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lunes, 20 de agosto de 2012

De cuando Farah recordó a su bisabuela Carolina Rodrigues...



Mujer de facciones morenas, natural de Madeira, para mas señas “monteira” de Santo Antonio, casada con Antonio Correia, al cual ella disculpaba su alcoholismo diciendo que “él siempre fue un hombre bueno hasta que le echaron raspaduras de uñas en el vino...”
Vinieron de Madeira con sus hijas mayores ya nacidas y no pensaban quedarse en Canarias, sino continuar viaje a Brasil.
Mi abuela Carolina era una buena partera, y era llamada de los más recónditos lugares de la ciudad, trasladándose en burro con un candil, para asistir a un parto en la montaña que circundaba esta.


Mi abuela Teresa, hija de carolina y Antonio se casó, con la desaprobación de la madre de su marido, que le pegaba y les hizo la vida imposible. Ella, mi bisabuela paterna era de Navarra, carlista muerta por las guerras y las hambrunas; llegó a Canarias viuda, con su “hijito del alma” que hacía todo lo que ella quería, ya que ella era ciega, manipuladora y mala. Apellido de descendencia hebrea, corroborado por la nariz, tez y color del pelo de mi abuelo
La única vez que vi una foto suya, sentí tal horror que la tiré inmediatamente a la basura.

Mis abuelos Teresa Correia Rodrigues y Secundino Azcona Bueno, se fugaron a Brasil y regresaron ya casados. Tal fue el enfado de la ciega, de nombre Nicolasa Bueno, que se compinchó con el cura, también navarro de apellido Santaromana, para que los hijos de mi abuela Teresa figurasen como hijos naturales de mi abuelo, borrando toda presencia de sangre madeirense, esotérica de tez olivácea con ojos verdes.

Nunca pudo separar a mis abuelos y tuvieron nueve hijos, entre los cuales mi padre, el hombre más bueno que , yo Farah Azcona Cubas, he conocido nunca.
Dicen, que mi bisabuela Carolina, cuando fue muy vieja, se negó a hablar en español, y que tenía una piedra de imán, a la cual le ponía vino, pequeños pedazos de metales, oro, plata, clavos, y que la piedra lo devoraba y bebía todo... Dicen, que mi abuela Teresa curaba el mal de ojo rezando, y una hermana suya se dedicaba a hacer magia negra con huesos de cementerios... Dicen.....

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