrillos hablaron para ella. La estrella que dibujaba su cenicero favorito abrió su boca invitándola a fumar. Las caras de los dibujos, atesoradas por ella en su amoroso periplo la miraron escrutándola en silencio, llamándola y diciéndole: estamos aquí, nunca te dejaremos sola. El violín árabe la amó en silencio y ya no le importó más si Bill llegaría a su casa para el prometido abrazo. Buscó lo mejor de si misma para volver a convertirse en aquella mujer guerrera que había atravesado el mundo, sola, sin miedo, y de repente el salón comenzó a llenarse de arena y su sofá a convertirse en el suelo alfombrado de una tienda beduina. Podía estar en todos los lugares a la vez y aquella magia la sorprendió tanto que una euforia repentina la llenó por completo de felicidad. Una vez más Farah cabalgaba en el medio del desierto, en la grupa de la vida y sintió como el viento del ventilador acariciaba su cara y agitaba sus cabellos, a todo galope por su propia vida. No sintió temor alguno y la invadió la felicidad, jaleada por la voz de Natacha Atlas que cantaba para ella sola, en el medio de la sala-desierto. La gaita árabe movió su cuello y le cimbreó los hombros, sus caderas se movieron a ritmo de darbuka y la melodía le movió el espíritu revolviéndolo en su felicidad. Se sintió lejana, orgullosa de la lengua árabe, de su cultura y creció más de dos metros, transformándose ella misma en una genio, que un día saludaría a los demás desde un retrato en alguna pared desconocida…

domingo, 19 de julio de 2009

DADE


Dade- le dijo él, enseñándole a decir padre en lengua Rôm...
Se conocieron en plena calle, él con su maleta, su clarinete y su americana de hombre rôm, ella con su americana, su pañuelo turquesa de seda india y sus sortijas de plata. Una verdadera chica rôm- le había dicho él cuando ella extendió sus cartas y leyó su destino en la mesa de la cocina. Esa noche se amaron con la furia de los que saben que nunca más estarán juntos. Ella, reacia a las bebidas alcohólicas se sintió bien, mientras él tomaba una cerveza detrás de otra. Se sentía muy feliz con un hombre que tocaba clarinete en una esquina para ganar su dinero. Ese mediodía, cuando salió de su trabajo, acudió a la cita que habían concertado en la calle, y lo encontró en una esquina tocando. Al verla, él recordó la conversación que habían tenido por la mañana en aquel bar y empezó a tocar "Desafinado" de Tom Jobim y ella se sintió enamorada, como hacía años que no lo estaba. Marcharon juntos en pos del tranvía, que les llevaría a las horas de amor que el destino les había regalado.
Se sentaron y hablaron mientras comían pollo a la moda de la India, cocinado por ella, con arroz aromático, y él se dejó seducir viendo que ella era una mujer de su cultura...
Seguían sin tocarse.virginales ante la sorpresa mayúscula de encontrarse fortuitamente, o no, en aquella calle a las ocho de la mañana. El tomó un baño mientras ella colocaba un disco de Django Reindhart, que acarició las paredes del apartamento con su guitarra manouche. Continuó lavando los platos sorprendida por la presencia del chico en la cocina y se sentaron juntos con una sonrisa en la mesa de la cocina, mientras él le contaba que tenía su vida en otra ciudad, que tenía un hijo... como advirtiéndole de que nunca estarían juntos, más de aquellas horas robadas al azar. Aún así ella encendió una varita aromática de perfume fuerte, oriental y la colocó al lado del equipaje del chico. Le anunciaba así, que comprendía su vida, y le dejaría partir una vez agotado aquel amor fugaz que se quedaría para siempre en la vida de ella, en forma de nota de una música perdida que sonaría en su mente al recordarlo.
La música trajo la palabra Dragostea, y ella preguntó su significado. Él respondió "amor", y ella definitivamente derrumbó sus defensas ante un hombre moreno de ojos y pelo negros como la noche, que había tocado una música solo para ella en plena calle, a la vista del mundo entero. Él acarició a la lobezna Habiba, echada a sus pies bajo la mesa y ella sonriendo le dijo "Dade"...

martes, 14 de julio de 2009

CANGAZEIROS


BANDIDOS DE HONOR DEL NORDESTE DE BRASIL, ALREDEDOR DE 1930.

viernes, 10 de julio de 2009

OLINDA, RECIFE- PERNAMBUCO

FREVO


Atardecía en el calor reseco de Recife, y la trompeta que anunciaba el Frevo le despertó súbitamente del cansancio de volar mas de quince horas para llegar allí.
 Atrás había quedado Madrid, con un frío igualmente reseco que le hizo tiritar los huesos, y Salvador de Bahía donde había amanecido mientras el avión se posaba en aquel aeropuerto, que la saludó- la primera vez que lo pisó con un buitre apestoso observado desde la ventanilla ovalada del avión.

Miles de recuerdos se agolparon en su mente al pisar aquella tierra inhóspita y querida al mismo tiempo.
Memoria de un tiempo que sabía no tenía retorno, y que empezaba a reconstruir aterrizando de nuevo en aquella ciudad, no para quedarse como antes, sino para continuar en otro avión hasta Recife, adonde llegaría dos horas más tarde. Observó como los limpiadores del aeropuerto hablaban de ella, creyéndose solos, y escuchó sus planes para robarle. Abrió la puerta de golpe, y ellos al verse sorprendidos bajaron la mirada ante una mujer tan feroz. Había aprendido a comportarse así en aquella ciudad, que la había adoptado y le había incrustado su violencia, en forma de navaja herrumbrosa y cristal hecho añicos. Nunca volvió a ser la misma persona después de vivir dos años en Salvador, después de soportar como la infancia era maltratada y la virginidad mancillada por seres groseros que no podían pensar en otra cosa que la maldad, contemplada con paciencia y lágrimas, cada vez que salía de su trabajo en la zona turística por la noche.


Al oír la música agreste de la trompeta, mezclada con el tambor ibérico siguiendo un ritmo sincopado africano, miró a su amiga y su sonrisa la reconfortó después de pasar aquel infierno de aeropuertos brasileros, en los que hombres que vivían debajo de las alas de sus sombreros negros de fieltro, la habían escrutado haciéndole sentir la persona más sucia del mundo. El desprecio de la gente hacia los extranjeros le hizo adoptar instantáneamente su personalidad tropical, adquirida dos años antes, y se defendió nuevamente con ferocidad.

Contempló el atardecer desde la muralla del siglo XVI en Olinda y saboreó su crépe de tapioca con queso, respirando al fin. Observó el océano Atlántico y no lo reconoció, en aquella latitud tan al sur del Ecuador. El viento Terral acarició su rostro cansado después de tantas horas de encierro aeronáutico, y lo sintió como una medicina que le curó el alma. Recordó por un segundo el mural de estilo indigenista que le había dado la bienvenida en el aeropuerto y el recuerdo de los sombreros negros, escrutadores le devolvió el malestar por un segundo.Se consoló pensando que estaba en el carnaval de Olinda, y prestó atención a las muchachas vestidas de "freviño" que bailaban debajo de sus sombrillas multicolores. Comenzaron a andar y un poco más allá encontraron un guitarrista que cantaba canciones de cordel hablando del desierto nordestino y de algún "cangazeiro" con mal de amores. Fumaron juntas. sintiéndose cercanas después de años sin verse, sin tocarse, y hablaban sin parar... Poco podían imaginar la tragedia que se les avecinaba, en aquel tórrido verano pernambucano.

jueves, 25 de junio de 2009

POCO O NADA....


Poco o nada le importaba ya si él la quería o no. Deseó con todas sus fuerzas ser suya, solamente suya, con tanta fuerza que lo logró. Lo había logrado hacia años. Ya no se paraba a pensar en que quería hacer nadie, solo se esperaba a si misma. Se explicaba y justificaba solo a ella, y sobre todo no admitía juegos de lágrimas ni confusiones que pretendieran humillarla. No permitía que nadie le hiciera daño ni le mintiera. Había desarrollado una mirada escrutadora que desarmaba todas las estrategias fraudulentas y versiones empeoradas del ser humano.
Contempló su foto, en la que él declaraba su amor por otra mujer, y deseó que desapareciera el mundo ante ella en ese mismo instante. Las notas de una música la conectaban como si de un cordón umbilical se tratase, al mundo de las mujeres. Mujeres a las que mentían, como a ella, y se sintió viva en una gran mentira. Mentira forjada de sueños de mujeres, rotos para siempre, vidas entregadas a mentirosos, viles y depravados que querían fingir que así eran ellas. No lo permitió, y su responsabilidad se hizo tan honda que le dolió el corazón con todas sus fuerzas.
La esperanza de estar viva la consoló y pensó en algo a lo que agarrarse, frente a la dureza de la vida. Solo encontró jirones de vidas parecidas a la suya a los que asirse en una caída vertiginosa en el futuro. Desterró de su mente a todos aquellos mentirosos que pugnaban por hacerse un lugar en su vida sin conseguirlo, y lo logró. Pensó en sus amigas y en lo feliz que la hacía su amor fraternal y su forma de hacer las cosas. Singulares y nada convencionales, pensó reconfortada mientras se acomodaba en su vida y encendía su eterno cigarrillo...
Se asomó a su ventana a fumar y entonces apareció el niño hombre de las medicinas en su caballo metálico, atravesando la calle a paso lento, y una sonrisa la llenó de calidez y de sensaciones.

jueves, 11 de junio de 2009

FARAH Y EL NIÑO MALO


Que malvado parece este niño, pensó Farah contemplando al muchacho que yacía en su sofá desnudo. Ella arrodillada ante él conversando, y desnudándose también, pronta para el amor malvado de diez minutos que él propuso. El despertar a la vida adulta de su lobezna Habiba, en forma de menstruación, la tenía sumida en un mar de sensaciones, por lo profundo de su calado. Recordó cuando ella abruptamente despertó a la madurez, siendo una niña salvaje como aquella cachorra que se había convertido en su hermana, al cabo de tanto camino andado y de tanta gente que se había quedado atrás. Contempló el pelo negro precioso del niño malvado y admiró su desnudez, viril de más para ser un muchacho tan joven. El niño apuró su amor salvajemente sin tenerla en cuenta, como los hombres árabes y de pronto se sintió en casa. No hay tanta diferencia, pensó ella eternamente insatisfecha en su amor sin saciar, entre los hombres de aquí y de allá… De repente se sintió Habina, la diabla del cine egipcio en blanco y negro, que devoraba hombres y sintió miedo de si misma. Pobre muchacho, masculló su cerebro, no sabe ser malvado. Habina en eso era una maestra: sabía atraer a sus redes a los hombres más guapos y destruirlos. Se sintió pequeñísima en su impotencia comparándose en silencio con la malvada de pelo ondulado que cantaba para hipnotizar a los hombres, mientras acariciaba el vello del pecho del muchacho. Se recreó, cerrando los ojos en el perfume de sus muslos y los abrazó como si fueran autónomos, como si el malvado hombre niño se desmembrara en sus brazos. Él se desembarazó de su abrazo y levantándose buscó su ropa desperdigada por la sala. Un escueto “Me voy a vestir”, fue el anuncio de que la maldad había conseguido una vez más burlar al amor. Apresurado calzó sus ropas y se despidió de ella con una mirada, sin un patético “hasta luego” ni una mentira gigante como “ya te llamaré”. Siguió narcotizada por el perfume de sus muslos y su pecho incluso cuando él ya se había marchado. Se sintió feliz de comandar su vida de nuevo y de ser completamente suya, sin mentiras ni falsas promesas de posteriores encuentros. Encendió un cigarrillo y se dirigió a contemplar la vida pasar debajo de su castillo. Aquel que había construido con unos ladrillos de arena y que se derrumbaba ante cualquier muchacho malvado y perfumado de sí mismo. No sintió pena por lo desgraciado del encuentro, y muy al contrario se sintió recargada por lo poco de humano que había visto en la mirada malvada del niño hombre muchacho. Aún existía un resquicio para que la esperanza brotara en su alma cansada, Parecía que había vivido tres mil años por lo crudo de la realidad y su decisión desde que era una niña de vivir sin mentiras. Su corazón, limpio de cualquier mal le daba la serenidad que necesitaba para acostarse y levantarse a la mañana siguiente con aquel perfume entumeciéndole el sentido. Andaría por las calles, dispuesta a cumplir su destino desconocido en una marcha triunfal animada por lo inocente de aquella mirada, y seguiría construyendo su amor de pedazos desmembrados de uno y otro, ante la imposibilidad de aunarlos y darles vida como había hecho Ísis con su amado Osíris

FARAH Y EL DISCURSO POLÍTICO


Como explicarle al hombre-niño-de las medicinas que ya, no esperaba absolutamente nada de ningún ideal político. Como explicarle, ante lo imposible del encuentro y lo furtivo de su conversación, que ningún ideal sobrevivía al contacto con los grupos humanos de más de cien personas… Ella lo había intentado al sugerirle que los indígenas no tienen nevera pero aún así comen, cazan, nadan y ríen. ¡Que conversación la nuestra!- había dicho sonriendo Farah- unos hablan del fútbol y nosotros de otras tonterías parecidas… Le transmitió toda su contradicción a él con estas palabras, y al llegar a casa después del encuentro, soñó con él, como había hecho cada vez que le veía pasar por su calle apurando un cigarrillo furtivo y esquivando la mirada de Farah. Se cansó de sus miradas a hurtadillas, mientras ella tomaba café en el bar del barrio, y un buen día le dio la espalda rechazando sus ojos. Lo brusco de su actitud le hizo salir huyendo del encuentro con una mujer magnética y extraña como ella que hacía sentir todo aquel torbellino emocional a cualquiera que la mirase. Se sintió feliz cuando aquella mañana él le dirigió aquellas palabras pero lo supo solo al final del día. Recibió sus palabras defendiendo a un diputado conservador con rechazo, y sin comprender a que venía aquel diálogo con ella, después de mostrar fastidio ante lo franco de su mirada, y deseó salir corriendo de aquel lugar al que había acudido obligada por las compras diarias. Por la tarde, cuando volvió a buscar el medicamento para sus ojos que le faltó por la mañana, se sorprendió al encontrarlo de nuevo, y mucho más cuando él le habló en voz tan baja que ella le tuvo que decir que no le oía. Explicaba, el hombre-niño de las medicinas, que ella podía haberse quedado con una falsa impresión al defender a aquel tipo conservador y se declaró nacionalista utópico. Que cosa extraña, pensó ella sobre la marcha, y se declaró socialista utópica, aclarando al instante la confusión de él entre comunismo y socialismo. Escuchaba la radio mientras intentaba concentrarse y aclarar su pensamiento, ante lo turbador del encuentro. Quería pensar que estaba interesado en ella, y superar así el fracaso trescientos cincuenta mil y dos de sus esperanzas para con los hombres. Desesperadamente quería creer que existía alguien interesado en su cerebro árabe, que no huyera ante la visión de su cultura y el peso gigantesco que ella arrastraba al no esconder su origen. Mucho más turbador fue el pensamiento fugaz de que su interés fuera por su corazón, y deseándolo con todas sus fuerzas se sintió arropada por la confusión, amiga inseparable de tantos años. Aquel abismo de lo imprevisto le hacía sentirse libre, y a la vez le producía el pánico justo para no mangonear a nadie, cosa muy de su gusto. Recordó la imagen del hombre-niño de las medicinas pasando a velocidad lenta, en su moto, por delante de ella, y se sintió feliz de que le gustara aquel hombre tan serio y tan callado. Tan observador que la conocía en silencio desde hacía dos años, e incluso le había preguntado donde trabajaba y cual era su profesión, revelando un interés que le traicionó y se reveló turbado, descubierto en su indagar en silencio sobre ella y sobre su vida, mirando al suelo sin poder sostener su mirada una vez más. ¿Seguiría siendo la inalcanzable Farah? ¿Sería aquel hombre serio y callado capaz de amarla como ella deseaba? Llena de presagios, comenzó a coger sus cosas y se precipitó hacia el encuentro de su amiga que la llamó por teléfono para urgirla a encontrarse…

martes, 9 de junio de 2009

Farah y el hombre rabioso


Desafiante desde su altura, Farah continuaba observando la vida, ajena a todo aquel movimiento interminable de personas, para ella pasajeros, que conformaba su calle y su barrio. Desde su terraza, parecida a un castillo inaccesible, dirigía su pensamiento hacia lo más alto, para poder entender el porqué de aquél rechazo incomprensible que suscitaba en la gente de sus alrededores. No podía ni pensar que fuera por su clara manifestación de mujer árabe en un mundo incomprensible para ella, formado por supermercados que vendían comida a borbotones, mezclada con desodorantes y ventiladores de aire, cuando no lavadoras y demás artilugios incomprensibles para una persona acostumbrada, como ella, a una vida simple: sin luz eléctrica ni agua que saliera de ningún grifo. Primero que para comprender lo que era un grifo, aquella rueda mágica que al girarse hacia un lado emitía un chorro de agua fresca incomprensible, que salía a borbotones cuanto más la giraba hacia un lado, hizo un esfuerzo grande y le costó muchos días entenderlo. Siempre había visto cargar agua durante kilómetros para llevarla a las casas de la gente, y pensó por un segundo, en todas las personas de su pueblo que se quedarían sin trabajo a la mínima que alguien supiera lo que es un grifo… ¿Qué harían las mujeres del pueblo en aquellas horas interminables del pueblo al pozo si tuvieran un grifo? Aturdida por lo revolucionario del descubrimiento, avanzó hacia el grifo y volvió a girarlo, una y otra vez y recordó la reacción de la vieja mujer de su pueblo al oír la voz que salía de la radio, sus ojos llenos de pánico ante un fenómeno incomprensible para ella que había envejecido luchando para que la arena del desierto no invadiese su casa. Sus gritos despavoridos insultando a su nieto, que había traído de Europa aquel artilugio diabólico para homenajearla después de ocho años sin verla, atrajeron a todos los habitantes del pueblo de Lalla Yadda. Ella era conocida por todos como una buena mujer capaz de adivinar el futuro leyendo en aquel rosario de cuentas cristalinas y tenía mucho prestigio por lo cierto de sus adivinanzas. Curaba a mucha gente desahuciada por el médico de la ciudad, aquel señor venido de la capital, y que hablaba la lengua del aparato diabólico que atronó la humilde sala que servía de comedor y de recibidor para la gente que venía de muy lejos a consultar a Lalla Yadda.
Ajena a todo, Farah continuaba pensando sola en su casa en aquella gente junto a la que había crecido y amado, reído y sollozado tantas veces en voz baja frente a aquella masa de arena, odiada antes y amada ahora por lejana y comprendida al fin. Pensó en la vieja mujer y en lo que le había dicho el día de su partida hacia lo que ella pensaba que era su salvación. “Un día suspiraras deseando no haber salido nunca de aquí, nadie te comprenderá fuera de nosotros porque aquella gente solo entiende el valor del dinero y no sabe lo que es el amor”. Pensó en aquellas palabras al recordar al hombre rabioso que discutía con aquella chica dentro de un coche y a su insulto lleno de odio. “Mora asquerosa” le espetó sin más preámbulo al pasar ella camino de su escuela. Automáticamente Farah pensó en lo amargado del rostro del hombre y sintió pena por él y por su ignorancia. Aquel hombre no sabía que sus antepasados habían traído el esplendor a esta tierra desagradecida, atravesando todo el Sáhara desde Egipto para llegar a Mauritania y continuar su marcha hasta Córdoba. Habían sido hermanos y compatriotas en aquel mundo desaparecido y ahora él la veía extraña y como una amenaza. Farah siguió su marcha sin prestar más atención, pero aquel odio le carcomía el corazón, y entonces recordó a Lalla Yadda y a su profecía. Se cumple siempre su visión, pensó una vez más al recordar como ella había descrito meses antes a la gente que había conocido al llegar a su nuevo país, y recordó sus palabras sobre los hombres-niño que encontraría al llegar, y su advertencia de no amar a ninguno de aquellos Djjins malvados. Pensaba tanto en aquella mujer que decidió llamarla por teléfono al único número que había en su pueblo y preguntarle que hacer en aquella situación. Tendría que dar explicaciones a su hermana para que explicara a Lalla Yadda lo que pasaba ya que ella no se acercaría jamás a un teléfono y sin embargo manejaba con aquella calma el plomo ardiendo que vertía en una palangana con agua para leer y abrir “los nudos” que formaba el metal al encontrarse con el frío liquido, y que según ella eran “la brujería que te estaba ahogando…”
A Farah la ahogaba el recuerdo de la cara del hombre rabioso al insultarla y sin dudarlo más, comenzó a marcar el número de teléfono de su pueblo.

domingo, 31 de mayo de 2009

FARAH Y EL HOMBRE NIÑO


Aquel día despertó malhumorada y con la sensación de que mientras dormía le habían robado sus sueños para hacer algo con ellos. El hombre niño por fin le había dicho que la quería y se durmió apesadumbrada por el peso de la mentira. El peso de su niño mentiroso que se consolaba soñando con que la volvía loca de amor... Ella solo quería repartir con él la risa y el desconsuelo, sin querer saber de su dinero ni de su coche. Aquellas cosas tan ridículas que a él le parecían su principal atractivo consiguieron apartarlo por un segundo de su pensamiento, y prestó atención a la música, intima amiga de soledad, buscó un cigarrillo por la mesa desordenada. Desordenada, como su vida desde que el hombre niño la mareó con sus palabras de desesperación por salir del oscuro agujero en el que se encontraba. Triste entretenimiento para un hombre desesperado, pensó mientras la sombra de la amargura oscurecía el brillo de sus ojos. Encendió al final el cigarrillo y se colocó los cabellos en aquel gesto de su abuela, gesto arcaico de mujer de África del Norte, y se marchó deambulando por la casa perdida en mil doscientos cincuenta pensamientos que rondaban su mente. Decidió que era el momento de seguir el consejo de Sheikka Rimitti y colocar henna en su cabello y sus manos. Cuando lo tuvo todo preparado sintió como la hierba bendita iba limpiando uno a uno sus cabellos, y sus manos quedaron de un naranja fuerte al gusto de las mujeres del campo sin dibujos, mucho más salvaje. Pintó la cabeza de su lobezna Habiba, su favorita, y ésta emprendió veloz la carrera por el pasillo de la casa sintiendo el olor familiar, alegrándose de participar del ritual.
Sentirse en comunicación con su verdadero mundo la distrajo por un rato de los pensamientos que le invadían al pensar en el hombre niño. Nunca más se atrevería a acercarse a ella después de ponerle entre la espada y la pared. O decidía amarla o se vería obligado a olvidarla para siempre. Así era Farah, una mujer decidida y que no gustaba de enrevesamientos en cuanto al amor, ya tenía bastante con sentirse un poco de todos sitios. Mujer hecha de Cartago, Atlántico y volcanes profundos llenos de nieve en invierno. Su paso por América le había dado la conciencia de lo nómada de su naturaleza al encontrarse con unos indios que no arrastran jamás a un anciano o a un enfermo en su deambular por la selva. Así era ella: nómada y salvaje. La música de Rimitti sonó en su cerebro diciéndole "vas por el camino con la henna en las manos y tus preciosos vestidos, el viaje en tren es largo y la carabina está cargada para cazar palomas..." y se sintió preparada para la caza, ella y su loba favorita estaban ya prontas a lanzarse en pos de la vida.

jueves, 28 de mayo de 2009

De Farah, ciudadana del Amor y la lobezna Habiba.


Farah echó una mirada rápida a su correo y vio que aún no llegaba la confirmación de que era bella y deseada, en forma de respuesta de aquel niño precioso convertido en hombre a la fuerza. El miedo a su libertad en cuanto al amor, arredraba al más fuerte de aquellos hombres niño con los que se topaba por doquier. El amor de su cría de lobo, Habiba, la conformó, y la hizo sentir feliz y querida al fin. Al final había encontrado un lugar en la Creación, y era dentro de la manada de lobos universales. Animales con un instinto superior, dotados de una inteligencia emocional que les hacía ser precavidos y amorosos al mismo tiempo. Ahora podía entender muchas más cosas de su naturaleza fiera y defensora de la manada, en la que creía ciegamente, a pesar de todo. Recordó a su hombre niño que observaba halcones y aves rapaces, trepando por paredes de montañas inaccesibles para ver los nidos y observar a unos pájaros que no sabía eran los favoritos de Farah. Recordó su miedo a entregarse y sus mentiras de niño, para salvarse de formar parte de la manada de Farah y Habiba...
Él hablaba de la Anarquía y la Libertad sin saber lo que era, y con una rigidez que alejaba de él toda posibilidad de experimentar ninguna de las dos cosas. Miedo y rencor, pensó ella, recién llegada de la calle de arrastrar huevos,limones y demás comidas hasta la madriguera en la que pensaba criar sus lobeznos en forma de amor. Amor era lo único que importaba a esta mujer capaz de morderte con afilados dientes y de lamer dulcemente tu cara en cuanto te sintieras libre para no mentirle. Pensó de nuevo en su hombre niño observador de aves y en los halcones, águilas y pájaros que conformaban su vida.
 Lo imaginó trepando por un acantilado hasta alcanzarla a ella. Para observarla como a los halcones. En el fondo se sentía escrutada cada vez que se encontraban. Su discusión sobre la religión y sobre la cultura popular le reveló a Farah que no sabía que le hablaba de la religión de los lobos, de su amor por la manada y de su rígida jerarquía establecida así desde tiempos inmemoriales para obtener más efectividad en la caza.

 En el fondo ella jamás abandonaría su forma salvaje de ser, su amor por el fuego a la intemperie con un techo de estrellas gigantes, iluminando un negro azul de la bóveda celeste, inmensa en las noches sin Luna. La propia rigidez del hombre niño observador le revelaba como un lobo fuerte y capaz de llevar con diligencia su manada al éxito. Inconsciencia de hombre simple, quizá demasiado, pensó Farah, que le incapacitaba para amar y ser amado, por una mujer fiera que lucharía por él con dientes afilados, y que sería capaz de lamerle con lengua dulce, cuando regresara de la injusta tarea de enfrentar el día a día. Pensó en su tristeza, y ante su frialdad a la hora de responder a su pregunta sobre la procedencia de aquel semblante triste y aquel silencio impenetrable, casi religioso. Quería decirle que era un niño con miedo de sentirse solo y que no tenía una loba que le acariciase cuando se sentía triste, pero guardó silencio ante lo precipitado de su marcha y allí quedó una vez más, ensimismada en su mundo de lobos...

domingo, 24 de mayo de 2009

FARAH


Continuó estudiando aquel galimatías incomprensible en el que se le había convertido su pasión. Era imposible concentrarse en nada y dejar que aquel fraude gigantesco tomara cuenta de sus vidas para siempre. ¡Que mala suerte!, pensarían algunos, al no tener alguien que la promocionara en su ascenso hacia las cumbres del éxito...¡pobre muchacha! exclamarían sin saber que su felicidad era ser como aquellas santas del Sáhara, desnuda en medio de toda aquella inmensidad de arena. Sin más vestido que su corazón, herido de muerte por el amor inconcebible al que se había condenado por amar limpiamente, sin tapujos, sin esconder nada al amado. En silencio, repasó mentalmente sus andanzas en medio de aquella multitud que ya no le decía nada. Aunque le hablasen no llegaba a comprender nada, fuera de aquel ensimismamiento propio de un verdadero derviche. No le interesaba más su aspecto, ni su ropa, ni siquiera si sus cuentas estaba sin pagar. No podía pensar en nada más que en la falta de afecto y de coraje de cuantas personas la rodeaban y no podían entenderla. Una vez más arregló su cabello con aquel gesto tan familiar que le recordaba a su abuela, una campesina emigrada a la ciudad que trabajaba en un cine y no pudo nunca fijarse en la cara de Betty Davis o Layla Mourad, solo trabajar, trabajar y trabajar.

Decidida a no ser una víctima más de aquellos maridos insufribles, como el de su abuela, abandonó muy joven aquella ciudad despreciable, llena de gentes curiosas, sin cultura y lo peor de todo, sin corazón... Cuando regresó pasados algunos años, nadie pudo perdonarle haber abandonado aquella vida miserable y convertirse en el cisne árabe que les recordaba su fealdad y su diminuto cerebro sin pulir, casi sin contenido. Actos mecánicos conformaban sus tristes vidas en pos de engordar después de haber tenido cinco hijos y de que sus maridos empezaran a emborracharse y pegarles, era la norma en aquella ciudad. Ella con sus terribles ojos de mirada abrasadora les recordaba lo miserable de su existencia y fueron apartándola, cada vez más, de su lado. Sus amigas de la infancia ya no podían conversar con ella, ¿de que le hablarían? Después de pasar veinticinco años persiguiendo a un marido que las anulaba como mujeres y como personas, cuando tropezó con alguna de ellas en la calle le dijeron que aún estaban enamoradas , como el primer día... ella sonrió para sus adentros con una ira incontenible por lo profano que resultaba aquel amor servil enfrente de Maïmouna, la santa saharahui, que al ser interrogada sobre por que andaba desnuda por la calle respondió: Al-Láh conoce a Maïmouna y Maïmouna conoce a Al-Láh...

lunes, 18 de mayo de 2009

TINA MODOTTI


FOTÓGRAFA ITALIANA QUE VIAJÓ EN 1910 A MÉXICO PARA SUMERGIRSE EN EL PROCESO REVOLUCIONARIO AL CALOR DE SUS IDEALES LIBERTARIOS

miércoles, 6 de mayo de 2009

Niños de Amazónia


Solo una sonrisa así me libera de este torbellino negativo en el que se ha convertido nuestro día a día...

domingo, 3 de mayo de 2009

Bella e interminable...


Su andar felino conmovía las calles a su paso. Paso de leona presta a atacar a cualquiera que se cruzase en su camino. Camino construido con deseo, lujuria y pintura de labios olor de fresa y perfilador rosa oscuro... Una vez más se había enamorado perdidamente de un hombre inexistente, un niño incapaz de hacer otra cosa que jugar, peligroso juego ahora con seres humanos y sentimientos, y sintió su alma turbada. Taciturna se dirigió a su encuentro fallido con el hombre-niño. Una vez más la besaría con aquella pasión animal y una vez más ella, quedaría insatisfecha por la falta de comunicación profunda. Sin poder transmitirle sus más hondas inquietudes, sus ansias por vivir en aquella ciudad sitiada para siempre por la monotonía y el tedio. Vería su cara preciosa y añoraría tenerle cerca más tiempo, arrepintiéndose al segundo de haberlo pensado por imposible. Sabía que llegado aquél punto que estar cerca de él cada minuto, sería destruir el poco encanto que tenía como hombre y que no sería capaz de llegar a sus alturas, todo el día ensimismada en una investigación eterna. El pobre hombre-niño la atacaría de nuevo al percibirla inaccesible, distante en su forma de ser, y ella volvería a repetirse que nunca más hablaría con él o lo llamaría. Sería un encuentro repetido una y mil veces hasta el infinito, ella siempre intentando contarle alguna historia que le permitiera sobrevivir un día más, una noche más. Le agradecería toda la vida al hombre-niño que la hubiese parado, que le dijera que solo sabía defenderse insultándolo y amenazando con contárselo todo a su esposa... Fue un magnífico aporte,pensó ella pintando sus labios antes de salir a la calle, de nuevo con aquel paso de leona.

sábado, 18 de abril de 2009

FARAH


Pensó que moría y apurando otro cigarrillo se agitó en su propio pensamiento. Pudo colocar su pelo en el punto que le gustaba y se sintió mejor. Cuando vio al hombre atorado ante la visión de una mujer como ella, tan singular, tan árabe y masculina a la vez, sonrió para sus adentros con honda satisfacción. En el fondo le encantaba provocar esas sensaciones. Le halagaba despertar terror en los hombres y sentirse deseada, allá en las alturas como una estatua gigante de Egipto, de aquellas que había visto en el British Museum. Era su venganza frente al desamor que circulaba en aquella Galaxia remota a la que fue desterrada por traicionar su propia naturaleza infantil. Había despertado al horror de golpe, perdida su inocencia de niña para siempre, sin remedio, transformada en venenoso agente del Poder. Aquél Estado maligno que había cancelado toda posibilidad a las buenas gentes de su camada. En general la gente nacida por los años de la "Guerra de los Séis Días" había quedado toda marcada por la desgracia, mucho más teniendo en cuenta que ella era árabe, sin remedio. Una cuestión de raza, no se puede elegir la raza... se lamentaba en su soledad de niña frágil, cosa que solo podía permitirse cuando estaba completamente sola. Se encerraba en su mundo para evitar la agresión de aquella maldad gratuita en la que se había convertido la vida humana. No podía evitar sentirse una igual a su perra, un ser encantado que entendía todos los idiomas en los que le hablaba pero solo capaz de responder con su voz de perro, en ese idioma tan alejado de lo humano...¿o no...? -pensó aturdida por la música de África que la transportaba allá, al mundo real, del que todos querían huir...-
-¿Quién sabe lo que es real o lo que es fantasía?- se preguntaba una y mil veces para responderse a si misma por qué nadie la comprendía. Sentirse un ser más de la Creación, un animal sin pretensiones, como su perra Habiba, otra con el estigma de ser árabe, pensó sonriendo en su mente. Resultaba muy difícil vivir en aquella maldad tan oscura , tan sórdida. Pensó de nuevo en la cara de aquél hombre, otro niño desterrado en la Galaxia de los adultos, remota e inhóspita para un alma tan delicada. Se preguntó a donde iría entrando y saliendo de aquél garaje, mirándola sin poder acercarse, día tras día, mes tras mes. Lo había visto también cerca de su trabajo, coincidieron en el bar tomando café varios días. Él siempre mirando con susto. Ojos huidizos ante la mirada desafiante de Farah y su postura beligerante frente a todo, su aspecto marcial ante la vida. Ella notó un cambio en el hombre-niño, después de tropezar sus miradas varias veces en el bar, él la veía más cercana y ya la miraba abiertamente. Jamás le hablaría, era una cuestión racial,pensó ella acostumbrada a ser despreciada tan abiertamente como la mirada del hombre-niño, transformada por la cotidianidad del encuentro.
Los días pasados habían sido muy angustiantes para Farah. Entre la ausencia de movimiento en las manchas del Sol, observadas por los astrónomos, y la caída del sistema económico mundial, observada por toda la gente pobre como el principio del Fin, a ella le habían quedado muy pocos recursos. La llamada de su más querida amiga la salvó de la muerte. Hablaron durante horas y horas hasta llegar al asunto de la Baraka. Bendita Baraka que solo a musulmanes concierne. También a los animales, niños y locos. ¡Que sabio es Al-Láh! Al final era una suerte ser marginada y poder disfrutar en soledad de su Baraka, sin dar explicaciones. Hablando en silencio con el Silencio Físico de Dios: la propia Naturaleza. Un silencio lleno de sonidos agradables, canturreo de pájaros, ladridos de perros bien humorados, el rumor del viento agitando las ramas de los árboles, las palmeras altísimas mecidas por la brisa del océano, el sol del atardecer iluminando nítidamente las caras de la gente, sus sonrisas ajenas.

jueves, 9 de abril de 2009

La importancia de ser un CERDO


Este CERDO, después de reformar la Constitución, se presenta al tercer mandato y lo ganará dado el carácter fraudulento de las elecciones de Argelia, país que gobierna siguiendo los dictados de los generales del ejército que han hecho asesinar a 200.000 personas desde 1992 hasta 2002. Visitado por los cerditos José María Aznar,"el cerdo de las Açores" y la puerquita argentina Cristina Kischner. La importancia de ser un cerdo que reproduzca el síndrome de Napoleón invade las esferas políticas mundiales y se apunta a todas las ideologías, Stalinismo, Popularismo venezolano, Peronismo argentino y derechona rancia española del Partido Popular...
Hay que ser un gran CERDO, como Mubarak presidente de Egipto y presidir una podredumbre sembrada de cadáveres inocentes...

miércoles, 8 de abril de 2009

Xique-Xique de Igatú, Bahía.

Amor venenoso


Cuando enfilé la vereda y vi aquella casa que había sido un Candomblé, caí en la cerca de alambres de espino y rompí mi ropa al clavármelos. Nada, a partir de aquél momento fue igual. Furtivamente habíamos viajado, mi amor secreto y yo para estar juntos después de muchas mentiras y unas cuantas confusiones que habían hecho posible el tal encuentro que solo duraría tres días. Me sentía feliz, radiante en mi amor impetuoso sin saber lo que vendría después. Continué caminando después de que mi amado me socorriese, preguntándome si me encontraba bien y contesté apresuradamente que sí, más por vergüenza que por ser cierto. Empezamos de nuevo a subir por aquella ladera que subía a la Sierra Diamantina y que nos llevaría a un pequeño pueblito que se había quedado anclado en el siglo XIX, en el esplendor de las minas de diamantes. Había sido un pueblo muy próspero donde incluso había habido un casino, ahora en ruinas, construido para que los acaudalados coroneles que compraban los diamantes se reuniesen. Llegamos a un río subterráneo al que entramos atravesando una cueva angosta para bañarnos por el fuerte calor y la marcha muy fatigosa por las cargas pesadas que llevábamos para pasar los tres días en Xique-Xique de Igatú, nombre de la pequeña ciudad. La cueva estaba oscura, como mi amor por él que jamás podría salir a la luz, y empecé a ver arañas y demás insectos que viven en los lugares donde no llega jamás la luz. El agua de la gruta estaba helada y me hizo perder aún más la noción de donde estaba, me trajo recuerdos de mi infancia bañándome en torrentes del deshielo de Potes en Asturias. Continuamos subiendo la sierra por aquella vereda angosta que se desdibujaba en algunos tramos, y nos daba cada vez más sed, sin remedio ya que no llevábamos agua pensando que podríamos hacer el camino de forma más rápida para no aumentar nuestro pesado fardo de cosas imprescindibles.No pudimos continuar la marcha dado el calor del mediodía y la sed y nos tumbamos a tomar el sol esperando, al menos yo, morir. Mi amado estaba más curtido en estas lides ya que había vivido cinco años con un tribu de indios en el Estado Acre, pero también estaba cansado. Vi los buitres volar haciendo círculos sobre nosotros cuando me tumbé de cara al cielo de un azul desgarrador, y mi sensación de muerte creció al pensar que volaban para esperar a que muriese y devorar mi carroña. Sin saberlo desde el momento en que me había enamorado de él me había transformado en carroña y todas las fieras de alrededor, esta vez humanas, querían despedazarme, al ver mis ojos embobecidos mirándole a él, hablar, reír caminar....
Bebimos agua de arroyuelos dispersos que se habían formado por la represa de agua que hacían los mineros para formar el Garimpo para la extracción de diamantes. Recuerdo que bebía tumbado en el fango sintiéndome una larva moribunda que necesitaba aquel agua limosa para sobrevivir. Aún saciada nuestra sed no podíamos caminar debido al peso que cada vez se hacia menos llevadero y apareció de repente una mujer con dos niños que empezaron a hablar con nosotros, diciendo que venia su marido del Garimpo, la mina diamantífera, y nos ayudaría a subir hasta la ciudad.Así fue, un hombre fiero apareció por la trocha y cogiendo nuestra carga más pesada y llevándosela al hombro nos invitó a caminar libres, acompañándonos en una conversación muy agradable sobre la sierra Diamantina y sobre cada rincón de la trocha, que tenía su porción de historia. Historias de "Pururucas", animales que quemaban la piel del que pasara por debajo con su orín cáustico, y de asesinos que se escondían en casas abandonadas del pueblo hasta que se presentaba la policía federal y tenía que tirotearlos ante su negativa a entregarse a la autoridad. Finalmente llegamos a la entrada del pueblo cuando comenzó a caer un aguacero muy fuerte, mientras nos refugiábamos en la casa abandonada que había sido guarida de forajidos. La familia continuó su marcha en solitario despidiéndose de nosotros con el amor de la gente humilde del interior de Brasil y quedamos solos de nuevo, los dos amantes furtivos, que de tan furtivos no nos atrevíamos ni a besarnos. Pudimos besarnos y acariciarnos solo al final de ese día, por la noche cuando una nube de mosquitos "alas caídas" asaeteaba mis brazos dejándolos de color lila por la ponzoña que me habían inyectado. Cada vez me entraba más y más veneno por aquel amor que había destruido mi sistema de alerta y defensa. Solo esa noche duró nuestro mal amor ya que al día siguiente se presentó su pareja, a la cual habíamos dejado en Salvador de Bahía, distante 700 km de Igatú, después de haberle dado a mi amor un puñetazo en el oído que me dolió en todo mi corazón. Allí acababa la fuga de los amantes de Diamantina, perseguidos por una de las Parcas griegas en su furia desatada. Solo faltaba la escena del revólver para matarlos.No fue ese el final de los infelices, acabaron uno llagado por la Macumba y el otro tomado cautivo de nuevo de su pareja Parca. Ahí acabó la magia de la Sierra Diamantina y regresaron los tres sin hablar en el autobús de línea que tardaba toda la noche y llegaba a Salvador a mediodía.

lunes, 6 de abril de 2009

El principio del fin...


Amaneció en el avión chileno que me llevaba a Sâo Paulo. Lo supe porque abrí la cortinilla de la ventanilla, y el sol me cegó en su despunte. Al mismo tiempo despertaba un hombre oriental bellísimo tres asientos más allá. Es el último recuerdo ¿lúcido? que tengo desde el año 2000... Mi vida ha entrado en un abismo semejante al del avión cuando comienza la maniobra de aterrizaje descendiendo desde 11.000 metros de altura. Imposible parar, solo el aterrizaje en una pista segura me dará la realidad perdida. Construida con toques de xilófono infantil desjaretado y cuentos de Clarice Lispector. Con mapas de África y animales que no me obedezcan. Con soledad repleta de gente que revolotee en mi vida y no me de ni un minuto de sosiego. Llena de calderos humeantes y gente comiendo en mi casa. Músicas me transportan a la lejanía de un cigarrillo en Bagdad, antes ciudad de la Paz... Habéis destrozado mi vida como las estatuas de Saddam Husseín, arrancado pedazos de mi corazón, como si fueran las piernas de hierro retorcidas por la morralla enfebrecida.Ahora más que nunca mi vida es plena: vacía y llena, amada y odiada, alejada y cercana...
Ladrones y ladronas atacaban mis inexistentes posesiones, hasta mis muñecos de papel, de mi novela de cordel de esas que se hacen para la gente que no sabe leer, querían robarme. Venid a llevaros cada una de las motas de polvo que adornan mi casa vacía. Estará, así, más llena y seré más rica que en ningún momento de mi vida. Catalogádme en vuestra ansia de coleccionista, y clavádme alfileres en las alas para meterme en una vitrina de cristal. Ahí podréis disertar sobre mi vida, sin necesidad de que yo tenga ni un hálito, mis alas extendidas y resecas para siempre, en secreto marchitarán vuestras paredes y las cubrirán de maldiciones poderosas.
Entonces el avión llegó al aparcamiento y estacionándose paró los ensordecedores motores que habían destruído mis oidos durante toda la noche de vuelo transoceánico. Al disponerme a bajar y encaminarme hacia aquel guante en forma de acordeón que nos transportaría hasta el interior del aeropuerto y nos vomitaría ante la policía federal de fronteras, pensé que todo era irreal y que era imposible que en once horas estuviese a quince mil kilómetros de la casa de mi padre. Pensé en el engaño magistral que hacia que trescientas personas embarcasen en una lata que cruzaba los cielos, y bajaran creyendo que el horario había cambiado y que estábamos en otro continente, es más en otra estación: el verano en Diciembre. Cosa extraña a los europeos tan afines a Vivaldi y su tiempo ordenado en Otoño, primavera y todas las demás danzas sucesivas.
De pronto me acordé de una canción de Manu Chao que dice "Nos engañaron con lo de la primavera" y que repite en una folia "¿Que horas son mi corazón?" ¿Que hora será en Mali? y ¿que hora será en Bruselas? ¿en Moscú? ¿Existirá la hora en definitiva o será un engaño más de politicos y curas de todas las religiones, hasta de las que tienen prohibido el Clero?
Un empleado del aeropuerto me advirtió de que me pondrían una multa si continuaba fumando en aquel lugar donde estaba terminantemente prohibido, y me devolvió a ¿la realidad?... era mi turno para pasar la frontera, y me pregunté si sería real la frontera, si existirían límites para los monos dorados o los colibríes y tucanes. Quedó demostrado que no existía nada cuando en el coche de mi amiga me dirigía hacia su ciudad, distante cuatro horas por una autopista que parecía el norte de Italia con sus vacas y todo, escuchando una música árabe y leí en un cartel que estaba abandonando la ciudad de Sâo Paulo. Desde ese día la realidad se ha evaporado y no encuentro mi cerebro más que para hacer pis por la noche sin abrir los ojos mientras me dirijo al baño. Intento ver sin luces, para ser un animal salvaje y no lo consigo, pero lo intento...

Sueño con volar, lejos, donde nada ni nadie me alcance. Cerca de ti, amor mío, mientras veo volar aviones desde mi terraza, suspendida en mi otomana. Cuento los minutos para que llegue la hora de cumplirse nuestro pacto: será dulce y amargo, respondiendo a la pregunta sobre mi sabor, e interminable como el infinito, respondiéndome a mi misma. La violenta Italia temblará ante nuestro deseo; desafiará a todas las religiones del mundo y nuestros gritos de placer llegarán hasta la frontera de Qeta, allá por el Afganistán con forma de pavo. Huiré de la muerte en tus brazos, para abrazarla para siempre en compañía de tu preciosa boca, lindo niño, que estarás algún día entre los jueces para hablarles de mí. De lo mala que he sido, al tener celos de cualquiera que pudiera acercársete, de lo impío de mi celo al observarte, como en una pecera; te doy licencia, ya sabes que los moros cobran barato, para que hagas conmigo lo que quieras. Hasta podrías secuestrarme tú, si es que ese es tu deseo. Acudiré pronta, con mi túnica roja como la sangre y mi capa azul celeste, hasta donde se haya de cumplir mi destino de naranjas amargas. Cortaré mis manos al ver tus ojos, con el cuchillo de pelar toronjas, sin poder remediarlo como las amigas de la mujer de Josafat, al ver al increíble José. Como él esperaré, mi destino en silencio, abrumada por el gentío que no me dice nada, hasta que vengas a rescatarme de esta nada vacía, en la que veo pasar aviones desde mi terraza, suspendida en mi otomana…

miércoles, 1 de abril de 2009

Afganistán legaliza la violación dentro del matrimonio


El presidente afgano, Hamid Karzai, respalda una ley que impide a las mujeres negarse a practicar sexo y salir de casa sin el consentimiento de sus maridos


EUROPA PRESS - Londres - 31/03/2009 11:13

El presidente afgano, Hamid Karzai, ha recibido una lluvia de críticas por intentar ganar votos para las elecciones presidenciales de Afganistán mediante el respaldo de una ley que legaliza las violaciones en el seno del matrimonio y prohíbe que las mujeres salgan de sus casas sin autorización previa de sus maridos, alertó ayer la ONU.

Karzai firmó la ley el mes pasado a pesar de la expresa condena de los activistas pro Derechos Humanos y algunos primeros ministros que denuncian que es una burla al respeto a los Derechos Humanos básicos recogidos en la constitución del país, según informaciones del diario The Guardian recogidas por Europa Press.

El documento final todavía no se ha publicado, pero la ley contiene artículos que prohíben expresamente a las mujeres a abandonar sus hogares sin el permiso de su marido. Sólo pueden buscar trabajo, ir al colegio, o visitar al médico con permiso de su esposo, al tiempo que no pueden rechazar practicar sexo con su cónyuge.

Un informe elaborado por el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) también alerta de que la normativa garantiza la custodia de los hijos únicamente a sus padres o abuelos.
"Peor que con los Talibán"

La senadora Humaira Namati, miembro de la Cámara Alta del Parlamento afgano, manifestó, por su parte, que la ley es "peor que con los talibán" en referencia a cuándo estuvieron en el poder hasta que fueron derrocados en 2001 en una ofensiva norteamericana. "Todo aquel que habló claro (durante ese periodo) fue acusado de atentar contra el Islam", añadió la senadora afgana.

La constitución del país permite a los Shias (seguidores de Ali), que representan aproximadamente el 10% de la población, a que tengan más de una familia en base a la jurisprudencia tradicional Shia. Pero la constitución y varios tratados internacionales firmados por Afganistán garantizan la igualdad de derechos entre mujeres y hombres.

Shinkai Zahine Karokhail, como otras mujeres parlamentarias, denunciaron que tras un acuerdo inicial alcanzado por el presidente afgano, las autoridades pasaron la ley con una velocidad sin precedentes y con ausencia total de debate. "La quisieron aprobar como si de una negociación secreta se tratase", denunció. "Había cantidad de puntos que queríamos cambiar pero no quisieron entrar en discusiones porque (Karzai) quería contentar a los Shia antes de que se celebren los comicios", detalló.

Aunque el Ministerio de Justicia afgano confirmó que Karazi firmó la ley en algún momento del pasado mes, existe confusión sobre el contenido total de ésta, de la que los activistas pro de Derechos Humanos han rogado obtener una copia. En ese sentido, el Ministerio recordó que la ley no se dará a conocer hasta que se solucionen varios "problemas de carácter técnico".

sábado, 28 de marzo de 2009

Xanadú africano


Se barajaba estos días atrás en los corrillos de Xanadú, capital del reino “potencialmente más rico de África”, la insigne Santa Cruz comandada por el “probe Migué” Zerolo, quemar el último cartucho del mal llamado nacionalismo canario, en forma de Estado Libre Asociado. Semejante forma de gobierno, que se encuentra en el manual de Ciencia Política utilizado en la Universidad española, solo la podemos encontrar en lo que fue la Unión Soviética, y que hoy nadie recuerda, que se convirtió en la CEI, Comunidad de Estados Independientes. Nos explica el manual citado, escrito justo cuando se fundó la dichosa Comunidad hace ya algunos años, que es una experiencia política jamás utilizada antes y cuyas consecuencias a nivel práctico, llámese vida de los ciudadanos, son impredecibles. Hoy día todos conocemos el alcance de la maniobra del extinto KGB para volver a instalarse en el Kremlin, con empresarios del petróleo encarcelados de por vida en la lúgubre Siberia y periodistas varios asesinados, por no hablar del famoso caso del espía que se fumó el “Polonio”. Creo entender que el “plan Ibarretxe” ha desembarcado en la Xanadú africana, otrora insigne Chicharro, defendido hasta el vómito por la burguesía del siglo XIX con el inicio del Pleito Insular y la fatal división en dos provincias, como respuesta a los malos resultados electorales conseguidos por Coalición Canaria en las últimas elecciones, y que tiene toda la pinta de seguir el camino del famoso político vasco, inmortalizado por los guiñoles como el “Doctor Spock”, y éste es, hablando claro, el fracaso rotundo. Perdido en las galaxias anda ahora Ibarretxe, y seguirá su estela meteórica todo aquel que se embarque en una pelea judicial de tamaña envergadura. El “probe Migué” Zerolo se desintegrará en la arena política, disimulando su implicación en oscuras tramas inmobiliarias, ¿quizás apuntando a las elecciones europeas venideras?, donde le será más fácil desentenderse de una Xanadú capitaneada por los africanistas Maribel Oñate y su guiñol Ángel Llanos, con coreografía de Jaime Azpilicueta y el catering de bebidas fornecido por la actriz del cine mudo Cristina Tavío, todo ello consultado previamente al súper médium Soria, que habla con el espíritu de Primo de Rivera para preguntarle como resucitar el esplendoroso pasado norteafricano de la más rancia derecha española. No sabemos aún si Ceuta y Polilla serán incluidas en el ostentoso Estado Libre Asociado con capital en Xanadú, pero si sabemos que el himno, aquella meliflua cancioncilla de Olívia Newton John, será interpretada por una Drag Queen que escala en estos días los últimos peldaños del éxito en Madrid, con el nombre artístico de “La Marquesa de la Oliva” y que ha ganado la Gala final de “De perdidos al Río” en el canal “Populares menos votados”.

martes, 24 de marzo de 2009

¿HOMOFOBIA? NO, GRACIAS


Profesores de canto, una "panda de maricones"

La Comunidad de Madrid considera "no apto" al director de la Escuela Superior de Canto por su comportamiento homófobo

EUROPA PRESS - Madrid - 23/03/2009 22:40

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid considera "no apto" al director de la Escuela Superior de Canto dado su comportamiento denunciado por la mayoría del claustro de profesores que ha asegurado que tiene un talante "antidemocrático y homófobo", que acosa a los docentes y que incumple reiteradamente la normativa vigente.

Según explicó un portavoz de este Departamento, a falta de conocer el informe de la Inspección, la Consejería considera que los hechos acontecidos "son suficientes" para considerar no apto al director, que todavía se encontraba en el período de formación inicial o prácticas.

En este período, el candidato tiene que demostrar suficiencia en el manejo de estrategias de dirección, comunicación y trabajo en equipo, además de otros contenidos, "lo que obviamente no parece haber logrado al solicitar su cese 40 de los 55 miembros del claustro", explicó.

La Consejería procederá a nombrar un sustituto a la mayor celeridad cumpliendo la normativa al respecto dando así respuesta a la petición del claustro que en un comunicado exigió hoy a la Dirección del Área Territorial de Madrid-Capital el cese inmediato del director de la escuela.

jueves, 19 de marzo de 2009

MÚSICOS EN PALESTINA, HACIA 1900

VALENTINO ROSSI, NUTELLA, NUEVA YAMAHA

PRESENTA SU NUEVA MOTO Y EN LA BARRA DE VÍDEO, AL FINAL ABAJO EN LA PÁGINA DE ESTE BLOG, PUEDES VER UNAS TIRAS DE VIDEO DE SU ANUNCIO PUBLICITARIO EN TELEVISIÓN

sábado, 14 de marzo de 2009

LA DESGRACIA DE SER ÁRABE


Tres años de cárcel para el periodista que lanzó sus zapatos a Bush

El Tribunal Central Criminal de Irak sentenció a prisión al periodista iraquí Montazer al Zaidi

EFE / PÚBLICO.ES - Bagdad / Madrid - 12/03/2009 11:00

El Tribunal Central Criminal de Irak sentenció este jueves a tres años de prisión al periodista iraquí Montazer al Zaidi por lanzar sus zapatos contra el presidente estadounidense George W. Bush, según el canal de televisión Al Bagdadia.

Al Zaidi lanzó sus dos zapatos a Bush en una rueda de prensa el pasado 14 de diciembre que el dirigente norteamericano ofrecía en Bagdad junto al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.

El tribunal aceptó el criterio de la defensa de que la acción del periodista no podía considerarse como un ataque a un jefe de Estado, sino como una ofensa, y si no hubiera sido así se arriesgaba a una pena máxima de 15 años de prisión.

"Sentí que la sangre de los inocentes corría debajo de mis pies cuando vi la sonrisa de Bush"

En la primera sesión de este juicio, que se llevó a cabo el 19 de febrero pasado, Montazer señaló que había decidido lanzar sus zapatos a Bush para vengar la "opresión de Estados Unidos en Irak" y protestar por la ocupación militar extranjera en este país.

"Se despidió tras dejar un millón de mártires"

"Sentí que la sangre de los inocentes corría debajo de mis pies cuando vi la sonrisa de Bush, que vino para despedirse de Irak en la última cena, tras dejar más de un millón de mártires, además de la destrucción económica y social del país", agregó el periodista en esa ocasión, según el relato de sus abogados.

Al Zaidi, de 27 años, trabaja para el canal de televisión vía satélite Al Bagdadia, cuya sede está en El Cairo.

El periodista, al que defienden en los tribunales prestigiosos abogados iraquíes, tiene derecho de apelar la sentencia, aunque este paso no ha sido anunciado aún por el equipo que le defiende.

"¡Tu beso de despedida, perro!"

El periodista gritó "¡Toma tu beso de despedida, pedazo de perro!". El presidente de EEUU logró evitar el golpe, tras lo cual los miembros del equipo de seguridad redujeron al atacante, lo detuvieron y lo sacaron de la sala.

En Irak, igual que en gran parte del mundo árabe, arrojar un zapato es una de las mayores ofensas que se pueden cometer contra una persona, al igual que llamarlo "perro".

"Este tipo de hechos no me preocupan, quien los hace quiere llamar la atención", dijo Bush tras el incidente.

Un héroe nacional

Entonces, el periodista iraquí se convirtió en todo un héroe nacional. Zapato en mano, cientos de iraquíes se echaron días después a las calles de Bagdad y Basora para rendir homenaje a su compatriota y pedir su liberación.

Hace dos meses, el abogado del Al Zaidi se mostró seguro de que la situación cambiaría con la llegada de Obama al poder en Estados Unidos: "Las cosas van a desbloquearse ante la justicia cuando asuma el presidente (estadounidense) Barack Obama".

VIOLADAS Y ASESINADAS POR SER LESBIANAS


Aumentan en Sudáfrica las violaciones de "castigo" basadas en la creencia de que estas acciones corregirán su orientación sexual

PÚBLICO.ES/EFE - Johannesburgo - 13/03/2009 14:15

Las violaciones "de castigo" a mujeres lesbianas aumentan en los barrios pobres de Johannesburgo y Ciudad del Cabo, donde está cada vez más extendida la creencia de que este tipo de abusos "corregirá" la orientación sexual de las víctimas, ha informado la organización ActionAid .

"El país está presenciando una violenta reacción contra las mujeres lesbianas, que son percibidas por los hombres como una amenaza directa a la sociedad machista", se indica en un comunicado remitido por esa organización. Según la nota, un grupo de apoyo a gays y lesbianas, que no identifica, actualmente atiende en Ciudad del Cabo a una media de diez mujeres por semana que han sufrido este tipo de violaciones "de castigo".

"En Sudáfrica, ninguna mujer está a salvo de la violencia", se afirma en el comunicado. Según ActionAid, "en este país se sigue sin luchar contra las agresiones a las mujeres", mientras se calcula que "se producen unas 500.000 violaciones al año, cientos de asesinatos e incontables palizas cada año".

Varias mujeres lesbianas entrevistadas por la organización afirman que, mientras las violaban, los agresores repetían que les estaban dando "una lección", o mostrando como "ser mujeres de verdad". "Nos insultan cada día, nos pegan palizas cuando caminamos solas y nos dicen constantemente que merecemos que nos violen", ha denunciado una de las víctimas.

Violaciones, asesinatos e impunidad judicial

Desde 1998, en 31 casos los agresores fueron más allá de la agresión sexual y asesinaron a sus víctimas. Sin embargo, el sistema judicial sudafricano no reconoce este tipo de delitos como discriminatorios, "por lo que es probable que la cifra real sea mucho más alta". Según ActionAid, de estos 31 casos, sólo uno de ellos acabó en los tribunales, mientras que de cada 25 violadores, 24 quedan en libertad, lo que ha desembocado en un "aumento brutal y opresivo de la violencia del sexo masculino, por el que las mujeres deben sufrir las consecuencias".

"Encarcelan a mujeres por robar una barra de pan, pero dejan libres a los hombres que violan a mujeres y asesinan a lesbianas"

"Está claro que el Gobierno de Sudáfrica debe frenar este tipo de delitos contra las mujeres y cumplir las promesas de la Constitución", señala en la nota el director de ActionAid en el país, Zanele Twala.

Tsidi, superviviente de uno de estos ataques discriminatorios, denunció que "en Sudáfrica hay jueces que encarcelan a mujeres por robar una barra de pan para alimentar a sus hijos, pero dejan libres a los hombres que violan a mujeres y asesinan a lesbianas".

A pesar que Sudáfrica cuenta con una de las Constituciones más progresistas del mundo, que protege los derechos de los homosexuales, su sistema legal no está a la misma altura, puesto que los tribunales se niegan a aceptar que la orientación sexual de las víctimas juegue un papel relevante en las violaciones a lesbianas. "Además, la Policía se muestra reticente a investigar este tipo de delitos, y la asistencia y ayuda a las víctimas es inadecuada", denuncia ActionAid.

Violación de los derechos humanos

"Las agresiones sexuales 'de castigo' son otra manifestación grotesca de la violencia dirigida a las mujeres, que es la violación de derechos humanos más extendida en el mundo", afirmó Twala. "Los delitos siguen quedando impunes, mientras que los gobiernos ignoran el problema", sentenció.

El pasado 5 de marzo, la organización de ayuda humanitaria Médicos Sin Fronteras ha afirmado que ocho de cada nueve víctimas de violaciones en Sudáfrica no las denuncian y que "en algunas áreas del país, las agresiones sexuales se han convertido en algo normal".

"No hay excusa para este tipo de violencia sexual, por muy prevalente que sea este fenómeno en algunas de las áreas en las que trabajamos", afirma la directora de operaciones de MSF Bégica, Meinie Nicolai.

martes, 3 de marzo de 2009

Israel inicia la construcción de 73.300 casas en Cisjordania

La política de expansión de Israel sigue adelante mientras sus dirigentes dicen estar "dialogando" con los palestinos


Israel inicia la construcción de 73.300 casas en Cisjordania
Anuncio para colonos. - E. G. G.
E. G. G. - JERUSALÉN - 03/03/2009 08:00

La organización Paz Ahora reveló ayer que el Ministerio de la Vivienda israelí planea la construcción de 73.300 viviendas en los asentamientos judíos de Cisjordania. El proyecto ya está en marcha y cuando se complete permitirá que se doble el número actual de más de 280.000 colonos.

Paz Ahora ha elaborado el informe con datos provenientes del mismo Gobierno israelí que indican que la política de expansión sigue adelante mientras sus dirigentes dicen estar "dialogando" con los palestinos y aseguran que buscan la paz.

El informe señala que 15.000 viviendas ya han sido autorizadas por el Gobierno y otras 58.000 se encuentran en fase de aprobación. La construcción de casi 9.000 viviendas de las aprobadas ya se ha completado.

"Plan irreal"

"La consumación del proyecto hará que el plan de crear un Estado palestino junto a Israel sea completamente irreal", afirmó Yariv Oppenheimer, responsable de la organización pacifista israelí.

El Gobierno de Ehud Olmert ni siquiera se ha molestado en negar la existencia del gigantesco plan. El Ministerio de Vivienda afirma que el proyecto se basa en construcciones potenciales aunque reconoce que ya ha concedido varios permisos.

La mayoría de las casas proyectadas se encuentran en asentamientos que Israel ya ha decidido quedarse de manera unilateral, pase lo que pase en las negociaciones con los palestinos.

El proyecto chocaría frontalemente con los planes anunciados por la nueva Administración estadounidense para la región. Cuando se celebró la Conferencia de Madrid en 1991 vivían en Cisjordania unos 50.000 colonos y en la actualidad la cifra supera los 280.000. Este dato no incluye a los que residen en el sector ocupado de Jerusalén, que rondan los 200.000.

"Público.es"