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viernes, 24 de diciembre de 2010

Farah en la Batalla Final, o “Madre de todas la Batallas Criogénicas”



Era tal el peso que Haquibatuhú había impreso a la situación mundial que la gravedad de la Tierra había variado, de forma que todos los seres de género masculino orbitaban a tres palmos del suelo y habían sido obligados a peinarse con un rizo en forma de caracolillo en la frente por la jocosa Jequesa. Desde que habían tramado juntos el “Plan Internacional de Salvación de las Mujeres” la gente los veía como unos sanadores, una especie de guías serviciales que habrían de salvar a las mujeres, esposas, madres, hermanas e hijos de los que flotaban a ras de suelo.
Al ser Haquibatuhú del mundo de los genios la gente estaba hipnotizada. En parte por la credibilidad de la Jequesa ante las autoridades globales, y por la confusión que genera el medio astral al que pertenecía el bolso.
Agravaban la situación la crisis de identidad nacional que el bolso tenía, al ser marroquí, de cuero, y tener el forro descosido, a la usanza hebrea. Cuando comenzó el juicio en el Tribunal Internacional contra la Jequesa y Haquibatuhú, por su defensa a ultranza de los derechos de los embriones criogénicos se descubrió, a través de la prensa radial en forma de tela de araña y su agencia “Wifikits”, la participación de ambos en la organización y preparativos secretos de la Batalla final por la defensa de los embriones de ojos azules.
Farah había decidido, junto a su profesora Lalla Malika, infiltrarse en el emirato de Mátaru para investigar el pasado de la Jequesa y su relación con algún tipo de magia, que la hubiese llevado a poseer aquel bolso tan maligno. Descubrieron gracias a la profesora, que el padre de la Jequesa, un sheik opositor al gobierno, había llegado a un acuerdo con el Emir para casar a su hija Moudza, “platanito”, con el gordo hijo de éste y sellar así una alianza que acabase para siempre con sus diferencias y que su padre al verla llorar hebras de banana la confió a una bruja para que la cuidase y la protegiese. Entrevistaron a la bruja en un pueblo remoto a orillas del Mar Rosado, que les contó que se necesitarían muchas dosis de vacunas de “Paciencia Angelical” para superar este evento nefasto que se abalanzaba sobre la Humanidad.
Añadió la bruja que nuestro objetivo como Umma, es aprender de este Adviento apestoso de Haquibatuhú, que acaece además en la Luna llena de Ashura, famosa por ser la única en la que la comunicación entre genios, ángeles y seres humanos es posible, y con la Intifada sin concluir oficiosa ni oficialmente. Repetía sin cesar la bruja que la única manera de reconocer al sujeto llamado Haquibatuhú era su afán por crearle planos a todo el mundo, de índole económico-espiritual, que siempre fallan.
Farah colgó en su puerta una nota que decía “ Para información dirigirse al Tribunal Mundial de Pedigree de Bolsos Árabes”, antes de cerrarla de un portazo y dirigirse a toda prisa a la nave “Miftáh”, donde la esperaba la profesora Lalla Malika ataviada con el uniforme de la “Coalición de Seres Libres” sentada al timón.

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