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miércoles, 11 de abril de 2012

“Paradise now” Jesús Azcona Cubas. Para Yossi & Jagger.

“¿Por qué ha fracasado la Paz. CLAVES PARA ENTENDER EL CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ Análisis del libro de:

Ignacio Álvarez-Ossorio

Ferran Izquierdo

Paraíso ahora: 2007.-

Ahora han acontecido algunos sucesos, en el siempre agitado marco israelí-palestino, que han modificado el cuadro en el que se desarrolla el libro a tratar y son el nuevo gobierno israelí capitaneado por Olmert, la desaparición de Ariel Sharon del espectro político, Palestina post-Arafat y la reciente guerra de Israel contra Líbano.

Ya en el prólogo el autor hace una interesante valoración dividiendo el conflicto entre “israelíes ricos y palestinos pobres”, estableciendo un marco económico, casi de clases sociales, que nos puede servir de referente en la descripción de todo este conflicto. La ideología del “Pensamiento único” después de los atentados del 11-S en Nueva York, ha hecho creer a norteamericanos e israelíes que los países árabes no tienen fronteras, o son disueltas a cañonazos bajo el espectro de una seguridad global, y el panorama político árabe se divide en buenos, aliados de Occidente, y malos, bautizados “eje del mal” y “estados gamberros”, entiéndase Irán, Hizboláh y con la presidencia honorífica de Al-Qaeda.

El lado palestino adolece de un apoyo internacional claro y los “buenos tiempos” de la Conferencia de Madrid han sido enterrados bajo el peso de Sharon, mención aparte del ocaso del jeque Al-Yassín y la ausencia de Arafat que los ha dejado sin líderes.

La reciente invasión del Líbano por Israel y su fracaso han puesto de manifiesto que el liderazgo de Olmert promete un sufrimiento inmenso para la zona, ampliando su radio bélico, en forma de amenaza intoxicante, incluso a Siria e Irán. El futuro de Palestina está más aprisionado que nunca pero el de Israel se precipita a los años cincuenta y sesenta, en una espiral bélica que mudará la piel de todo Oriente Medio. El cruce de amenazas entre árabes e israelíes es constante, y no ayuda en nada la injerencia negativa de potencias occidentales.

El potencial económico del conflicto.-

De la “batalla del agua” podría calificarse a este conflicto con tintes de apartheid y vendría a resumir la relación, el espíritu que anima a Israel en su agresión, con los países del entorno a lo largo de su reciente historia. El agua está en el fondo del contencioso con Siria por el territorio del Golán[1]. Cruza también, el líquido elemento los conflictos por la frontera sur de Líbano o el antiguo contencioso con Jordania por el río Jordán. La posesión de la tierra, un lugar en el que establecer más y más colonias que garanticen el futuro de Israel, es también motivo para la discordia y se puede ver a familias palestinas blandiendo la llave de su casa[2], de la que fueron desalojados en 1948, como los andalusíes de Marruecos o los sefardíes de Estambul. Ahogar a los palestinos dentro de Cisjordania y Gaza parece la estrategia usada para forzar al hipotético “estado palestino” a ser inviable y confederarse futuramente con Jordania, según el autor. Yo aumentaría que Israel pretende una solución a lo “Srebrenica” y que el futuro de Palestina ni se lo plantea. Coincido con el libro en que el sistema de apartheid se ha consolidado y es lo que me hace apostar, en una ruleta macabra, por la “solución final” propuesta por la Alemania nazi o la Francia que colonizó Argelia, animadas por la filosofía de Winston Churchil de “gasear a los indígenas que están en contra del progreso”, de tan triste recuerdo para el propio Israel. El “muro” que separa o rodea ciudades como Qalkilya, aislándolas del resto del tejido social palestino nos dan pistas de hasta donde se llegará para ahogar a Palestina[3] en un crack económico de difícil solución.

Volvamos al aspecto de “ricos y pobres” establecido en el texto tratado entre los contendientes y ampliémoslo más allá de la población palestina; aglutinemos a Líbano, Siria, Egipto, Jordania en el concepto de “pobre” enfrentado a un bloque económico “rico” formado por Israel-Estados Unidos y estableceremos un marco económico del conflicto original, el de 1948, que nos dará una idea más real de cómo se desarrollan los acontecimientos en la zona. Dentro de este marco podemos llegar incluso a imaginar el empeño de los Estados Unidos “de América e Israel” en establecerse allí con el uso de toda su fuerza militar, sembrando de miedo una zona que les da grandes réditos económicos. Las pretensiones fantasiosas de Israel en los acuerdos de Oslo, que ahogaban para siempre las pretensiones soberanistas, mostrando como única vía la autonomía palestina tutelada por Israel, que sugerían la creación de un mercado común árabe-israelí y la creación de un “Banco de Oriente Medio”, estimuladas por Simón Peres[4] líder del Laborismo judío, para, de un plumazo, solucionar su contencioso con todos los países árabes, o al menos los de la zona, dan prueba de la situación descrita, reforzada la alianza americano-israelí por la desaparición del bloque soviético, con todo lo que esto representó para los palestinos.

El tejido económico palestino ha quedado recientemente fracasado por el bloqueo por parte de Israel de los fondos de ayuda americanos y europeos que nutrían las escasas economías, en forma de salario de las fuerzas de seguridad, única fuente de ingreso de una población que no tiene recursos naturales, ni industria o infraestructura, dividido por la corrupción que ha radicalizado las elecciones, ganadas por “Hamás”, presentando un colapso total que se trata en estos días en Arabia Saudita en un intento más, cansino y sin salida.

Israel: aspectos político-sociales.-

Establece el autor una imagen, casi cinematográfica, donde se ve que la solución al conflicto solo se puede dar en el binomio israelíes-israelíes que se puede dar como cierta, ya que estos negocian entre ellos, asesorados por la administración americana, para ofrecer como diálogo una política de hechos consumados que los palestinos deben aceptar como válidos, con muy pocas aportaciones por este lado y un “ir perdiendo terreno” en las posiciones iniciales, mientras Israel ha insistido tanto en su proyecto que casi lo ha conseguido. El proyecto de un “Gran Israel” esbozado por los primeros ideólogos del Sionismo ha ganado terreno y tiempo, unos conceptos que se perfilan como esenciales en el conflicto. El Laborismo israelí se ha apuntado a las tesis sionistas dándole a su política un aspecto social que ha contribuido, desde su formación como partido, a la construcción de la élite política, necesitando de un esfuerzo titánico de toda la sociedad. Así, en el libro, se inaugura un concepto, según mi opinión muy acertado, que es el social-sionismo para definir la filosofía de ésta parte, al parecer sin mucho peso a la hora de negociar, debido a la subyacente tesis del “Gran Israel” más coincidente en la actualidad, con los conservadores del “Likud”.

Parece que los ideales nacional-religiosos del “Likud”, al ser inspirados directamente por las tesis más radicales del Sionismo, tienen, actualmente, más calado entre los votantes.

El establecimiento de una cultura de las élites políticas en Israel ha ido aparejado a un sistema de clientelismo hacia los partidos minoritarios, en forma de coaliciones de gobierno que han perpetuado la hegemonía de los dos grandes partidos, institucionalizando el reparto de los beneficios del estado dentro del propio estado, asumiendo a la burguesía y la ayuda de los judíos de la diáspora como beneficios propios. En contrapartida los grupos favorecidos como “clientes”, ejercen una presión a la hora de negociar, dando cada vez más poder al gobierno, que es el último en decidir. El gasto militar subvencionado por Estados Unidos hace que el montante de las ayudas ni salga de allí, ya que revierte en contratos de arsenal militar, en cuya negociación participan militares de alto grado, presidentes y políticos, creándose un sistema cerrado de “reparto del pastel” económico que favorece, siempre, a las élites social- sionistas.

La globalización y el conflicto.-

Encontrar en el transcurso de la narración del problema palestino-israelí, hecha por el libro a veces en un tono cercano al tedio, el proceso de globalización dentro del conflicto me ha sorprendido y revela la adaptación del autor a los fenómenos más recientes, a la hora de analizar.

Con el proceso de mundialización de la economía, la tendencia en Israel, ha sido privatizar para desmantelar el estado keynesiano, esto es interventor, y conservar el capital del lado Laborista. El capital ha apostado por la ideología de izquierda, ya que era la que defendía en el pasado la tesis nacionalista, y el laborismo ha defendido la privatización al estilo de la “Tercera Vía” de Tony Blair, ofreciendo el neoliberalismo como oponente al nacionalismo anterior, asumido actualmente por el Likud.

Creo que el texto alardea de una visión de conjunto, en cuanto al proceso de Globalización, incluyendo la desaparición de la URSS y la posterior “barrida” política del Neoliberalismo que da lugar a éste. Cierta falta de conexión entre las partes inmersas en el conflicto, como la separación en bloques de Israel, Palestina y Estados Unidos, ahondan, aún más, las diferencias pero seguramente no está en el ánimo del autor solucionar nada, describiendo perfectamente el clima de desesperanza que tenemos todos en cuanto al futuro de Palestina, que yo amplío al futuro de Israel e incluso al de toda la zona de Oriente Medio. Ha cumplido la máxima de la autoridad académica en la Globalización, el profesor Castells: “De lo local a lo global” trasladando un conflicto aparentemente de ámbito local, a un escenario global en un mundo donde todos los sucesos están interrelacionados, donde todo se “desterritorializa” para ser nuevamente “territorializado” al siguiente día, mucho más la frontera de un hipotético estado, el palestino, que ha nacido con la abrumadora oposición del bloque económico más rico, exceptuando a Europa.

Invasiones.-

Continúa el texto relatando como ha transformado el panorama palestino-israelí, la invasión iraquí de Kuwait y la posterior guerra del Golfo en su primera etapa. La invasión americana ha transformado los equilibrios de poder en Oriente Medio, trasladando la fuerza militar a los países del Golfo Pérsico en forma de tratados de amistad y cooperación con Estados Unidos, que tienen incluidas cláusulas sobre establecimiento de tropas americanas para detener el avance del islamismo populista que les amenaza desde Irán, haciendo innecesario el papel hasta ahora jugado por Israel.

Israel invade un poquito al Líbano, un poquito el territorio ocupado en Palestina, día sí y día no. Insulta a Irán después de haber sido insultada por el régimen de los ayatoláhs. Durante la primera guerra del Golfo, Israel formaba parte de los objetivos de los misiles árabes. Explica, éste clima, la ascensión al poder de las ideas conservadoras del Likud debida a los cambios internos explicados antes y por ésta presión externa añadida.

Interesante el giro descrito en cuanto a la posición israelí, como tapón y avanzada de América primero, y ahora que Estados Unidos ha consolidado su presencia militar en los Emiratos y Arabia Saudí, erigiéndose en guardián de la democracia pero fiel únicamente al petróleo, que no pierde de vista. Éste rol de guardián de Estados Unidos, comenzó ya desde la era Reagan, durante el conflicto Irán-Irak en la recordada caravana de súperpetroleros escoltados por las tropas americanas e inglesas para surcar las aguas del Golfo.

La invasión constante, por parte de Israel de los territorios palestinos, empleando sesenta tanques para buscar a dos milicianos, nos da idea del acoso y el terror que debe soportar la población árabe. La manipulación en las informaciones[5] que aparecen en Occidente sobre el conflicto, nos dan otra idea de cómo se debe desarrollar la política palestina a la hora de negociar.

Estados Unidos, de “América e Israel”.-

Después de la Guerra del Golfo, en su primera versión, cambiaron los equilibrios en Oriente Medio. Estados Unidos, para lograr sus objetivos económicos en cuanto al petróleo de los Estados árabes, avanza en el proceso de globalización de su economía para afianzar un proceso en el que el lobby económico armamentístico, en antagonismo con la política globalizadora, necesita un Estado fuerte, proteccionista y subvencionador, para acumular poder y capital. Señala a este respecto el autor que las curvas de conflictividad en Oriente Medio, crecen en cuanto estos sectores económicos necesitan ganar dinero, espacio y poder. Es verdad que, como indica Álvarez Ossorio, las políticas americanas variaron de rumbo con dos acontecimientos: el desplome de la bolsa que hundió a las nuevas tecnologías, defendidas por Clinton y Gore, y los sucesos del 11 de Septiembre de 2001. A partir de la administración Bush, ligada directamente con el sector energético y con el armamentístico, aumenta la conflictividad en Oriente Medio, en gran medida por la influencia del bloque económico pro-israelí ligado a estos intereses. Quiero decir que, a veces Estados Unidos tiene una política más equilibrada con respecto al conflicto árabe-israelí y ahora parece, que son un mismo país, dándome la idea de los “Estados Unidos de América e Israel”, animados a “fusionarse” por el proceso vertiginoso de globalización emprendido. Actores indefinidos en un proceso donde lo económico es, obscenamente, más importante que lo humano. Lo que dice claramente Álvarez Ossorio es que al fracasar políticas de atracción suaves por parte de los Estados Unidos, necesarias y vitales para consolidar el proceso de globalización de la economía, el transnacionalismo y el multilateralismo promovidos por los sectores políticos que las apoyaban, éste país se ha visto abocado al Imperialismo como única vía para el mantenimiento de sus prerrogativas en el mundo. La cara de una familia palestina cuando es registrada su casa, en el documental del periodista español Roberto Arce sobre la invasión israelí de Nablus el 14 de Agosto del 2004[6], les ilustrará mejor que yo, o que Álvarez Ossorio sobre el Imperialismo. La invasión de Irak y las amenazas a Siria e Irán, junto con la invasión del Líbano por parte de Israel, forman parte de esa estrategia, si no son su culminación. Estrategia común, en la negociación y en la guerra. Fosa interminable para el pueblo palestino y condena a trabajos forzados para la juventud israelí, eso sí, todo adornado con unas bermudas hawaianas para hacer surf e impregnado de olor a hamburguesa económica como premio final. Un viaje al pasado de la mano del colonialismo del acuerdo Sykes-Picot, en 1915, remozado con la teoría de la Globalización mal entendida, con pistoletazo de salida en la presidencia de George W. Bush.

Conclusiones.-

Los tres puntos esgrimidos por el autor en la parte final del libro a modo de “plan de paz”, para lograr la paz, forman parte de las interminables negociaciones en las que llevamos empantanados desde 1949 y cuyo penúltimo capítulo es el acuerdo de La Meca, para formar un gobierno de reconciliación nacional para Palestina en Febrero del 2007. Planes bien construidos, como el acuerdo de Oslo o la famosa “hoja de Ruta” han fracasado anteriormente, cuando parecía que “casi” todo estaba solucionado. La arbitrariedad de Israel, Estados Unidos, las propias facciones palestinas, y el mundo árabe a la hora de negociar, han hecho morir una posible solución antes de que nazca.

El primer punto propuesto, un ínter-pacto israelí a la hora de saber que “Israel” es posible construir, para que el sector más radical se deje seducir por la vieja fórmula de “paz por territorio” es casi inviable hoy, cuando el sector militar israelí apunta incluso a Siria, Irán o Líbano, con el apoyo de su gran aliado americano. Se ha pasado a la política de la coacción para obligar a las facciones palestinas, Al-Fatáh y Hamás, a formar un gobierno de conciliación “nacional”, fórmula apestada en política por su fragilidad, sin reconocer una “nación”: Palestina. Se dice que la estrategia de conseguir una recuperación económica del lado árabe del conflicto, choca con la desidia de la ayuda internacional[7] que se limitaba, antes de las elecciones palestinas ganadas por Hamás y actualmente, a subvencionar la miseria en la que viven los territorios ocupados. El Banco Mundial aconseja, las Naciones Unidas sancionan, Europa y el estado norteamericano subvencionan, aprobando de facto la estrategia de la violencia israelí, asesinatos selectivos incluidos, y fomentando la violencia entre los partidos palestinos para decirle al mundo que Israel tiene razón, apoyándose en la creciente islamofobia emergente en Occidente.

Propongo conocer el capital humano de la contienda entre palestinos e israelíes a través del magnífico documental de B.Z. Goldberg y Justine Shapiro, “Promises” donde se entrevista a niños israelíes y palestinos, para finalmente sentarlos en la sala de una casa familiar en los territorios ocupados e intentar establecer puentes de diálogo sincero. Me parece la iniciativa más original que he contemplado desde mi nacimiento, en los días de la Guerra de Yom Kippur. Sigamos revolucionando, en contra de las tesis de los que dicen que, los expertos hoy, no leemos, para integrarnos en una política del Capital que propone a la Web y la televisión como únicos hechos culturales. En cuanto leamos la palabra Líbano, coloquemos un disco de Fayrouz, para escuchar su voz rotunda cantando “Beirut toohell”. Sintamos las voces de las Andrew Sisters mientras vemos imágenes de Bagdad masacrado. Para conocer la realidad del ejército de Israel asistamos atónitos al film del realizador israelí Eythan Fox “Yossi&Jagger” personajes ficticios a quienes he dedicado éste trabajo, que lleva por título “Paradise now”, el título de otro film que nos cuenta la historia de un joven suicida palestino. Empapémonos del capital humano, aunque sea con actores de cine, hagamos una Intifada de discos, películas y periódicos, para llegar a conocer la realidad de un conflicto que no es otra cosa que humano. Superemos el hastío impuesto por los mass-media para cotidianizar el horror, no lloremos más al ver niños tiroteados. Vivamos el horror palestino-israelí en nuestra propia casa, hurgando un poco en las vidas de los actores del conflicto, gente como ustedes o como yo, que aman, ríen, bailan y cantan. Metamos un gol en la portería de la Paz, para que estalle el júbilo de los espectadores en una celebración real, global, de estilo olímpico.



[1] “Historia contemporánea del Líbano” Domingo Garí Hayek. Ed. “Ideaglobal”

[2] “Promises” Documental realizado por B.Z. Goldberg y Justine Shapiro.

[3] Gema Martín Muñoz ”Palestina y el juego de la manipulación” http://www.mundoarabe.org/elecciones_palestinas_2006.htm

[4] Álvarez-Ossorio, Ferran Izquierdo, “¿Por qué ha fracasado la paz…?” Pág.41

[5] Gema Martín Muñoz “Palestina y el juego de la manipulación” http://www.mundoarabe.org/elecciones_palestinas_2006.htm

[6] http://blogs.elpais.com/yoperiodista/2007/02/diario_de_rodaj.html

[7] Gema Martín Muñoz “Palestina y el juego de la manipulación”, antes citado.

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