Translate

viernes, 10 de junio de 2011

De Farah, al fin sola y cansada

El tumulto que no la abandonaba hacia más de un mes, viajando, participando en asambleas populares e intentando explicarse aquí y allá, la habían dejado cansada, muy cansada.
Agradeció al fin, poder estar sola y reflexionar sobre todo el tumulto acelerado que vivía la humanidad, que a ella le parecía imparable pero que todos fingían que no estaba sucediendo. Aceleró su actividad todo lo que pudo en pos de ser positiva para el movimiento asambleario pero se sintió rechazada por la mayoría, aunque conoció a personas interesantes, interesadas en lo que allí estaba sucediendo, en cuanto ella continuaba leyendo a Benito Pérez Galdós y su descripción del periodo Isabelino y concretamente la guerra de Marruecos que él había titulado “Aita Tettauen”
Se sintió abrumada por el parecido de las situaciones vividas en el libro y en su vida real: Bipartidismo de facto y guerra colonialista. La falta de releer la historia de reinterpretarla, en un mundo donde todo es reinterpretable, hasta el mismísimo Corán según la escritora egipcia Nawal Al Saadawi, hace retroceder a la humanidad hasta la barbarie más absoluta en cuanto falte un plato de comida en casa. En la casa de los privilegiados, Isabel II y sus herederos por supuesto, nunca faltaba de nada y lloró de emoción al ver un anciano con boina cantar en la asamblea de Sol: “el pisito del principito se lo han pagado con los dineros de los obreritos”.Un príncipe arrogante que no se dignaba a contestar a una ciudadana de Pamplona que le preguntaba si sería posible un refrendo sobre Monarquía o República en el país de Carmen Lomana. Con toda su cara dura, le espetó que “ya había conseguido su minuto de gloria”, sin saber quizás, que a quién la cuenta atrás se le aceleraba en la gloria principesca era a él, tan Borbón y Dos Sicilias y Grecia, estirpe del Káiser alemán, que se cree intocable y heredero de una ruina colosal que su padre, un inepto que nos endosó el dictador sin nombre, había fraguado y permitido.
Se sintió feliz de estar sola con sus reflexiones, tomadas por absurdas por muchísima gente, extraña visionaria de atuendo impropio, de vida más que dudosa, cosificada al instante por su espontánea feminidad, y se sintió feliz de practicar las tres R: reducir, reducir y reducir...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios "anónimos" no serán bien recibidos y jamás publicados.