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lunes, 17 de diciembre de 2012

Farah, la carne urgente y la danza caníbal.




Continuaba Farah perseguida por el deseo, de la carne urgente, armada con su yelmo de Planeta Tierra, adornado con dos plumas de faisán.
Que si eres encantadora, que si me enseñas una foto tuya, que si mándamela, que si tienes cámara, que si vengo esta noche, que si vengo mañana... Y ya, llegado aquel punto le resultaba ridículo, a una verdadera antropófaga rebelde como ella, tanto canibalismo de Hiper-mercado.
Armada con ropas de Ogúm contempló la noche del Viernes en Babilón, en la que todo se compra y se vende, en la que si no bebes, fumas marihuana o tomas coca, o sabe Al-Láh que más tomarán, eres aburrida, anecdótica o cuando no, motivo de mofa y de chanza.
No deseó más palabrería sobre un sexo libidinoso, adornado con bonitas palabras, del que podía sostenerse en pie, o del de la mano al culo directamente, para no pensar, saturado de Hashísh, eso decían ellos ya que ella los veía fumar una mezcla de aglomerado de madera con peste a “Valvuline” de motor de motocicleta, y con un corte de heroína para tener un mínimo de efecto. Acostumbrada por su cultura beduina al olor del verdadero Hashísh, que daba náuseas a quién no gusta de él, sabía a la perfección que todo aquello era un soberano embuste. De Su Majestad allá por el Continente.
El nauseabundo olor  marihuana conmovió su cerebro, y bailó sin otra cosa que hacer, porque así mantenía lejos a aquella horda de desarrapados, tristes, humillados y en manos de cualquier cosa que ofreciera lo inmediato. Bailó en secreto la Danza Caníbal, en la que se decía desde tiempos remotos: “Mírame o te devoro” como los niños de la calle de Salvador da Bahía, con el cuerpo, la actitud y los movimientos, mezcla de danza egipcia, samba, jazz que se misturaban en un extraño cóctel globalizado, como Farah, Babilón y los Neo-caníbales inconscientes.

viernes, 7 de diciembre de 2012

De Farah frente al muro de lo Oscuro.





Se enfrentó desde por la mañana, con el muro de la incomprensión, la usura, la mala gestión y la violencia. Era un muro, contra el que Farah solía chocar a menudo. Una mujer educada para vivir sola en el Reino de los Garamantes, una amazona, dispuesta a sacrificar uno de sus senos para afinar la puntería con el arco y la flecha.

No eran buenos tiempos para la Cortesía, aquella señora que su padre le mostró, al decir buenos días, buenas tardes, por favor...

Hoy todo se tomaba sin más, con frescura, sin modo, ni forma.

Sufría al verse imposibilitada de reunirse con su amado, allá por las montañas del norte, para ella inalcanzables en aquel momento.

Contemplaba todos los días aquel muro, lleno de verdín debido al frío y las lágrimas nocturnas del desierto y lo comparó con su aguerrido andar por la vida, sin miedo, a veces con extrema violencia, a veces con la sonrisa de una niña, aquella niña abandonada por el amor, que decidió no volverse a poner nunca más en las manos de aquella fantasía fraudulenta, con grandes costes para ella.

Se retiró a sus aposentos, encaló, lavó y perfumó, para que su espíritu estuviese a la altura del Yumuha, la reunión de los musulmanes, que celebraría en compañía de la Ciencia, pues no existe nada más grato a Al Láh que esto. Prescindió de toda compañía humana y se elevó en el estudio de la antropología femenina, intentando lograr entender por qué ella, era diferente.

martes, 4 de diciembre de 2012

De Farah, el amor, la decepción y el crimen.




Encendiendo un cigarrillo, recordó su amor de adolescencia. Cayó en los brazos de un vagabundo que la dejó esperando con dieciocho años, en un cruce de caminos, diciéndole que se encontrarían al anochecer, cuando él regresara con agua y provisiones. Nunca más volvió a verle...
El dolor se acumuló en su corazón de niña y entró en un huracán de desamor, que la enloqueció. Abandonada así, sin una palabra, ni siquiera te odio.
Siguió rodando por el desierto en brazos de la angustia, la decepción y el abandono, llena de amor y preocupada al mismo tiempo por la suerte del “desaparecido”. El huracán la llevó a un trance muy maléfico, atacada por todo tipo de Genios y malhechores, hasta que vestida con un caftán de algodón de rayas verdes y blancas, conoció a Sameer, un joven de otro campamento, que la enamoró con sus sueños de futuro. La embelesaba su conversación, de como quería marchar al extranjero a estudiar medicina...
Sameer fue a Europa, estudió y volvió, y ella radiante de felicidad, fue al campamento de su familia, para encontrarlo preparando su matrimonio, con una mujer fea, estúpida y rica. Huyó en lo más negro de la noche, y amarga, se destripó por el desierto, cayendo en manos de uno y otro, hasta la extenuación. Su familia, muy preocupada por su suerte, nada podía hacer por ella. No admitía consejos y escapaba siempre a lomos de su dromedario blanco, a todo galope. Recorrió todo el desierto, familiarizándose con la puesta de sol, para ella la muerte ansiada, ante tanta infelicidad.
A partir de ahí, rara vez confió en ningún humano, nunca más.
 Gustaba de ataviarse a la puesta de sol, y mirar como el disco se ponía, allá por Al-Magreb... Colocaba sus mejores joyas, vestidos y babuchas, para sumirse en el llanto, hasta que la saludaban las estrellas, y Al Láh le respondía con el signo de una estrella fugaz. Nunca se sintió sola, en compañía del Clemente, el Misericordioso, y sólo Él la consolaba, en su llanto sin final.
Cansó de esperar, y deseó abandonar para siempre aquellas tierras, cruzar el mar, como había hecho Sameer, ahora divorciado, con una hija y pobre como las ratas, además de ser un mediocre doctor en el que nadie confiaba. Abandonar para siempre el mar de arena de sus lágrimas, y deseó matar, asesinar. No podía quedar impune tanta maldad, gratuita, con una niña de apenas dieciocho años, a la que fracturaron el corazón, sin escayola posible.
Procuraba consolarse con Habiba, su fiel loba, Maïmouna su tortuga sabia, y seguir el rumbo de los cernícalos, ahora desaparecidos y sin marcarle el rumbo de su camino.
Debido a este suceso, fue a vivir en una casa muy grande de la ciudad, abandonando a su dromedario, en manos de su hermano más pequeño, para huir de la envidia. ¡Hasta sus cuentos habían despreciado los muy ingratos! Un criado del campamento había dicho: ¡No la escuchéis, sus cuentos son viejos y se repiten! Cuan abominable es la maldad del Ser.
Mudó todos sus planes, y su Qibla se volvió loca, en un torbellino que no podía parar de hacer girar su cabeza. Se sintió realmente enferma de desamor, consolada por su querida amiga Noor, que la había obsequiado con unos vestidos preciosos, animándola a emprender el viaje a través del mar.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Farah, el frío de la mañana y la soledad de la noche.




Despertó sola, aterida, en la tienda vacía. El muchacho-bonito, guerrero capaz, feliz al fin en su rostro. Había aparecido por sorpresa a su vida tres años después. El tiempo, en el desierto, es así pueden pasar diez años sin que no hayas hecho otra cosa que dar vueltas sobre y en ti misma, cabalgando mucho en el océano de dunas, interminable, dotado de vida propia. Los caminos desparecen, después de una fuerte noche de viento y tormenta desapacible. Y aparecen lugares y objetos que llevaban enterrados cientos, quizás miles de años, esperando a tu pie descalzo o a tu sandalia bordada.
Hablaron mucho y se sintieron los dos muy felices de reencontrarse, existía un invisible hilo de honestidad entre ellos que hacía que sus vidas hicieran círculos interminables, para acabar juntos de nuevo, esta vez hablando, desnudos en el lecho.
Volvieron a fingir que no deseaban ningún compromiso, odiando la soledad los dos, en silencio.
El debería volver a cabalgar hasta su destino a la mañana siguiente y ni siquiera pasaron la noche juntos, durmiendo abrazados al calor del hogar, desnudos, contemplándose, a su gusto.
Farah despertó aterida de frío en la gélida mañana del desierto, en el que llevaba casi una semana entera lloviendo. Sintió la soledad rasgar su día y deseó pasarlo entero soñando, durmiendo profundamente, por la soledad de la noche, que tanto mal hace al alma, y por la angustiante situación de haberse convertido en una especie de puerto de recalada de hombre solos, sin querer nada con nadie. Comenzó a pensar que debía levantar su tienda, lo cual lleva un tiempo, cargar todo a lomos de su camello, y emprender otra vez, el camino, acompañada de sus fieles animales que la hacían sentirse tan amada, que acabarían por convertirse en hijas de una madre más grande, gigante, como Tin-Hinan, para no sentirse solas.... ¡Ardua tarea la de las emociones humanas!


Fotografía Efrén Díaz Hernández.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Farah, revolviéndose para no ser tomada como concubina.






Amaneció con una campanilla que resonaba a lo lejos, muy a lo lejos, mientras ella aún dormitaba, sin saber a que correspondía aquel tintineante sonido. Sólo después de sentir como el campanilleo se tornaba cada vez más próximo, adivinó que alguien, a lomos de un dromedario, se acercaba a su campamento, poblado por lobas, tortugas y cernícalos, además de los genios del hogar que mantenían la lumbre prendida toda la noche en el gélido desierto. Abrió los ojos y ya sintió náuseas, por saber que debería hablar con algún humanx.

Le sorprendió la presencia de aquel beduino delgado, visto ya en algún pozo, que sin pudor alguno desenrolló su turbante, mostrando su rostro sin velo. Se acercó a la lumbre, y sin más le habló pidiendo café, a lo cual ella accedió en completo silencio, para amedrentarlo, siendo consciente de su poder, pues ya su fama de mujer sola, guerrera e indómita, revoloteaba en los corros de los oasis y zocos de todo el Sáhara.

Tomaron café, y sólo entonces ella habló, mirando de soslayo como el hombre sacaba de su túnica una piedra de hashísh, y sin más comenzaba a preparar un cigarrillo. Ella dijo que no fumaría, y él continuó impasible al modo de los Imoagh, en su asunto.

El hombre bebía su café y fumaba su hashísh, de buen aroma, mientras acarició la mano de Farah, estremecida por el contacto inesperado. Un escalofrío recorrió su cérvix subiendo hasta su cerebro, recibiendo un vahído de deseo sexual.

Hicieron sexo, y él, cual pato la poseyó, como las bestias, abalanzándose sobre ella, creyendo que dos minutos y medio después, ella pondría un huevo...

Ella se lo dijo, recordándole las palabras del Profeta “no os abalancéis encima de vuestras mujeres como lo hacen las bestias, pues ellas requieren de vuestro cariño, buenas maneras y un largo cortejo, para estar prontas para sentir placer”. Él se excusó, diciendo que estaba muy cansado tras el largo viaje, pero ella muy enfadada le reclamó su placer, como mujer Touareg que era, dueña de si misma y libre de elegir al hombre que desease, siguiendo las leyes de su tribu.

Él dijo que volvería al día siguiente a cumplir como esposo, pero ella no le creyó ni una palabra y su cara de enfado hizo que no tuviera que decir nada más.

Él le contó que comenzaba a vivir con una buena mujer, y que deseaba estar con Farah, desde el momento mismo en que la vio acercarse al pozo de “Zem-zem”, ataviada ella con un fino velo azul con hilo de oro, a lomos de su camello, acompañada de su tribu de animales mágicos. Ella estaba a punto de romperse en millones de pedazos por dentro ante la mala práctica de aquel descarado beduino, de nombre Jasún, pero revolviéndose contra él desató su furia. Le dijo que su padre difunto, un verdadero Imoagh, y presente en el tatuaje de su barbilla, jamás hubiese permitido semejante atropello a su libertad, que era mejor que se fuese para siempre, con su buena mujer a su tienda “a poner muchos huevos de pato”.

Él permaneció en silencio pues Farah le había hecho dudar de su hombría, y podía estar seguro de que Al Láh había estado presente, cuando la defraudó. Jasún le pidió que le dejara pensar hasta la mañana siguiente, pues quedó muy turbado ante la honestidad de Farah, su compromiso con las leyes de la tribu, y miraba a su tatuaje, sin atreverse a tocarlo.

La tortuga Maïmouna le susurró a Farah “BismiLáh”, y ella gritó al hombre que se fuese por donde había venido, ya que ella jamás aceptaría ser la concubina de nadie, mucho menos de un hombre casado, y hecha una tormenta de arena roja, le expulsó de su tienda, mientras le escuchaba decir muy serio y apenado, que al día siguiente volvería con su respuesta....

Farah, acongojada, pasó el resto del día desmontando toda su tienda para purificarla del ultraje, llenando todas su telas de humo de hierbas medicinales, sus muebles, y hasta su loba, que estornudó ante el pesado humo del romero...

sábado, 24 de noviembre de 2012

De Farah, el delgado hilo de la ignominia, el honor y la Paz.



Pendía la vida de Farah, desde hacia veintidós días, del delgado hilo de la ignominia, a la que era sometida constantemente, por no cumplir los “requisitos porno”, no ser accesible a adúlteros, muchachos de piel tatuada y depilaciones hecha con la espada...
 Pensaba frecuentemente en el honor, pesado fardo heredado de su padre que no la dejaba vivir tranquila, y la Paz que merecía su espíritu, agotado de batallar hasta por una triste sardina, o un poco de agua.
Su estirpe, heredera de los Mogoles que llevaron el Islam a la India, era guerrera por genética, y desde niña había trotado en burros, y practicado todo tipo de destrezas masculinas, muy prácticas para la guerra y la vida nómada. Su madre la había dotado de un intelecto fuera de serie, al criarla siempre dentro de la Ciencia, lejos del oscurantismo y la hechicería, que tanto miedo aportan al espíritu.
Ahora, pagaba las consecuencias de ser dadora de Paz, a través de la Guerra, y deseaba lavar los pies del amado para quedarse en su tienda con él, a disfrutar de la compañía de su corte de animales, cual soberanos en la nada.
Se conformó con unos trastos heredados de aquí y allá, que le parecieron llenos de vitalidad y posibilidades, pero faltaba él, su príncipe, que se demoraba en llegar, mientras ella ejercitaba la paciencia, escuchando la voz de arpa de aquella cantante, sumiéndose en la esperanza que le daba su poesía: “que la vida es un día, un día sin culpa, un día que pasa...”.
Esperaba sin creer en la suerte, ni en las lecturas del futuro, sólo esperaba, y como decía la canción “...pago para ver cual es mi lugar...”

miércoles, 21 de noviembre de 2012

De Farah, la tortuga Maïmouna, y el amor sensible.




Tenían una nueva habitante en el campamento. Una tortuga pequeña, heredada de una niña, que había viajado en el espacio-tiempo, trasladándose al cono sur. Le pusieron el nombre de la santa saharahui ya que nunca conocieron su verdadero nombre, y Habiba, la loba fiel, la había husmeado, creyéndola una pieza de caza más, por lo que hubo una reunión en el campamento, para declarar los derechos universales de la tortuga, aceptándola como miembro de pleno derecho de la tribu, escasa, formada por cernícalos, la loba Habiba, y ahora la tortuga, a la cual llamaron Maïmouna, de común acuerdo.
Por la tarde, después de dormir la siesta conoció Farah, al amor sensible, de piel morena refinada y dulce. La llevó en su camello enjaezado de azul celeste hasta su lecho, besándola y desnudándola, como nadie lo hacía, desde mucho tiempo atrás. Hablaron sobre la sensibilidad, y hasta pareciera que, estaban pactando los términos de un matrimonio por horas, a la moda iraní, que no acabó de disgustarla, ante la ausencia de su verdadero dueño, perdido en las fauces del tiempo, buscándola entre Parcas, Destinos y demás alimañas que se toparían en su camino, antes de encontrarla. No abandonaba jamás la esperanza de que ese hombre y no otro, llegara, y sabía que llegaría. A la usanza de las mujeres Touareg, se conformó con el amor sensible, mientras llegaba aquel que comprendería a cernícalos, lobos y tortugas, así como ella los comprendía, y pudieran vivir tranquilos, vagando por el desierto, a sus anchas, sin limitaciones, y su amor sería eterno...

sábado, 10 de noviembre de 2012

De Farah, el agotamiento y la sexualidad rocambolesca.





Después de unos días exhaustivos, se sintió enferma, dolorida y con el augurio de necesitar la ayuda de la Doctora-duende. Ese día despertó con migraña, y toser hacía que su cabeza explotase de dolor.
La tarde anterior se sintió atacada por una jauría de chacales urbanos, de todas las edades, comenzando por los niños cuando ella reclamó su carabina cargada, dispuesta a fulminar a toda la jauría, de animales traicioneros y de técnica envolvente.
Habló con ellos, seres difíciles, y le fue recriminada su “elección de vivir así”, como si ella hubiese ido a una escuela para aprender a ser beduina, con aspecto humano, desenfadado y atractivo. Luego fue vejada, insultada y humillada por defenderse, y decidió llegar a un acuerdo con los chacales más jóvenes, los más fieros en el ataque, y así logró sortear la cuestión, sirviendo de advertencia a las alimañas de que ella no era presa fácil...
El día anterior había salido huyendo al galope de la tienda de su madre, al malentenderse ambas, y sufrir separadas el agotamiento, de ser mujeres, nómadas y no tener maridos, cosa ardua por aquellas tierras, pero al día siguiente, después de una pequeña tormenta de truenos a mediodía, discutieron y se gritaron, para acabar reconciliadas, abrazándose y besándose.
Tampoco fue un día fácil, al encontrarse a una de las mujeres, junto a otra de sus primas, oculta y sonriéndole como una zorra desde una esquina, agazapada, de su familia arpía y zafia, a la que capeó con soltura magistral.
Echó de menos a sus hermanos, la princesa y el príncipe de ébano, y a su maravillosa tropa de niños de todas las edades y en especial a su favorito, de nombre de Rey, y calmó su nostalgia hablando con ellos al anochecer...

domingo, 14 de octubre de 2012

De Farah, las noticias y el desaliento.




Recibió noticias de su hermana querida, y dio por olvidadas sirenas, faunos y demás seres mentirosos y enredadores. Le alegró saber que se querían, a pesar del pasar de los años, de profundas divergencias en el carácter o en las creencias, en la simple forma de actuar, lo que las hacía únicas e hijas del mismo padre. Dignas herederas de un linaje mestizo formado de retazos de culturas que habían hecho de ellas mujeres muy particulares.
Se había encontrado el día anterior con la peor morralla del planeta, en su esplendor, llenos de intereses, prejuicios, toxinas venenosas iguales a las de los sapos naranja, que avisan de que son venenosos sólo de ver su color. Sólo una familia de personas justas se salvaba de aquella ralea. Con ellos pasó el fin de la tarde y la noche, cuando se ofrecieron a acompañarla a través del desierto, hasta llegar a su tienda. Aquel gesto tan dulce hizo que valiera la pena la mirada de desprecio que había recibido de casi todos, cuando no la huidiza de aquellos que fingían quererla por variadas circunstancias. Ninguna persona la engañó, veía el interior de sus corazones y en algunos momentos les escupió a la cara sus bajos instintos, su maldad gratuita, su incoherente violencia.
Pasó ocho meses en aquella parte del Sáhara para ver que sólo había una familia de justos, y eso valió la pena.
Siguió acariciando las noticias de su hermana que le hablaban de regalos, de ternura, dulces momentos después de tanta amargura. Y atesoró sus palabras mientras le llegaba el sueño...

Fotografía Teresa Azcona, derechos reservados

lunes, 1 de octubre de 2012

De la escritura, el desamor y el torbellino febril.




Retumbaban en su cabeza las palabras de Clarice Lispector, en una entrevista de mil novecientos setenta y siete “Cuando no escribo estoy muerta...”, en medio de la febrícula que le había provocado “El amor y otros demonios”, también denominado desamor o ínter-estación.
¿Que astro maléfico la sacudió el sábado noche, cuando se sintió fuera del tiempo, como muerta, lejos de cualquier forma de cultura, identidad, idioma y los consideró lejanos, muy, demasiado lejanos para una extraterrestre como ella?
Sintió como la música napolitana arrasó su corazón, de puro desamor, y la destruyó, la hizo gritar de ira, despreciar lo mezquino, lo carnal, vitalmente humano, llegándole a parecer pedazos de ganado, descuartizados y listos para ser consumidos, en una antropofagia mutua, vedada para ella, y sólo apta para “hombres y mujeres”, humanxs.
Continuó en el torbellino de la fiebre del desamor, abandonada por las últimas personas en las que confiaba, que le recriminaron desear estar sola, y disolverse en el colorido fondo marino. Recibió duras palabras que la hirieron y ella, en su candor de moribunda, admitió una torpeza inexistente, para quedar en paz, muerta, hasta sus próximas trescientas palabras, que le darían el hálito del “Ka” egipcio clásico.
Revivió para morir de desesperanza y hastío, hasta sus próximas palabras, que la devolverían a la vida de nuevo. Esta vez las contó, y no llegaban ni a trescientas... Sólo su loba fiel la seguía al lecho, deseando su compañía, y viceversa.

Fotografía Teresa Azcona. Derechos reservados.

domingo, 23 de septiembre de 2012

De Farah, el mar agitado y el Ciclón.




Pasó tres semanas turbada, hasta que pudo hablar con el príncipe de ébano y le preguntó si sus palabras habían sido producto del alcohol, porque su vida ya nunca podría ser la misma, después de la última conversación a solas.
Él respondió que recordaba todo lo dicho a la perfección, y esto, le dio a Farah una falsa esperanza, que quedó descubierta gracias a su nueva paciencia, arropada por atardeceres de fuego, mares embravecidos y la Anarquía climática de la cola de un ciclón, que atravesaba en aquellos días el desierto, dejando a todo el mundo talmente descontrolado, de tal modo que se entregaban a si mismos, revelándose sus verdaderas intenciones.
La crueldad, la falta de respeto y de cultura emocional, la atravesaron como una lanza en su pobre corazón de niña de Charles Dickens, que la acompañaba desde su infancia.
Recordó a su verdadero amigo, el profesor itinerante, el cariño sincero que había nacido entre los dos y su manera de explicarse las cosas, él siempre guiándola en aquel trozo de desierto, nuevo para ella. Rebosante de crueldad, salvajismo, bajas pasiones y miedos.
Rememoró el último día pasado en mutua compañía, entre alisios húmedos y frescos, el mar rugiendo entre los solapones del mar de Barlovento.
 La cola del Ciclón, de nombre occidental, comenzaba a azotar la isla, y se alternaban momentos de lluvia suave y llamaradas de sol, en cuanto ella, sabía que el viento rugiría cada vez con más fuerza, mientras aumentaba la lluvia, al menos en el interior de su corazón de mujer Touareg, libre e indómita, incomprendida por unos y otros, siempre a caballo entre dos mundos.
Éste agitado, de tanto engaño y perversión, rugía furioso, y necesitaba una satisfacción, algún atisbo de humanidad entre tanta impiedad y corrupción del alma humana...
Pensó y se quedó callada, esperando...

viernes, 14 de septiembre de 2012

De Farah, el Príncipe negro y el actor argelino.



Se debatía Farah entre el cortejo de un Príncipe de ébano, artista, serio y tranquilo. Su risa la transportaba a la lejana tierra suahili de dónde había llegado.
Pasaban noches enteras hablando, sobre el amor y la vida... Y ella aspiraba el perfume de su piel negra y brillante. Andaban en conversaciones sobre la tranquilidad en el amor, y la paz necesaria para una vida en común. A Farah le pareció escuchar palabras celestiales.... Todo eso, en medio del ambiente pueblerino que les rodeaba, y se acercaron varias mujeres para felicitarla por su conquista, ¡pobres!
Creían que ella se tiraba al vacío en un segundo, por un perfume o por unas palabras seductoras. No sabían cuan recio era su corazón y cuan difícil de conquistar. Una de ellas, se había encontrado un pajarito y le había puesto de nombre Farah, lo que para ella fue un halago, mientras ella, le preguntaba si le molestaba que se lo hubiese puesto... ¡Hay que ver en lo que pierde la gente el tiempo cuando bebe y se emborracha! ¡Quiá! como dice Al Corán...
Ella sólo tenía ojos y oídos para su príncipe suahili, y deseó que se realizara el sueño de los dos, juntos. Un marido como ese valía la pena...
Al despertar por la mañana, allí estaba el actor argelino, inventando que había venido a ver su correo, y que a la noche hablarían, ella se enfadó mucho, pues él la estaba enamorando, y lo estaba consiguiendo, sin saber que Farah no podía ser poseída por nadie, pues era libre y volaba con alas propias. Farah siempre pone límites al amor, no considera las pasiones que tanto la habían hecho sufrir toda la vida. Él no sabía de su peregrinar por el desierto desde que se hizo viuda, y su única y exclusiva confianza en lobos, cernícalos y estrellas. Sólo la arena del desierto la conocía...

miércoles, 29 de agosto de 2012

De Farah, hablando a solas con las olas.


Se sintió sobrecogida ante el viento nocturno de la Luna de Shawal. Oía golpear las olas contra el malecón, y cada ola le traía una tristeza, un agravio, una traición, y pensó que antes de llegar a aquel puerto mágico, sólo deseaba morir. No quería vivir más, en aquel interminable caminar con su loba y su cernícalo.
Sintió como no pudo vivir su primer amor, ya que a los 19 años ya era viuda, para siempre. El resto fue un peregrinar de mano en mano de hombres malos y crueles, cada uno con su interés personal, sin tenerla en cuenta jamás. Aborreció esa vida y ahora, la condenaba a desparecer. Haría un conjuro en el Aïd Al-Kabir, para enterrar toda esa basura, y sentirse por fin libre y soberana. Dueña al final de su Reino en el que sólo podían participar pájaros, lobos, peces...
Deseó poder volar en una alfombra mágica para recorrer el desierto y contemplar la belleza de las estrellas. Pensó que pronto llegaría su hermano, el buen leñador, llenando el espacio por completo, con su sonrisa. La sola idea la llenó de felicidad.¡Su amado hermano!
Compartirían desierto, camella, loba y cernícalo, regalos de su padre, al ser nombrada ella jefa de Clan. Su hermano no era muy dado a estas cosas folclóricas, y se sentía un ser libre, lleno de energía, y leve como la espuma de las olas. 
Le gustaron los dibujos del jardín ciclópeo que había construido en el País del Silencio y que le había hecho llegar, junto con lavanda y viruta de madera olorosa, al que ella viajaría en invierno, para entregar los documentos elaborados el año anterior. Disfrutaría de su amor por el olor a cedro, abedul, paja fresca y barro. Amor a las piedras, a los circuitos de agua al estilo de Tenoxtitlán, la bella...

 Fotografía: Mrs Ruiz. "Fotorama".

lunes, 20 de agosto de 2012

De cuando Farah recordó a su bisabuela Carolina Rodrigues...



Mujer de facciones morenas, natural de Madeira, para mas señas “monteira” de Santo Antonio, casada con Antonio Correia, al cual ella disculpaba su alcoholismo diciendo que “él siempre fue un hombre bueno hasta que le echaron raspaduras de uñas en el vino...”
Vinieron de Madeira con sus hijas mayores ya nacidas y no pensaban quedarse en Canarias, sino continuar viaje a Brasil.
Mi abuela Carolina era una buena partera, y era llamada de los más recónditos lugares de la ciudad, trasladándose en burro con un candil, para asistir a un parto en la montaña que circundaba esta.


Mi abuela Teresa, hija de carolina y Antonio se casó, con la desaprobación de la madre de su marido, que le pegaba y les hizo la vida imposible. Ella, mi bisabuela paterna era de Navarra, carlista muerta por las guerras y las hambrunas; llegó a Canarias viuda, con su “hijito del alma” que hacía todo lo que ella quería, ya que ella era ciega, manipuladora y mala. Apellido de descendencia hebrea, corroborado por la nariz, tez y color del pelo de mi abuelo
La única vez que vi una foto suya, sentí tal horror que la tiré inmediatamente a la basura.

Mis abuelos Teresa Correia Rodrigues y Secundino Azcona Bueno, se fugaron a Brasil y regresaron ya casados. Tal fue el enfado de la ciega, de nombre Nicolasa Bueno, que se compinchó con el cura, también navarro de apellido Santaromana, para que los hijos de mi abuela Teresa figurasen como hijos naturales de mi abuelo, borrando toda presencia de sangre madeirense, esotérica de tez olivácea con ojos verdes.

Nunca pudo separar a mis abuelos y tuvieron nueve hijos, entre los cuales mi padre, el hombre más bueno que , yo Farah Azcona Cubas, he conocido nunca.
Dicen, que mi bisabuela Carolina, cuando fue muy vieja, se negó a hablar en español, y que tenía una piedra de imán, a la cual le ponía vino, pequeños pedazos de metales, oro, plata, clavos, y que la piedra lo devoraba y bebía todo... Dicen, que mi abuela Teresa curaba el mal de ojo rezando, y una hermana suya se dedicaba a hacer magia negra con huesos de cementerios... Dicen.....

viernes, 10 de agosto de 2012

De Farah, bisabuelas, tatarabuelas y “caracolillos” en la frente.




Desde niña había visitado a su bisabuela, y su tía abuela, de nombres antiguos, Quiteria, la bisabuela vestida con hábito del Carmelo por la muerte de dos de sus nueve hijos, y Sebastiana, su tía abuela, mujer guapa y elegante. 
Recordaba la sonrisa pícara de su bisabuela, apodada “la chiquita”, para orientar a los niños con su abuela, Dolores, mujer trabajadora y honrada, que cantaba zarzuelas mientras hacía sus quehaceres.

Quiteria gustaba de tomar su café con lo que ella denominaba “mantequilla”, que no era otra cosa que un pizco de coñac “Sherry”, el de la redecilla amarilla...

Siempre había en casa de su bisabuela, “la chiquita”, unas galletas o pan bizcochado, con el que obsequiarla, al ser hija de su nieta favorita, su madre.
Le gustaba aquella casa, semi-arruinada, con un patio central, con una parra para la sombra, lleno de plantas, una tortuga terrestre, gatos y perros.

Recordaba a su bisabuela de pelo blanco níveo, con un moño hecho por ella misma, precioso, arreglado con peinillos de carey. Vestía siempre aquel hábito marrón, de la Orden del Carmelo, con cordón amarillo a la cintura, y se sentaba en una silla próxima a la cocina, a la fresca del patio.
A veces les recibía en la salita, en la que había unos sofás color azul turquesa, un momento mágico para Farah.
Vivió ciento cinco años, y escribía con una caligrafía esplendorosa, con la que enseñó a sus nueve hijos a leer y escribir, allá, en los Llanos de Hospinal, en Antigua, isla de Fuerteventura. Jamás usó gafas.

Farah nunca conoció a su bisabuelo Sebastián, marido de Quiteria, hasta que, muchos años después, regresó a la isla de su familia y ésta, le mostró una foto de su luna de miel, en 1913, que pasó en Tenerife, a tenor del nombre del estudio fotográfico en el que fue tomada la imagen.
Su madre se llamaba Úrsula Jordán, la que tejió un mantel en telar  manual, que su bisabuela regaló a la hermana de Farah, por haberle hecho conocer a su primer tataranieto. Quiteria siempre decía “un hijo es una bendición”, y tenía mucha razón...

Su abuela Dolores se casó con el hijo de Quiteria, Juan, y llevaba el pelo con trabas negras, a lo Imperio Argentina, vestida de luto eterno, por su madre, su padre, su hermana. Trabajó como una leona, regentando la cantina de un cine, y dos años antes del estreno de “Morena Clara”, protagonizada por Imperio Argentina y Miguel Ligero, nació su hija, madre de Farah, la mujer más amorosa que había conocido en toda su vida, capaz de perdonar toda ofensa, verdaderamente dada a compartir, en el ejercicio de su comunismo subconsciente. 
Todas, mujeres, que sacaron adelante a sus hijos, prácticamente solas, debido al rol masculino de la época de los rizos, caracolillos, en la frente. Amaba a las mujeres de su familia.

jueves, 2 de agosto de 2012

De Farah en el pueblo nazi, animada por la violencia y a punto de empezar a remar.




Tomó un baño, después del día de calor asfixiante, pensando en la paz que había vivido con el locuaz Edipo y la Reina  Sirena, comiendo y disfrutando del Olympo. Habló con su hermano, el que le había mostrado las vías del tren en Hamburgo, dónde ella recordó que por aquellas mismas vías de aquel país maléfico, habían transportado en vagones de ganado a seis millones de humanos para exterminarlos. La sorprendió tanto pues, quizás, ya intuía que le tocaría vivir la subida del poder Fascista en su país, y que tendría que llevar una estrella, esta vez de color verde y en forma de pentáculo en la que se leería debajo “Al-Magreb”.
Al salir a ver la Luna llena del Ramadán, fue insultada, perseguida por una horda adolescente, cual Juventudes hitlerianas, que la amenazaron, incluso con pegarle, espetándole un soez: “Vamos a arreglar esto tú y yo en la arena...”.
Ella ni se sintió capaz de responder a nada, y sólo advirtió que no se le acercase nadie, marcando el número que la Gendarmería Real le había facilitado la noche anterior al contarles el caso. Sólo escuchó el sonido de un teléfono desconectado... Sintió asco y decepción a la vez.
Llegó a su casa con la respiración entrecortada y su primera reacción, de temor, fue cerrar todas las ventanas y apagar las luces, intentando refugiarse a través del hilo del teléfono, en sus hermanxs...
Pasado el asunto, calmada su alma por la voz triste de la Reina Sirena, pensó en que al día siguiente iba a tomar contacto con la navegación y a aprender a remar, y esto sació su sed asesina de venganza. Jamás permitiría que la volvieran a meter en un vagón para ganado.

miércoles, 1 de agosto de 2012

De Farah, “la noche de los cristales rotos” y la salamandra en la escalera.




Transcurrió la semana de la luna creciente, la de Ramadán, en una desazón terrible. Agotada por su traslado a la Gran Ínsula en su camello volador, había retornado extenuada, añorando el batir de las olas contra el malecón de su pueblo en la ribera del canal sahariano. Puso su corazón en desaliño, tropezó con todo tipo de desaprensivos, a los que fulminó con un simple “no me llames más”, al que ellos preguntaban si era eso lo que habían oído...El siguiente paso fue el agotamiento del fin de semana, en el que se vio atacada en su casa primero con frutas, y luego con piedras, cual bufón que debe morir pues ya ha caído en desgracia.
Denunció a los agentes del Qadí de lo que estaba sucediendo y las vecinas, todo el mundo, se puso de su lado. Nunca más su vida sería la misma, después de “la noche de los cristales rotos”, en la que las Juventudes hitlerianas y la milicia del partido, habían roto todas las vitrinas de los negocios de judíos, y quemado sus pertenencias, pasando a la historia del terror. Ella jamás conocería ese terror. No sabían los proyectos de nazi de su pueblo, de lo que ella era capaz, una vez enfurecida al grado máximo, cuando solo lo estaba al 0, 003 %....
La sirena retornó de su descanso, y su compañía sosegada y llena de actividad, la animaron, a seguir adelante, cuando las dos al separarse para cada una vivir en su mundo, vieron una salamandra recién nacida, que huía de la luz de la escalera...

jueves, 12 de julio de 2012

Deseo morir en Níger, librarme de ésta horda de esquizóides, y volar con mi loba en nuestro camello volador...


Pasó un día terrible, entre compras, gente aspaventada ante lo magnífico de su presencia, vestido minifalda negra con cremallera y sandalias de corazones turquesas para celebrar los 50 años de la minifalda. El pueblo se alborotó al ver sus pendientes de plumas turquesas y su collar de plumas negro...
Acabó conversando con el cura del pueblo y una pareja de amigos sobre el eterno dilema: el amor.
Pasó por el litoral apesadumbrada, insultada por una masa de mozalbetes esquizóides del porro y la hidrogenasa que sus padres alcohólicos les habían transmitido al engendrarlos, levantó su falda y mostró su trasero al pasar, levantando aullidos en aquella manada furiosa.
Le avergonzó que el marinero la viese, y continuó el camino cabizbaja hasta su casa, donde cocinó verduras.
Invitó a comer a un guerrero de plata, enorme, que al abrazarla hizo que se excitara...
Pasó la tarde en alegre compañía de chiquillos y chicas del pueblo, nadando con su loba.
La conversación alemana no le ayudó en nada, ya que insistía en unos valores muy conservadores, en fin pretender que una mujer como ella fuese invisible... ¡Totalmente imposible!
Durante la conversación alemana, contó su descabellado plan de dirigirse a Níger, a morir con su pueblo.
Quién sabe si encontrarían su cadáver reseco y momificado por el desierto y dijeran que era una gigante, que Tin-Hinan había vuelto a morir, miles de historias que circularían por cientos de campamentos, recorriendo el Sáhara entero.
¡Al menos una muerte digna! le dijo su amiga Malika al teléfono....

miércoles, 4 de julio de 2012

GENTE SOLA


De Farah, el corazón fósil y la Luna de Capricornio.



Vistió su mono de miliciana, y de buena mañana fue a enrolarse en la Marina. ¡Había estallado la Revolución!
Al doblar la esquina se tropezó con dos toxicómanos que la insultaron salvajemente, no por ello logrando amedrentarla, sino más bien al contrario. Ella eligió el tono más amenazador, más vil e insultante que encontró para responder al insulto y hasta amenazó a las dos piltrafas humanas. Continuó su camino, no sin antes proferir un vociferante “¡Voy a dónde me da la gana!”
Su vida era un triste deambular, ante la dureza del desierto y sus habitantes, para lo cual estaba pronta. De pronto tropezó con una Cica Revoluta, con un corazón fósil, como el suyo, muerto hacía millones de años pero que mantenía a la planta viva en su esplendor. Pensó en las millones de veces que le ponían la zancadilla, y ella volvía a levantarse; en como su corazón, por milenario, se recomponía rápido con un buen abono y un lecho de bosque del Cuaternário.
Pensó en cuantos hombres se cruzaban en su vida y su sed de amarla, y ella rodeada de unas hojas espinosas, que alejaban a los “bichos” de su corazón milenario.
Al anochecer salió a deambular con su fiel Habiba, para ver la Luna, en el signo de Capricornio, brillando en un mar de plata, respirar el aroma de las olas, pasatiempo favorito de la loba y Farah en los últimos tiempos, y volvió a casa sola, otra noche más. Y deseó estar en el Trópico de Capricornio, allá por Río de Janeiro...

miércoles, 20 de junio de 2012

De Farah, la sombra de la gaviota, y los tacones de madera en la playa.


Después de almorzar, como ya era habitual desde que ella y su loba fiel vivían al lado del mar, fuente de sal y prestigio para ambas, se fueron a dar un baño. 
Farah vistió tanga rojo de baño de Brasil y una camisa de tirantes transparente a modo de vestido, con lo que se zambullía en el mar. 

Anudó un pareo, que decía “Ordem e Progreso” con el dibujo de la bandera de Brasil, a sus caderas, calzó sus tacones de madera de lunares blancos y negros, y cogió un bolso retro de crema “Nívea”, terminando con una diadema lila y sus gafas a lo Kim Novak.

Descendieron la calzada y despertaron el estupor de los pre-púberes que chapoteaban en el agua al contemplar a Farah, cual fuese Sonia Braga en “Tieta do Agreste”.

Quitó el arnés de Habiba se desnudó y las dos se lanzaron al agua. Salió cual sirena despegándose las telas de su cuerpo mojado y se vistió mientras secaba la carita de su loba fiel, y juntas decidieron dar un paseo y explorar nuevos territorios. La sombra de una gaviota que aprovechaba la turbulencia de aire para quedar planeando en el cielo pasó por encima de las dos, y las hizo sentirse libres.

Entrada la tarde encontraron a la sirena preocupadísima, al vivir una situación difícil y no saber como resolverla. 
Farah intentó abrirle los ojos por enésima mil vez, recibiendo el rechazo y un portazo en la nariz que la dejó estupefacta.

Nada la haría cambiar de idea: los niños deben ser criados en Libertad sin impedirles que se desarrollen en la educación dentro de la Comunidad, y si sus padres fuesen un obstáculo para ello quedarían a cargo de la comunidad, que velaría por sus intereses futuros, se dijo interiorizando y haciendo suyas las palabras de Bakunin.

domingo, 17 de junio de 2012

De Farah, revoloteando en el estómago del Amor.


Sintió como las dudas del maravilloso hombre que la cortejaba, le amartillaban el estómago. Se sintió revolotear, cual Mariposa monarca africana, en pos del Amor. No pudo soportar un día más sin su voz, y sin su presencia.
A sólo cinco días de su mágico encuentro, él le transmitió sospechas, dudas, cuestiones de fidelidades, sin saber que llegado aquel punto, no había vuelta atrás para ella, que no se interesaba por ningún hombre hacía más de dos años, cuando recibió el hachazo de la maldad que le cercenó el corazón.
En ese momento mandó tatuar su barbilla, pues pensó que nunca más sería posible vivir el amor, al menos para ella.
Sintió como el amor había muerto para ella. Lloró en carne viva, gritó y zarandeó. Destruyó todo cuanto estaba a su alrededor, su vida hecha, dejó la casa, el sofá, como decía Silvio Rodríguez, y huyó al desierto para no morir de soledad y de desamor.
Se sintió bien en el ambiente hostil del desierto, ante la imposibilidad de gustarle a nadie, segura de que viviría como viuda Touareg el resto de su vida.
Los signos, que le mostraron golondrinas muertas de agotamiento después de volar desde África, le mostraron su estado de ánimo, y descansó en la muerte de la compañera golondrina, sintiéndose extenuada, sin solución, y feliz de estar en el sitio justo, en el momento justo.
Viajó al interior del desierto y se alejó por completo de la vida. Deseó dormir eternamente, contemplar sólo volcanes y ruinas, que formaban parte de su corazón. Solamente gallos y cabras, de vez en cuando algún jumento, la despertaban de su mutismo. Evitaba cualquier compañía, caminando por el desierto con su loba Habiba, fiel compañera que jamás fallaba.
Se dejó convencer para volver a la pequeña ciudad, deseando el callejeo y la vida a raudales, de nuevo, en el agreste, dónde crecen higos indios de color rojo, Agrimónia y tantas riquezas ignoradas.
Contempló el güelfo recién nacido de una camella blanca, y su felicidad fue plena, al margen de todo lo demás, y se abandonó al amor insospechado.....

miércoles, 6 de junio de 2012

DE FARAH, SOLA, ENVOLVIÉNDOSE EN SI MISMA.




Al parecer, la noche y el tránsito de Ishtar a través del Sol la habían dejado sumida en un océano de lágrimas de su interior.
 No encuentran ya, salida.
 No desea llorar más.

 Jamás imaginó gente tan recia, como cuero de camello, y que se negase a participar de su clan, más activamente.

Aún así no se sintió sola, al saber que, allá lejos estaba su estrella, princesa del Rif, bajo su Parasol, ataviada de azul, abriéndole los ojos ante la menor pelusa que cayera en ellos.

Noctiluco la sorprendió, por una timidez que no le daba confianza, y pensó que tal vez fuese un vampiro más, que estudiaba su oportunidad para clavarle el diente y hacerla vampira, y cómplice de una relación de sentido único que, ella, jamás desearía.

Siguió rampando por el desierto, esta vez urbano, sin más compañía que la de su perra, y su clan familiar más próximo. Una familia cercana y que la quería sinceramente, cosa que no esperaba, acostumbrada al maltrato y al rechazo.

La incomprensión la alcanzó de lleno, en el centro de su corazón, como si llevase impresa una diana, y se entristeció de la envidia y del egoísmo, del doy hasta dónde me conviene

Farah tenía un alto sentido del amor tribal, y era celosa guardiana de los suyos, y ella sabía perfectamente quienes eran. No se dejaba engañar por unas tristes migajas de tristeza y rabia, deposiciones del amor mal resuelto.

Resolvió desaparecer en la arena de una isla gigante, y descentrarse un poco del Tarajal Grande, cual multinacional trasladada a Asia, hablar con gente diferente, conocer a alguien que le devolviera la confianza, y eso debería de hacerlo sola, como siempre.

lunes, 21 de mayo de 2012

De Farah, el alcalde cojo y el Presidente volador.



Se sintió, nuevamente atacada en su moral de manera feroz, de nuevo frente a la frase “No estamos haciendo contrataciones”, en primer lugar, como si ella las desease, y en último lugar como si una figura revolucionaria, ácrata, feminista radical y solidaria, como ella, pudiere ser “contratada”.
Sintió asco del mamarrachismo político, ineficaz, usurero y mafioso. Pena por aquella pobre pueblerina que se sentía con el poder ficticio de poder contratarla, como si el alcalde cojo no la hubiese puesto en su puesto por ser exactamente una fantoche, una triste testaferra de las telas de araña, tramadas en la sombra, para repartirse los treinta denarios que les restaban de los verdaderos beneficios económicos, que iban siempre al mismo bolsillo.
La muleta asomó en el desierto, y ella la lanzó lejos, espantada ante tanta podredumbre, como si fuese un mal augurio de hacia que lugar se encaminaba aquella tierra.
Siguió insistiendo en su rebelión que no conocía límites y a las que ninguna inepta cultural, y sus pisaverdes maquiavélicos domarían jamás, negándose ella a participar en aquella fiesta de carroñeros, cual comedero de guirres, de los despojos que les dejaba el alcalde cojo.
Se sintió asombrada ante tamaño descaro, que había comenzado en el avión, cuando viajó con el presidente de la carroña, su secretaria articulada, seguidos de un lacayo que portaba unas maletas. Se plantó delante de él y le espetó: ¡al fin un político próximo a los ciudadanos y en directo! ¡Se ha notado el cambio en la trayectoria de nuestro país, desde que usted gobierna! La cara de estupefacción y desconcierto del Presidente la llenó de alegría, y le infundió ánimos, sabiendo ella que se dirigía a una reunión en la que una zona, que databa del pleistoceno, sería ampliada en su perímetro como campo de tiro “En interés de la Defensa de España”, ¡Ja!
 Lo comentó con otra pasajera, cuando desde detrás de la cortina de tripulantes, se escuchó la voz de la repugnante azafata que decía: “a ver si vamos tranquilitos”, dirigiéndose descaradamente a ella, no sin una automática respuesta, de la indómita y feroz loba que habitaba en su interior.
Durante todo el vuelo provocó y humilló a la fea graja, vestida de uniforme anaranjado, de camarera del aire, mientras  mantenía la sonrisa asquerosa que le habían enseñado en su curso de “graja del aire”. A la hora de servir el triste café, Farah preguntó a la graja anaranjada, si el presidente había tomado champagne, siendo atravesada por una mirada de odio, acompañada de la sonrisa del curso de “Graja tripulante”, acompañada de un tenso silencio, midiéndose las dos, Farah sabiéndose gigante, digna heredera de Tin-Hinan, la princesa Touareg, que había señalado su barbilla con el tatuaje de su linaje. Su dignidad y moralidad quedó flotando como un peso de cinco toneladas en el silencio tenso, ella al borde de asesinar a la graja, y la avechucha retirándose, sirviendo sus cafés de mala calidad, desde las ocho de la mañana hasta las diez y media de la noche.

martes, 15 de mayo de 2012

De Farah en el desierto caluroso, igual que en el sertâo alagoano.


Sintió el sudor correrle por la nuca, en una sensación maravillosa, que creía olvidada, de su viaje al desierto de Alagoas.
 No había diferencia, a pocos metros, el mar, pero inmóvil por el tórrido clima, que impedía cualquier movimiento.

Esta vez no estaba sola y triste, como en Brasil. Tenía a su loba fiel al lado, a la que había cortado el pelo, para que soportase mejor el calor, y los parásitos de la vegetación reseca no saltasen a su cuerpo, cual equilibristas de circo.

Tenía los mismos hematomas en las piernas por las picaduras de insectos, y la situación se repetía, por eso, agradecía el entrenamiento al que se sometió durante tres años en la zona más agreste y desértica de Brasil, el Nordeste.

La poca diferencia que sintió allá, esta vez era inexistente, ya que se encontraba en su propia tierra, con gente de su cultura y su lengua, en las que tampoco encontraba gran diferencia. Quizás una diferencia trágica, aquí estaba cerca de África, y allá cerca de la muerte, que la rondaba en forma de lechuza, todas las noches, con su grito, que es como un crujir de tela, y por eso es llamada “rasga-mortalha”, “raja-mortaja”, que la aterrorizaba todas las noches al oscurecer.

También la aterrorizó saber, que su vecino, la había salvado de un asaltante que estaba al pie de su ventana, y al que le había disparado un tiro de carabina en plena madrugada. Nunca en su vida lo pasó tan mal como en aquella experiencia, incluida la muerte de su niño querido Guillermo, y después el accidente que le costó la vida a Adriano, su niño precioso y que casi hace perder la vida de Saulo, su buen amigo.

Allá rondaba la muerte, y en su isla había pueblos con el nombre de “La muerte” y “Mal nombre”, más auténtico, nada se escondía, detrás de ninguna lechuza. A la maldad la veía venir, de frente, curtida en mil batallas, y vencedora de su ataque mortífero de las pulgas, sólo pulgas....

Texto y fotografía de Farah Azcona Cubas.

domingo, 13 de mayo de 2012

De Farah, conturbada ante la locura, y el desierto.


Amaneció en el llano pedregoso, y el alba, anunciaba un día tórrido, como después se hizo realidad. El calor sólo daba para restar en casa, y no salir hasta que el sol africano diese alguna tregua en forma de viento o se pusiese, al fin, en el ocaso.
Recibió noticias extrañas que la dejaron conturbada, y que ni supo ni quiso interpretar, simplemente las aceptó.
Las aceptó, como se aceptan las piedras caídas, de las paredes que no había ayudado a frenar la erosión, y nunca sirvieron más que para separar a ricos y pobres, y para pelear a hermanos y primas, por ilusos pedazos de desierto.
El alienado paisaje, le recordó la alienante cooperativa, que surgiría de la mente privilegiada de ideólogos insulares que se lo beneficiarían todo, igual que antaño hicieron los ricos.
 ¡Ja! Un anarquista con una casa de cuarenta y dos millones de pesetas, y un escultor que no sabe si dedicarse a la escultura, explotar el turismo rural, abandonarlo, y que mientras, dileta, desde aquella altura inhóspita pero preciosa.
Tenidos por personas sabias, ella no podía dejar de verlos desnudos, engañados por el sastre del Emperador, mientras asistían a concentraciones y movimientos de todo tipo...
Alienada y loca, ella también, optó por adormilarse, y aprovechar el recuerdo de aquel calor brasileño que había pasado tantos veranos igual: desnuda y dentro de su casa.
¡Cuanta tontería innecesaria en el suelo más árido de España! ¡Cuanta ilusión vana de producir, en un intento de reproducir, una vez más el Capitalismo, disfrazado de falacia rockera, intelectual y displicente, lejos, bien lejos del sentir del pueblo...!

martes, 8 de mayo de 2012

De Farah frente al silencio del amor negado.


Se sintió extraña, ante lo huidizo de la conversación. Ahora el amor, la negaba, y permanecía en silencio, eludiendo claramente su compañía.
No se correspondía, el discurso del amor declarado, de soledad y de falta de contacto humano, con la huida emprendida, una vez conocidos sus sentimientos, manifestados abiertamente y sin ambages, como era su costumbre, la de su tribu, en la que las mujeres ponen una tienda sobe el hombre elegido, y eso significa que el amor es público, con todas sus consecuencias, pero con la libertad del modo de vida Touareg.
Le resultaba incomprensible, a menos que el amor no la amase. Que el peso del amor público, pudiese con la insoportable levedad del ser, a la manera de Kundera.

Yerma, se sintió, como el árbol reseco contemplado en compañía, y deseó permanecer así, con la sola compañía de su loba, los sonidos de la naturaleza, el cielo, las nubes, y el desierto, su gran amor, en el que verter lágrimas era saludado, y serían agradecidas por el reseco polvo.
Ahora que se abría un camino nuevo en su vida no se pararía a jugar con el amor, pues ya se sabe que “le gusta mucho jugar”...
Le resultaba del todo inaudito, que fuera malinterpretado su amor de tal manera, como si de un amor esclavizante se tratase, y aborreció la falta de claridad, acariciando su inocencia anarquista, que la llevaría al verde pasto, fruto de la Revolución del Amor.


Texto y fotografía originales del autor.

Hombres resecos, mujeres hostiles.


Se topó con un hombre que apenas hablaba, después de haber sufrido lo suyo con la salud. Se había transformado en un hombre taciturno, que apenas hablaba, por miedo a que se escuchase su voz, transformada por la enfermedad.
Aparecían ubres de cabra colgando del varal de tender, y eso suponía que, aquella noche, o en aquellos días, dos o tres cabras habían muerto, para ser comidas, y aprovechado hasta el último pellejo de su pecho, antes dador de vida que amamantaba a baifos y baifas.
Se diferenció rápidamente de aquella estirpe, depredadora, que no ama los animales como ella, y si los ama, ¡extraño amor ese, que te mata para usar tu piel!
 Deseó que aquel hombre supiera que Nietzche se abrazó a dos caballos que tiraban de su carroza, ante los latigazos del cochero, increpándolo, reflexionando luego con estas palabras: “Imaginen que vienen habitantes de otros planetas, y nos asan a la parrilla”.
Desde niña quedó impactada por esta acción-palabra de Nietzche, y aprendió a ver a los animales con otros ojos.
Ojos de amor por la vida en cualquiera de sus manifestaciones, ya fuera pájaro, ya fuera piedra.
Pensó en las mujeres de estos hombres, hacedoras de negocios con cuerpos asesinados y pieles, que antaño dieron vida, sin saber que se asesinaban a si mismas por falta de empatía con el animal asesinado.
¿Sería necesario todo aquel sanguinolento espectáculo con olor a muerte, de mosca verde encima de los esqueletos, para convertirse en una mujer hostil, resentida, con la que ningún hombre puede, y convertirse así, al fin, en una mujer que no sufre?

Fotografía y texto originales de la autora.

viernes, 4 de mayo de 2012

Las ruinas, la Luna llena y el vacío.


Las piedras de las ruinas, de color sahariano, le hacían sentirse bien en aquel mundo en decadencia, del cual se sentía formar parte. Cada muro abandonado, cada techumbre, sólo con las vigas al aire, como mostrando su esqueleto, le parecían descarnarse junto con ella. El fondo, de increíble nitidez, en la puesta de sol, iluminando algunas crestas de acantilados lejanos, le mostraba cuanto le faltaba para llegar a su meta. El cielo inmenso, aplastante, en su luz desértica le llenaba de paz.
La Luna rellenaba su último día, para estar llena a la noche siguiente. Saldría, junto a su loba, a contemplar el prodigio del cielo estrellado con una inmensa luna redonda, que iluminaría la negrura del cielo.
La licantropía de las dos, unidas en un único ser, llenaría el vacío que sentía, por el amor postergado, ya tanto, que le parecía irreal.
Un vacío de existencia, de unión con el Cosmos que pariría un ser nuevo, en ella misma, mitad loba, mitad humana, dedicada a la cacería de supercherías, corrupciones e hipocresías. Los dientes bien afilados, las garras preparadas, el pelaje brillante y los ojos desconfiados, al acecho.
Resultaría una nueva mujer, hecha de barro rojo, fuerte como las paredes de las ruinas, resistiendo el pasar del tiempo. Amalgamada en paredes de adobe, mezclada con paja, encofrada por un tiempo, hasta que el vacío total llegase, deseado y amado...

sábado, 28 de abril de 2012

Amanece en el Malpaís.


El sol se ocultaba detrás de los volcanes, pero se adivinaba su resplandor de fuego. Gallos, gallinas y perros componían la sinfonía del amanecer, hablándose entre ellos, diciéndose quién sabe que.....
Se sintió muy feliz de, al fin, haber encontrado su lugar. Una pequeña tienda, en el medio de la hamada, confortable y en semi-meseta, fresca, en la que pasarían el verano de forma cómoda, ella y su inseparable loba fiel.
Deseó salir de la tienda a saludar al sol, imperioso en su salida, pero aún tomaba el te de la mañana, y la loba yacía arrebujada en su manta, esperando una palabra suya para levantarse y estirarse. Disfrutó de su intimidad al amanecer, y esperó que fuera un día fructífero lleno de leña para el lar y sus genios. El aire gélido de la mañana le acarició la espalda, y sintió como la arropaba. La mañana anterior había comprado un sombrero rifeño en el zoco grande, y deseaba que llegase el verano para lucirlo con un manto blanco que le cubriera la cabeza y le colgase por los hombros, atarse una manta a la espalda, pero se sintió triste sin su niño del timple, para cargarlo en su manta y enseñarle cuan bonito era su país. Echo de menos a su niña de la mirada triste, llena de canciones y de sueños, para ayudarla a encontrar el por qué “se sentía mal, sin saber por qué”. Miró hacia adelante hablando con una mujer que llegó a su tienda a ofrecerle pan y sonrió con ella, hablando de la paz que disfrutaban viviendo en aquel malpaís....


miércoles, 11 de abril de 2012

“Paradise now” Jesús Azcona Cubas. Para Yossi & Jagger.

“¿Por qué ha fracasado la Paz. CLAVES PARA ENTENDER EL CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ Análisis del libro de:

Ignacio Álvarez-Ossorio

Ferran Izquierdo

Paraíso ahora: 2007.-

Ahora han acontecido algunos sucesos, en el siempre agitado marco israelí-palestino, que han modificado el cuadro en el que se desarrolla el libro a tratar y son el nuevo gobierno israelí capitaneado por Olmert, la desaparición de Ariel Sharon del espectro político, Palestina post-Arafat y la reciente guerra de Israel contra Líbano.

Ya en el prólogo el autor hace una interesante valoración dividiendo el conflicto entre “israelíes ricos y palestinos pobres”, estableciendo un marco económico, casi de clases sociales, que nos puede servir de referente en la descripción de todo este conflicto. La ideología del “Pensamiento único” después de los atentados del 11-S en Nueva York, ha hecho creer a norteamericanos e israelíes que los países árabes no tienen fronteras, o son disueltas a cañonazos bajo el espectro de una seguridad global, y el panorama político árabe se divide en buenos, aliados de Occidente, y malos, bautizados “eje del mal” y “estados gamberros”, entiéndase Irán, Hizboláh y con la presidencia honorífica de Al-Qaeda.

El lado palestino adolece de un apoyo internacional claro y los “buenos tiempos” de la Conferencia de Madrid han sido enterrados bajo el peso de Sharon, mención aparte del ocaso del jeque Al-Yassín y la ausencia de Arafat que los ha dejado sin líderes.

La reciente invasión del Líbano por Israel y su fracaso han puesto de manifiesto que el liderazgo de Olmert promete un sufrimiento inmenso para la zona, ampliando su radio bélico, en forma de amenaza intoxicante, incluso a Siria e Irán. El futuro de Palestina está más aprisionado que nunca pero el de Israel se precipita a los años cincuenta y sesenta, en una espiral bélica que mudará la piel de todo Oriente Medio. El cruce de amenazas entre árabes e israelíes es constante, y no ayuda en nada la injerencia negativa de potencias occidentales.

El potencial económico del conflicto.-

De la “batalla del agua” podría calificarse a este conflicto con tintes de apartheid y vendría a resumir la relación, el espíritu que anima a Israel en su agresión, con los países del entorno a lo largo de su reciente historia. El agua está en el fondo del contencioso con Siria por el territorio del Golán[1]. Cruza también, el líquido elemento los conflictos por la frontera sur de Líbano o el antiguo contencioso con Jordania por el río Jordán. La posesión de la tierra, un lugar en el que establecer más y más colonias que garanticen el futuro de Israel, es también motivo para la discordia y se puede ver a familias palestinas blandiendo la llave de su casa[2], de la que fueron desalojados en 1948, como los andalusíes de Marruecos o los sefardíes de Estambul. Ahogar a los palestinos dentro de Cisjordania y Gaza parece la estrategia usada para forzar al hipotético “estado palestino” a ser inviable y confederarse futuramente con Jordania, según el autor. Yo aumentaría que Israel pretende una solución a lo “Srebrenica” y que el futuro de Palestina ni se lo plantea. Coincido con el libro en que el sistema de apartheid se ha consolidado y es lo que me hace apostar, en una ruleta macabra, por la “solución final” propuesta por la Alemania nazi o la Francia que colonizó Argelia, animadas por la filosofía de Winston Churchil de “gasear a los indígenas que están en contra del progreso”, de tan triste recuerdo para el propio Israel. El “muro” que separa o rodea ciudades como Qalkilya, aislándolas del resto del tejido social palestino nos dan pistas de hasta donde se llegará para ahogar a Palestina[3] en un crack económico de difícil solución.

Volvamos al aspecto de “ricos y pobres” establecido en el texto tratado entre los contendientes y ampliémoslo más allá de la población palestina; aglutinemos a Líbano, Siria, Egipto, Jordania en el concepto de “pobre” enfrentado a un bloque económico “rico” formado por Israel-Estados Unidos y estableceremos un marco económico del conflicto original, el de 1948, que nos dará una idea más real de cómo se desarrollan los acontecimientos en la zona. Dentro de este marco podemos llegar incluso a imaginar el empeño de los Estados Unidos “de América e Israel” en establecerse allí con el uso de toda su fuerza militar, sembrando de miedo una zona que les da grandes réditos económicos. Las pretensiones fantasiosas de Israel en los acuerdos de Oslo, que ahogaban para siempre las pretensiones soberanistas, mostrando como única vía la autonomía palestina tutelada por Israel, que sugerían la creación de un mercado común árabe-israelí y la creación de un “Banco de Oriente Medio”, estimuladas por Simón Peres[4] líder del Laborismo judío, para, de un plumazo, solucionar su contencioso con todos los países árabes, o al menos los de la zona, dan prueba de la situación descrita, reforzada la alianza americano-israelí por la desaparición del bloque soviético, con todo lo que esto representó para los palestinos.

El tejido económico palestino ha quedado recientemente fracasado por el bloqueo por parte de Israel de los fondos de ayuda americanos y europeos que nutrían las escasas economías, en forma de salario de las fuerzas de seguridad, única fuente de ingreso de una población que no tiene recursos naturales, ni industria o infraestructura, dividido por la corrupción que ha radicalizado las elecciones, ganadas por “Hamás”, presentando un colapso total que se trata en estos días en Arabia Saudita en un intento más, cansino y sin salida.

Israel: aspectos político-sociales.-

Establece el autor una imagen, casi cinematográfica, donde se ve que la solución al conflicto solo se puede dar en el binomio israelíes-israelíes que se puede dar como cierta, ya que estos negocian entre ellos, asesorados por la administración americana, para ofrecer como diálogo una política de hechos consumados que los palestinos deben aceptar como válidos, con muy pocas aportaciones por este lado y un “ir perdiendo terreno” en las posiciones iniciales, mientras Israel ha insistido tanto en su proyecto que casi lo ha conseguido. El proyecto de un “Gran Israel” esbozado por los primeros ideólogos del Sionismo ha ganado terreno y tiempo, unos conceptos que se perfilan como esenciales en el conflicto. El Laborismo israelí se ha apuntado a las tesis sionistas dándole a su política un aspecto social que ha contribuido, desde su formación como partido, a la construcción de la élite política, necesitando de un esfuerzo titánico de toda la sociedad. Así, en el libro, se inaugura un concepto, según mi opinión muy acertado, que es el social-sionismo para definir la filosofía de ésta parte, al parecer sin mucho peso a la hora de negociar, debido a la subyacente tesis del “Gran Israel” más coincidente en la actualidad, con los conservadores del “Likud”.

Parece que los ideales nacional-religiosos del “Likud”, al ser inspirados directamente por las tesis más radicales del Sionismo, tienen, actualmente, más calado entre los votantes.

El establecimiento de una cultura de las élites políticas en Israel ha ido aparejado a un sistema de clientelismo hacia los partidos minoritarios, en forma de coaliciones de gobierno que han perpetuado la hegemonía de los dos grandes partidos, institucionalizando el reparto de los beneficios del estado dentro del propio estado, asumiendo a la burguesía y la ayuda de los judíos de la diáspora como beneficios propios. En contrapartida los grupos favorecidos como “clientes”, ejercen una presión a la hora de negociar, dando cada vez más poder al gobierno, que es el último en decidir. El gasto militar subvencionado por Estados Unidos hace que el montante de las ayudas ni salga de allí, ya que revierte en contratos de arsenal militar, en cuya negociación participan militares de alto grado, presidentes y políticos, creándose un sistema cerrado de “reparto del pastel” económico que favorece, siempre, a las élites social- sionistas.

La globalización y el conflicto.-

Encontrar en el transcurso de la narración del problema palestino-israelí, hecha por el libro a veces en un tono cercano al tedio, el proceso de globalización dentro del conflicto me ha sorprendido y revela la adaptación del autor a los fenómenos más recientes, a la hora de analizar.

Con el proceso de mundialización de la economía, la tendencia en Israel, ha sido privatizar para desmantelar el estado keynesiano, esto es interventor, y conservar el capital del lado Laborista. El capital ha apostado por la ideología de izquierda, ya que era la que defendía en el pasado la tesis nacionalista, y el laborismo ha defendido la privatización al estilo de la “Tercera Vía” de Tony Blair, ofreciendo el neoliberalismo como oponente al nacionalismo anterior, asumido actualmente por el Likud.

Creo que el texto alardea de una visión de conjunto, en cuanto al proceso de Globalización, incluyendo la desaparición de la URSS y la posterior “barrida” política del Neoliberalismo que da lugar a éste. Cierta falta de conexión entre las partes inmersas en el conflicto, como la separación en bloques de Israel, Palestina y Estados Unidos, ahondan, aún más, las diferencias pero seguramente no está en el ánimo del autor solucionar nada, describiendo perfectamente el clima de desesperanza que tenemos todos en cuanto al futuro de Palestina, que yo amplío al futuro de Israel e incluso al de toda la zona de Oriente Medio. Ha cumplido la máxima de la autoridad académica en la Globalización, el profesor Castells: “De lo local a lo global” trasladando un conflicto aparentemente de ámbito local, a un escenario global en un mundo donde todos los sucesos están interrelacionados, donde todo se “desterritorializa” para ser nuevamente “territorializado” al siguiente día, mucho más la frontera de un hipotético estado, el palestino, que ha nacido con la abrumadora oposición del bloque económico más rico, exceptuando a Europa.

Invasiones.-

Continúa el texto relatando como ha transformado el panorama palestino-israelí, la invasión iraquí de Kuwait y la posterior guerra del Golfo en su primera etapa. La invasión americana ha transformado los equilibrios de poder en Oriente Medio, trasladando la fuerza militar a los países del Golfo Pérsico en forma de tratados de amistad y cooperación con Estados Unidos, que tienen incluidas cláusulas sobre establecimiento de tropas americanas para detener el avance del islamismo populista que les amenaza desde Irán, haciendo innecesario el papel hasta ahora jugado por Israel.

Israel invade un poquito al Líbano, un poquito el territorio ocupado en Palestina, día sí y día no. Insulta a Irán después de haber sido insultada por el régimen de los ayatoláhs. Durante la primera guerra del Golfo, Israel formaba parte de los objetivos de los misiles árabes. Explica, éste clima, la ascensión al poder de las ideas conservadoras del Likud debida a los cambios internos explicados antes y por ésta presión externa añadida.

Interesante el giro descrito en cuanto a la posición israelí, como tapón y avanzada de América primero, y ahora que Estados Unidos ha consolidado su presencia militar en los Emiratos y Arabia Saudí, erigiéndose en guardián de la democracia pero fiel únicamente al petróleo, que no pierde de vista. Éste rol de guardián de Estados Unidos, comenzó ya desde la era Reagan, durante el conflicto Irán-Irak en la recordada caravana de súperpetroleros escoltados por las tropas americanas e inglesas para surcar las aguas del Golfo.

La invasión constante, por parte de Israel de los territorios palestinos, empleando sesenta tanques para buscar a dos milicianos, nos da idea del acoso y el terror que debe soportar la población árabe. La manipulación en las informaciones[5] que aparecen en Occidente sobre el conflicto, nos dan otra idea de cómo se debe desarrollar la política palestina a la hora de negociar.

Estados Unidos, de “América e Israel”.-

Después de la Guerra del Golfo, en su primera versión, cambiaron los equilibrios en Oriente Medio. Estados Unidos, para lograr sus objetivos económicos en cuanto al petróleo de los Estados árabes, avanza en el proceso de globalización de su economía para afianzar un proceso en el que el lobby económico armamentístico, en antagonismo con la política globalizadora, necesita un Estado fuerte, proteccionista y subvencionador, para acumular poder y capital. Señala a este respecto el autor que las curvas de conflictividad en Oriente Medio, crecen en cuanto estos sectores económicos necesitan ganar dinero, espacio y poder. Es verdad que, como indica Álvarez Ossorio, las políticas americanas variaron de rumbo con dos acontecimientos: el desplome de la bolsa que hundió a las nuevas tecnologías, defendidas por Clinton y Gore, y los sucesos del 11 de Septiembre de 2001. A partir de la administración Bush, ligada directamente con el sector energético y con el armamentístico, aumenta la conflictividad en Oriente Medio, en gran medida por la influencia del bloque económico pro-israelí ligado a estos intereses. Quiero decir que, a veces Estados Unidos tiene una política más equilibrada con respecto al conflicto árabe-israelí y ahora parece, que son un mismo país, dándome la idea de los “Estados Unidos de América e Israel”, animados a “fusionarse” por el proceso vertiginoso de globalización emprendido. Actores indefinidos en un proceso donde lo económico es, obscenamente, más importante que lo humano. Lo que dice claramente Álvarez Ossorio es que al fracasar políticas de atracción suaves por parte de los Estados Unidos, necesarias y vitales para consolidar el proceso de globalización de la economía, el transnacionalismo y el multilateralismo promovidos por los sectores políticos que las apoyaban, éste país se ha visto abocado al Imperialismo como única vía para el mantenimiento de sus prerrogativas en el mundo. La cara de una familia palestina cuando es registrada su casa, en el documental del periodista español Roberto Arce sobre la invasión israelí de Nablus el 14 de Agosto del 2004[6], les ilustrará mejor que yo, o que Álvarez Ossorio sobre el Imperialismo. La invasión de Irak y las amenazas a Siria e Irán, junto con la invasión del Líbano por parte de Israel, forman parte de esa estrategia, si no son su culminación. Estrategia común, en la negociación y en la guerra. Fosa interminable para el pueblo palestino y condena a trabajos forzados para la juventud israelí, eso sí, todo adornado con unas bermudas hawaianas para hacer surf e impregnado de olor a hamburguesa económica como premio final. Un viaje al pasado de la mano del colonialismo del acuerdo Sykes-Picot, en 1915, remozado con la teoría de la Globalización mal entendida, con pistoletazo de salida en la presidencia de George W. Bush.

Conclusiones.-

Los tres puntos esgrimidos por el autor en la parte final del libro a modo de “plan de paz”, para lograr la paz, forman parte de las interminables negociaciones en las que llevamos empantanados desde 1949 y cuyo penúltimo capítulo es el acuerdo de La Meca, para formar un gobierno de reconciliación nacional para Palestina en Febrero del 2007. Planes bien construidos, como el acuerdo de Oslo o la famosa “hoja de Ruta” han fracasado anteriormente, cuando parecía que “casi” todo estaba solucionado. La arbitrariedad de Israel, Estados Unidos, las propias facciones palestinas, y el mundo árabe a la hora de negociar, han hecho morir una posible solución antes de que nazca.

El primer punto propuesto, un ínter-pacto israelí a la hora de saber que “Israel” es posible construir, para que el sector más radical se deje seducir por la vieja fórmula de “paz por territorio” es casi inviable hoy, cuando el sector militar israelí apunta incluso a Siria, Irán o Líbano, con el apoyo de su gran aliado americano. Se ha pasado a la política de la coacción para obligar a las facciones palestinas, Al-Fatáh y Hamás, a formar un gobierno de conciliación “nacional”, fórmula apestada en política por su fragilidad, sin reconocer una “nación”: Palestina. Se dice que la estrategia de conseguir una recuperación económica del lado árabe del conflicto, choca con la desidia de la ayuda internacional[7] que se limitaba, antes de las elecciones palestinas ganadas por Hamás y actualmente, a subvencionar la miseria en la que viven los territorios ocupados. El Banco Mundial aconseja, las Naciones Unidas sancionan, Europa y el estado norteamericano subvencionan, aprobando de facto la estrategia de la violencia israelí, asesinatos selectivos incluidos, y fomentando la violencia entre los partidos palestinos para decirle al mundo que Israel tiene razón, apoyándose en la creciente islamofobia emergente en Occidente.

Propongo conocer el capital humano de la contienda entre palestinos e israelíes a través del magnífico documental de B.Z. Goldberg y Justine Shapiro, “Promises” donde se entrevista a niños israelíes y palestinos, para finalmente sentarlos en la sala de una casa familiar en los territorios ocupados e intentar establecer puentes de diálogo sincero. Me parece la iniciativa más original que he contemplado desde mi nacimiento, en los días de la Guerra de Yom Kippur. Sigamos revolucionando, en contra de las tesis de los que dicen que, los expertos hoy, no leemos, para integrarnos en una política del Capital que propone a la Web y la televisión como únicos hechos culturales. En cuanto leamos la palabra Líbano, coloquemos un disco de Fayrouz, para escuchar su voz rotunda cantando “Beirut toohell”. Sintamos las voces de las Andrew Sisters mientras vemos imágenes de Bagdad masacrado. Para conocer la realidad del ejército de Israel asistamos atónitos al film del realizador israelí Eythan Fox “Yossi&Jagger” personajes ficticios a quienes he dedicado éste trabajo, que lleva por título “Paradise now”, el título de otro film que nos cuenta la historia de un joven suicida palestino. Empapémonos del capital humano, aunque sea con actores de cine, hagamos una Intifada de discos, películas y periódicos, para llegar a conocer la realidad de un conflicto que no es otra cosa que humano. Superemos el hastío impuesto por los mass-media para cotidianizar el horror, no lloremos más al ver niños tiroteados. Vivamos el horror palestino-israelí en nuestra propia casa, hurgando un poco en las vidas de los actores del conflicto, gente como ustedes o como yo, que aman, ríen, bailan y cantan. Metamos un gol en la portería de la Paz, para que estalle el júbilo de los espectadores en una celebración real, global, de estilo olímpico.



[1] “Historia contemporánea del Líbano” Domingo Garí Hayek. Ed. “Ideaglobal”

[2] “Promises” Documental realizado por B.Z. Goldberg y Justine Shapiro.

[3] Gema Martín Muñoz ”Palestina y el juego de la manipulación” http://www.mundoarabe.org/elecciones_palestinas_2006.htm

[4] Álvarez-Ossorio, Ferran Izquierdo, “¿Por qué ha fracasado la paz…?” Pág.41

[5] Gema Martín Muñoz “Palestina y el juego de la manipulación” http://www.mundoarabe.org/elecciones_palestinas_2006.htm

[6] http://blogs.elpais.com/yoperiodista/2007/02/diario_de_rodaj.html

[7] Gema Martín Muñoz “Palestina y el juego de la manipulación”, antes citado.