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jueves, 5 de mayo de 2011

De Farah, enamorada del Amor, sin importarle nada más

Farah había reflexionado en aquellos días pasados desde Febrero, en lo valiente, abierta y viva que se había sentido al enamorarse de nuevo. De un amor que no tiene rostro, no es fulano ni mengano.
Por primera vez no le importaron los reproches de nadie que no la hubiese correspondido en este sentimiento. Se descubrió a si misma inocente y entregada a la vida, sin miedos.
La reacción de mezquindad que esto le produjo la hizo sentirse manipuladora al máximo, con los actores que vienen interpretando uno u otro papel, engañando, supliendo necesidades económico-afectivas por roles de enamorados de película.
Intentan llevarse cualquier pedazo que les hace falta de tu vida y después dicen, “adiós mi amor, tenemos muchas cosas en común pero esto no funciona” condenándose a convertirse en hombres malos, imposibilitados de amar por no haber tenido el coraje de comprometerse, primero consigo mismos y luego con otra persona. La felicidad que le daba la voz de Nina Zilli cantando “ya no existe más aquello que había...”, recreando aquella canción de Adriano Celentano, no la cambiaba por ninguna relación de amor verdadera o falsa.
Recordó los días felices del amor en los que ella ya sabía que él se iría, como el sol que antes o después se pone. Con que felicidad los vivió y se dio por satisfecha, al fin, de sentir el amor, estar viva y no tener miedo a lanzarse hacia nada.

Contempló sus pies con la uñas de esmalte rojo una vez se encontró sola y estafada por un amor no correspondido, fingido en función de tener una cama, un lugar donde refugiarse, una comida, un cigarrillo ¿quien sabe que? Pero no le importó nada en absoluto ya que ese no era su problema, su verdadero problema era ser capaz de enamorarse y dar la oportunidad a cualquier ser humano, de cualquier forma, tipo o clase, de acercarse a ella, conocerla y amarla.



2 comentarios:

  1. Cuando Farah encuentre el amor verdadero, ese que se sabe y que nos corresponde, al menos por testarudez...ese dia Farah, hablará de lobos y cernícalos hasta que podamos sentirlos a nuestro lado. O a lo mejor, nos convertimos en cernícalos y volaremos con Farah a un recóndito paraje del desierto a comer dátiles y bailar la danza del vientre junto a una fogata de calor humano.

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