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domingo, 29 de mayo de 2011

De cuando Farah abandono el pais del silencio y volvio a su amado desierto

Faltaba poco. Al día siguiente, después de pasar seis horas en una aeronave alemana, estaría de nuevo en su desierto amado, rodeada de lobos y cernícalos y sola, completamente sola, cosa que deseaba por encima de todo. 
Deseo saludar a su loba Habiba y dormir con ella, y que al despertar las dos en casa, al fin, vieran a los cernícalos marcarles el rumbo a seguir. Su eterno nomadismo en un mundo en el que ninguna tenían cabida, continuarían su andadura las dos, la loba Habiba abriendo paso y Farah detrás, siguiendo su infalible guía en pos de cuanto necesitaban.
Jamas encontrarían un lugar donde descansar y morirían agotadas las dos, vencidas, por fin, por la Naturaleza. Farah se desinteresó por el resto de opiniones, recomendaciones y augurios, y los posos del café solo le hablaban de sirenas, que la esperaban en su desierto privado. Deberían mutar, Farah y la loba, para poder seguir el camino marcado por las ondinas, sirenas y demás habitantes del mar,para llegar a mojarse algún día en las emociones que por ahora Farah no se permitía.
Dejo de lado las relaciones con los hombres, puesto que solo transmitían interés escondido, desdicha o frustración, y deseaba cabalgar en su camello, a toda velocidad, por las arenas que eran su único refugio, para huir definitivamente de aquellos seres monstruosos, que tomaban de ella lo que querían y se despedían queriendo concertar otra cita.
Increíble, como el ser humano puede llegar a tal punto de perdida de inocencia y despegar para siempre en un vuelo de rapaz, prender con sus garras los que les viniese en gana y desaparecer así, sin mas, pretendiendo que ella esperase en silencio, su próxima visita. Cuan equivocados estaban sobre la verdadera naturaleza de Farah, la indómita beduina que jamas seria propiedad de nadie. La Farah que practicaba el harén femenino de sus ancestrales abuelas beduinas, poseyendo a cuanto hombre desease sin necesitar ni siquiera saber de su estúpida conversación pre y post-coital.
Se alejo de aquel mundo mezquino para siempre deseando fundirse en un sueño que la elevase por encima de los siete cielos y le dijese que rumbo tomar. Que lugar ocupar en este mundo y si tendría sentido su misión o debería descartarla por completo. 
Como decía Bette Davis "una mujer podrá tener un libro de recortes de prensa o servicio domestico francés, pero siempre dependería de un hombre a su lado que la abrazase en la noche", de la fría noche sahariana y pensó con hastío en la relación de interdependencia que se daba siempre en las relaciones conyugales. 
Cuando sintiese el olor a tierra del desierto, seguramente mejoraría de su amargura de los días pasados, y la profunda tristeza que había sentido se convertiría en alegría, música y calor tropical.

1 comentario:

  1. Por favor, vuelve a tí, vuelve al sur, vuelve al sol, vuelve al barrio. Regresé hace un par de días y esto no es lo mismo sin tus zascandileos y tus crónicas desde el balcón. Mi bulbo, mi vulva... ejem, quiero decir, mi azucena, acaba de florecer y su aroma embriagador (que cursi me ha quedado la frasecita) me evoca marzos compartidos debatiendo consignas transgresoras y divertidas bajo un buen chaparrón. Sal de una vez de esa puñetera ciudad. La Avenida Venezuela te echa de menos y la loba Habiba necesita tus caricias casi tanto como yo un desayuno en Antonio`s con mi amiga Farah. Necesitas una buena alheña y un potage en la favela. El fin de semana nos podemos ir a comer un pescadito.

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